"Hubo una guerra civil, pero la Rep¨²blica tuvo que pelear tambi¨¦n contra el Eje"
Con El honor de la Rep¨²blica, ?ngel Vi?as (Madrid, 1941) cierra su trilog¨ªa sobre la Guerra Civil (que completan La soledad de la Rep¨²blica y El escudo de la Rep¨²blica). Han sido ocho a?os de tit¨¢nico esfuerzo, que lo han llevado a visitar media docena de pa¨ªses para consultar m¨¢s de veinticinco archivos en siete u ocho idiomas. Desde que hace una d¨¦cada distintos Gobiernos empezaron a desclasificar un amplio arsenal de documentos a prop¨®sito del conflicto, y fueron accesibles algunos archivos privados que hasta entonces no pod¨ªan consultarse, la necesidad de volver a escribir sobre aquellos tr¨¢gicos a?os se convirti¨® para ?ngel Vi?as en una exigencia impostergable. Catedr¨¢tico de Econom¨ªa de la Universidad Complutense de Madrid, funcionario comunitario y embajador, ha residido en Alemania, Reino Unido, B¨¦lgica y Estados Unidos, y desde sus primeras obras, todas sus investigaciones se han basado en fuentes primarias. Vi?as reside ahora en Bruselas y visita Madrid un par de d¨ªas a la semana para dar clases.
"Su estrategia se construy¨® alrededor de la idea de que su lugar estaba con las democracias occidentales y con la Uni¨®n Sovi¨¦tica s¨®lo cuando era necesario"
PREGUNTA. ?Qu¨¦ cree que aporta su trabajo a los estudios de la guerra?
RESPUESTA. El seguir escrupulosamente los nuevos documentos que se pueden conocer ahora. Se ha tenido mucha informaci¨®n del bando republicano, pero se conoc¨ªa muy poco de lo que hab¨ªa pasado en el lado franquista.
P. ?Por qu¨¦ perdi¨® la Rep¨²blica?
R. Porque las democracias, la inglesa y la francesa, la abandonaron mientras Mussolini y Hitler no escatimaron medios para ayudar a Franco, y lo hicieron a cr¨¦dito. Una guerra es una guerra y s¨®lo se gana con armas. El apoyo de la Uni¨®n Sovi¨¦tica a la Rep¨²blica no fue uniforme y adem¨¢s fue muy caro.
P. ?Qu¨¦ fue lo que provoc¨® el conflicto?
R. Mi conclusi¨®n es que la guerra no fue resultado del funcionamiento de la Rep¨²blica. Puedo aceptar que los conflictos que hubo durante aquellos a?os condujeron a que un grupo de militares diera un golpe de Estado. Pero la guerra como tal s¨®lo se produjo cuando la Uni¨®n Sovi¨¦tica decidi¨® intervenir vendiendo armas a la Rep¨²blica.
P. No es lo que dicen muchos historiadores...
R. Mi discurso pretende desmontar el que ha construido la historiograf¨ªa franquista, pero no porque el m¨ªo sea un discurso de izquierdas. Hago lo que cualquier historiador profesional, buscar la verdad. Y no toda la verdad est¨¢ en los documentos, pero sin ellos no se puede hacer historia. La historiograf¨ªa franquista, en cambio, es una historia ideol¨®gica y embustera: ha mentido y tergiversado, manipulado y escamoteado evidencias. Son los documentos los que te ayudan a saber, por ejemplo, que detr¨¢s del horror de Paracuellos estuvo un comunista ruso: Orlov.
P. ?Esos documentos pueden establecer algunas verdades indiscutibles?
R. S¨ª. Por ejemplo, que el golpe de Estado no se hizo para prevenir una revoluci¨®n comunista, que es una de las leyendas que han tenido m¨¢s ¨¦xito. Otra cuesti¨®n esencial es que hubo una guerra civil, pero la Rep¨²blica tuvo que pelear tambi¨¦n contra el Eje. Alemania e Italia convirtieron Espa?a desde el principio en el terreno de su expansi¨®n militar. Mussolini llevaba conspirando contra la Rep¨²blica pr¨¢cticamente desde 1931. Hitler vio la posibilidad de debilitar a Francia con una intervenci¨®n m¨ªnima.
P. ?Qu¨¦ pas¨® con Francia?
R. Su posici¨®n fue dram¨¢tica para la Rep¨²blica. Iba a ayudarla, pero una trifulca interna provoc¨® que Leon Blum se echara atr¨¢s y lanzara la idea de la no intervenci¨®n, a pesar de que muchos ministros le advirtieran del peligro del expansionismo alem¨¢n e italiano.
