Monstruos
"Si la compasi¨®n es tan cruel, c¨®mo debe ser la justicia". Lo dice, con una voz llena de verdad, un hombre con f¨ªsico deforme a su mentor, un m¨¦dico ingl¨¦s que intenta ense?arle que la felicidad reside en acatar las normas. El m¨¦dico ha despedido a un hombre que limpia en el hospital donde reside este hombre deforme por entrar en su habitaci¨®n a verle. Quer¨ªa a ver al monstruo, pero eso era privilegio de su superior, del m¨¦dico, que por romper las normas lo despide. Seg¨²n el m¨¦dico le faltaba compasi¨®n y por eso le dejaba sin trabajo. John Merrick, al que llamaban el Hombre elefante, no entiende por qu¨¦ dejan a un hombre sin trabajo por compasi¨®n. No era Merrick quien hablaba, sino Vicente D¨ªez desde las tablas del Teatro Cervantes el pasado jueves. D¨ªez es un grand¨ªsimo actor con un o¨ªdo y una capacidad de emocionar fin¨ªsimas: un caracter¨ªstico, se dec¨ªa a los que siendo m¨¢s actores eran menos bellos que los galanes. D¨ªez se form¨® en el teatro independiente madrile?o en los felices ochenta de b¨²squeda y pasi¨®n cuando ning¨²n Manzano estulto cobraba multas de cinco mil pesetas a quien esperaba fuera de una marquesina al autob¨²s. Hay que respetar las normas. Las palabras de Merrick las escribi¨® un autor de teatro, marxista y norteamericano, Bernard Pomerance y la compa?¨ªa Strion Teatro las ha llevado a las tablas de la mano de Mariano Barroso: Strion es un hermoso proyecto en favor del teatro que gente como Aitana S¨¢nchez Gij¨®n ha puesto en pie. La misma Aitana, Mar¨ªa Pujalte, Ana Duato, Barroso, D¨ªez, Pere Ponce y toda la compa?¨ªa Strion sali¨® del estreno nacional del jueves en M¨¢laga y acudi¨® a la amable invitaci¨®n privada que Paco Campos les hizo a su c¨¢lida bodega de El Pimpi. Los actores hablaron con el p¨²blico, se fotografiaron y despu¨¦s firmaron en los barriles de la bodega malague?a. Otra escena de la obra. Ana Duato, que interpreta a una famosa y bella actriz inglesa queda conmovida por la verdad que encierra ese hombre elefante que jam¨¢s ha visto a una mujer desnuda. Se desnuda ante ¨¦l, y el suelta el bast¨®n como un muro que se rompe. Parte del p¨²blico r¨ªe nervioso. Serrat cantar¨¢ dos d¨ªas m¨¢s tarde en este mismo teatro alertando por esas chicas que aceptan las normas est¨¦ticas hasta caer muertas. Alertando sobre los macarras que imponen normas y dan lecciones de moral. Har¨¢ falta que cante m¨¢s alto. Los guardianes de las normas gritan y golpean demasiado.
Tu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo
?Quieres a?adir otro usuario a tu suscripci¨®n?
Si contin¨²as leyendo en este dispositivo, no se podr¨¢ leer en el otro.
FlechaTu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PA?S desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripci¨®n a la modalidad Premium, as¨ª podr¨¢s a?adir otro usuario. Cada uno acceder¨¢ con su propia cuenta de email, lo que os permitir¨¢ personalizar vuestra experiencia en EL PA?S.
?Tienes una suscripci¨®n de empresa? Accede aqu¨ª para contratar m¨¢s cuentas.
En el caso de no saber qui¨¦n est¨¢ usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contrase?a aqu¨ª.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrar¨¢ en tu dispositivo y en el de la otra persona que est¨¢ usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aqu¨ª los t¨¦rminos y condiciones de la suscripci¨®n digital.