Silver Kane, un nombre para tiempos dif¨ªciles
LA CENSURA franquista dej¨® mudos a muchos escritores que no pudieron publicar con normalidad. Algunos, como G¨®nzalez Ledesma, tuvieron que refugiarse en el g¨¦nero de la novela de quiosco a destajo, que creci¨® y se desarroll¨® en aquellos a?os hasta convertirse en la ¨²nica fuente de lectura de parte de la poblaci¨®n. ?ste es un relato de la experiencia de Gonz¨¢lez Ledesma, tambi¨¦n conocido como Silver Kane, el Llanero Solitario de los quioscos. Por su inter¨¦s, la transcribo sin interrupciones: "Al ver que con Franco vivo ser¨ªa imposible publicar, mi decepci¨®n era total. Yo trabajaba en la editorial Bruguera como guionista de historietas policiacas, y el editor me propuso escribir novelas del Oeste o de polic¨ªas. Necesitaba el dinero para poder pagarme los estudios, as¨ª que acept¨¦. All¨ª descubr¨ª que no era la ¨²nica v¨ªctima de Franco. Hab¨ªa un par de jueces represaliados que no pod¨ªan ejercer. Estaba el cupletista de El ¨²ltimo cupl¨¦, al que no le daban trabajo. Estaba Marcial Lafuente Estefan¨ªa, que hab¨ªa sido ingeniero y tenido un cargo importante en la artiller¨ªa del Ej¨¦rcito republicano. Era un modo de ganarse la vida pero muy duro. Yo empec¨¦ con la idea de que fuera algo provisional pero como se vend¨ªa muy bien y el editor ganaba dinero con esas novelitas, me iba encargando m¨¢s. Cuando empec¨¦ a ganarme un poco la vida como abogado, le propuse dejarlo pero ¨¦l insisti¨® y me fue prorrogando el contrato. Lo que ten¨ªa que durar seis meses dur¨® casi quince a?os. El ritmo era de tres o cuatro novelas al mes, as¨ª que calcula cu¨¢ntas habr¨¦ escrito. Era un esfuerzo que te convert¨ªa en un esclavo. Fue un aprendizaje duro. Escribir una novela de ochenta o cien p¨¢ginas y tener que decir algo nuevo en un tema tan manido era dif¨ªcil. No obstante, hab¨ªa determinados tipos que me gustaban, como el Llanero Solitario, ese pistolero individualista, o la dama del saloon. La dama me encantaba porque siempre arrastraba una vida anterior llena de frustraciones y experiencias y, al mismo tiempo, procuraba que fuera muy humana y respetable. Tambi¨¦n era interesante trabajar con la historia de Estados Unidos, desde el espacio a los personajes. Las corrupciones, los pueblos en construcci¨®n, etc¨¦tera. Luego, cuando visit¨¦ aquel pa¨ªs, me di cuenta de que nada de eso era mentira. Acab¨¦ disfrutando y creo que la poca t¨¦cnica novel¨ªstica que tengo la aprend¨ª de mi etapa como Silver Kane".
Tu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo
?Quieres a?adir otro usuario a tu suscripci¨®n?
Si contin¨²as leyendo en este dispositivo, no se podr¨¢ leer en el otro.
FlechaTu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PA?S desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripci¨®n a la modalidad Premium, as¨ª podr¨¢s a?adir otro usuario. Cada uno acceder¨¢ con su propia cuenta de email, lo que os permitir¨¢ personalizar vuestra experiencia en EL PA?S.
?Tienes una suscripci¨®n de empresa? Accede aqu¨ª para contratar m¨¢s cuentas.
En el caso de no saber qui¨¦n est¨¢ usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contrase?a aqu¨ª.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrar¨¢ en tu dispositivo y en el de la otra persona que est¨¢ usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aqu¨ª los t¨¦rminos y condiciones de la suscripci¨®n digital.