M¨¢laga rompe
No es eslogan a lo megachicle para chavalines, es un pu?etero hecho. M¨¢laga rompe m¨¢s que nadie en Espa?a. M¨¢laga, que est¨¢ "plenti de la butibamba" como ciudad de desenfreno, relajo y paso, es perra, en cambio, como escenario de matrimonio estable. Aqu¨ª el personal rompe -mejor se divorcia- como en un pa¨ªs europeo. Mientras la media del resto de Espa?a a¨²n es de pata quebrada en casa, en esta ciudad se salta hasta cojeando. Duplicamos aqu¨ª -por ser ciudad abierta, tolerante y de mayor ¨ªndice de empleo femenino, dicen los psic¨®logos- la media nacional de separados. Y encima subimos a segunda, o¨ªmos a Carlos Santana en un concierto dar gloria y marcha musical y santificarnos contra las tres "pes" (Papas, patronos y pol¨ªticos) por el mismo precio: entre tanta armon¨ªa y paz interior dijo algo que fue aplaudido sin reservas: "no le tengan miedo a las mujeres". Y vetamos en consistorio a Cela por la cagada del orto o montamos un pollo entre Celia Villalobos y Christine Picasso digno de Le Monde Diplomatique: M¨¢laga rompe. Lo de que las sentencias de divorcio sean tan elevadas (2.218 resoluciones en 1997) certifica las pocas ganas malaguitas de aguantar un infierno por infidelidad, depresi¨®n, falta de atenci¨®n, crisis econ¨®mica, malos tratos o p¨¦rdida de la autoestima: las razones no cambian. Y bienvenidos sean los s¨ªntomas que suenan a puesta en cuesti¨®n de cosas como resignaci¨®n cristiana, todo por los hijos o el a d¨®nde voy si me separo. Pero tambi¨¦n cuentan esos n¨²meros que el personal no aprende: sigue cas¨¢ndose con testigos para luego contratar a un abogado y dejar que un juez te parta el cr¨ªo, el chal¨¦ y tu derecho a ser libre por la mitad. No s¨®lo se trata de quedarte con la carne hecha un aeropuerto de tristeza, con el car¨¢cter un invernadero de rencor y desconfianza o con la autoestima en bancarrota. Se trata de saber por qu¨¦ se sigue aherrojando tan fieramente la vida en cuanto las endorfinas se disparan. El matrimonio es s¨®lo negocio para abogados o detectives. Leemos un reportaje sobre la asociaci¨®n de separados malague?os Canaletas. Personas que se unen, como alcoh¨®licos an¨®nimos, para superar el trance. Hoy el matrimonio deber¨ªa ser excepci¨®n. Tristemente, acaba siendo un estado de sitio. En algo somos pioneros, despu¨¦s de tanta prisi¨®n.
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