Espa?a se despista pronto
El equipo de Santisteban no es capaz de remontar un gol de Brasil en los primeros minutos y acaba subcampe¨®n
Espa?a ha tropezado en la misma piedra en casi todos los encuentros del Mundial. Hasta la fecha, se levantaba m¨¢s o menos herida y consegu¨ªa arreglar el desaguisado. Pero ayer, ante Brasil en la final, no consigui¨® detener la hemorragia de ese primer tanto en contra. El equipo de Santisteban volvi¨® a encajar un gol en los primeros minutos por sus despistes defensivos en las jugadas a bal¨®n parado. M¨¢s que una casualidad, parece una consecuencia l¨®gica de la falta de concentraci¨®n y de los defectos, severos, de colocaci¨®n que se aprecian en los muchachos de Espa?a. El equipo de Santisteban ha encajado cinco goles antes del minuto diez a lo largo del campeonato.
Con todo en contra, otra vez tocaba asedio al rival y remontada. Pero esta vez hab¨ªa menos armas para la reconquista del partido. Faltaban los laterales. Llorente, lesionado; Ruz, sancionado. Y sin extremos, Espa?a, agobiada por el reloj, se dedic¨® a suicidarse por el simple procedimiento de introducirse en un cuello de botella y asfixiarse en el medio. Sin aire, sin bandas, sin regate, sin ideas, la mara?a brasile?a en el centro del campo apenas sufri¨® para ahogar el juego espa?ol.
Esta vez no vali¨® con los arranques de Cesc, muy apagado, aunque fue nombrado mejor jugador del torneo. El m¨¢ximo goleador del torneo, junto al portugu¨¦s Curto y el colombiano Hidalgo, con cinco tantos, s¨®lo dispar¨® a puerta en una ocasi¨®n. Remat¨® desde la frontal, pero el tiro le sali¨® flojo y a media altura. Tampoco estuvo especialmente inspirado Jurado. Un jugador interesante, pero fr¨ªo. Muy t¨¦cnico, pero con tendencia a perderse en detalles irrelevantes y a desaparecer en los momentos clave. Tampoco Silva hizo nada del otro jueves. S¨®lo Sisi se empe?aba en abrir el campo y meter roscas desde la derecha. De ah¨ª llegaron las mejores oportunidades de Espa?a, como un cabezazo de Francis en el segundo tiempo que Bruno tuvo que despejar a c¨®rner.
Y si Espa?a mov¨ªa el bal¨®n hasta marearlo en las zonas templadas, Brasil tampoco aportaba demasiado el espect¨¢culo. Un grupo muy conjuntado que defiende bien, pero en el que apenas destacan un poco Abuda, un delantero r¨¢pido, y el centrocampista Arouca.
Los suramericanos renunciaron durante todo el segundo tiempo a la pelota y se conformaron con su papel de pared infranqueable. En el primer periodo s¨ª dispusieron de algunas oportunidades que pudieron haber liquidado el partido. Abuda fall¨® desde el ¨¢rea peque?a, solo y sin portero, lanzando el bal¨®n el larguero.
Pero poco a poco el campo se inclin¨® hacia el ¨¢rea brasile?a y Espa?a movi¨® y movi¨® la pelota. Para nada. Nadie fue capaz de resolver su pecado original: el despiste. Esta vez sin remedio.
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