P. ?E Inglaterra?
R. Baldwin est¨¢ convencido de que las masas desatadas van a establecer en Espa?a la revoluci¨®n. El efecto de la persecuci¨®n y asesinato de religiosos y de Paracuellos, sobre todo, fue demoledor. Permiti¨® que cristalizara entre los ingleses la idea de que el Gobierno republicano estaba en manos de un grupo de g¨¢nsteres. As¨ª que jugaron las cartas de los militares sublevados.
P. ?Por qu¨¦ interviene la Uni¨®n Sovi¨¦tica?
R. El gran objetivo estrat¨¦gico de Stalin era establecer una alianza duradera con Francia, y no le interesaba una Francia d¨¦bil. Quer¨ªa, adem¨¢s, mostrarle a Alemania que una agresi¨®n suya iba a ser respondida con armas. Y luego hab¨ªa motivos ideol¨®gicos y pol¨ªticos. No pod¨ªa abandonar al pueblo en armas y tampoco perder la batalla propagand¨ªstica con los trotskistas, sus grandes enemigos, en relaci¨®n con sus camaradas espa?oles.
P. ?Se inclina la Rep¨²blica, entonces, hacia la Uni¨®n Sovi¨¦tica?
R. La defensa militar de la Rep¨²blica pasa por el vector sovi¨¦tico porque necesita armas. Su estrategia, sin embargo, se construy¨® claramente alrededor de la idea de que su lugar estaba siempre con las democracias occidentales y con la Uni¨®n Sovi¨¦tica s¨®lo cuando era necesario. Creo que esta conclusi¨®n, que se deriva de los documentos, le da la vuelta como un calcet¨ªn a la interpretaci¨®n que se ha hecho de la guerra habitualmente.
P. ?Se atribuye a Negr¨ªn una fuerte sinton¨ªa con los sovi¨¦ticos?
R. La angustia de Negr¨ªn, cuando se convierte en jefe de Gobierno en mayo de 1937, es qu¨¦ hacer. Intenta que intervengan las potencias extranjeras para acabar el conflicto a trav¨¦s de un plebiscito e intenta tambi¨¦n negociar con Franco. Pero ¨¦ste s¨®lo acepta la rendici¨®n incondicional. Y Negr¨ªn ve desde muy pronto que eso significa, como se vio m¨¢s tarde, la masacre. As¨ª que decide aguantar y aguantar mientras intenta hacer comprender a ingleses y franceses lo que est¨¢ pasando.
P. ?Por qu¨¦ no consigue la Rep¨²blica con esa ayuda sovi¨¦tica frenar el avance de las tropas franquistas?
R. Fue una ayuda muy irregular. Durante casi un a?o casi no llegaron suministros. Y hay miles de despachos que los reclaman con urgencia. Pero Stalin hab¨ªa decidido colaborar con los chinos para frenar el avance japon¨¦s, que era mucho m¨¢s peligroso para sus intereses. Y no pod¨ªa mantener abiertos dos frentes al mismo tiempo. Stalin s¨®lo cambi¨® despu¨¦s de M¨²nich, en septiembre de 1938, y volvi¨® a enviar masas considerables de material. Ya era muy tarde.
P. ?Qu¨¦ ocurri¨® para que la guerra se prolongara durante tanto tiempo?
R. El 5 de abril de 1938 los franquistas tomaron L¨¦rida. Yag¨¹e vio abierto el camino para llegar a Barcelona y acabar la guerra, y se dispone a avanzar. Es cuando Franco lo frena y ordena a sus tropas dirigirse hacia Valencia. La explicaci¨®n que se ha dado de esta decisi¨®n es que Franco ten¨ªa miedo de que Francia decidiera intervenir en cuanto viera la amenaza fascista a las puertas de su frontera. Los documentos muestran que no hubo el menor peligro en ning¨²n momento y que Franco lo sab¨ªa y no quer¨ªa darle todav¨ªa el golpe mortal a la Rep¨²blica.
P. ?Y c¨®mo recibi¨® su entorno ese cambio de planes?
R. Vig¨®n, Solchaga y Kindel¨¢n apoyaron en L¨¦rida la idea de acabar cuanto antes la guerra. Prolongarla le ven¨ªa, sin embargo, bien a Franco para quebrar la espina dorsal de la izquierda espa?ola. Quer¨ªa purificar Espa?a y destruir a su enemigo.
El honor de la Rep¨²blica. Entre el acoso fascista, la hostilidad brit¨¢nica y la pol¨ªtica de Stalin. ?ngel Vi?as. Cr¨ªtica. Barcelona, 2008. 624 p¨¢ginas. 29,90 euros.
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