Bolonia: dudas por disipar
Hace diez a?os, 29 pa¨ªses europeos logramos ponernos de acuerdo en lo que deber¨ªa ser una Universidad moderna que ofreciera a estudiantes y profesores una mayor movilidad y una participaci¨®n m¨¢s activa en su propia planificaci¨®n; que apareciera con fuerza en el mundo y que exigiera unos est¨¢ndares de calidad comunes. Se hab¨ªa hablado y acordado mucho hasta entonces y desde que el Proceso de Bolonia qued¨® definido, el debate ha continuado. He vivido los acontecimientos muy directamente. En 1999 ten¨ªa responsabilidades en el equipo de gobierno de la Universidad de Barcelona, de la que fui luego rector. Antes y despu¨¦s asist¨ª a innumerables debates, desde los Libros Blancos a las reuniones europeas, que se fueron extendiendo paulatinamente a los ¨®rganos de representaci¨®n de los estudiantes, de los profesores y del personal universitario.
La firme defensa de la Universidad p¨²blica pasa hoy por modernizarla dentro de un marco europeo
Hay que reforzar las ense?anzas de Humanidades y de Ciencias Sociales
Desde que en Bolonia se trazaron las l¨ªneas maestras del Espacio Europeo de Educaci¨®n Superior, se unieron al Proceso hasta 46 pa¨ªses, y los firmantes trasladaron su aplicaci¨®n a sus leyes: en Espa?a, la reforma de la Ley Org¨¢nica de Universidades de 2007. El Proceso de Bolonia no empieza ahora; es ahora cuando culmina su etapa de construcci¨®n y se abre su desarrollo. No es un capricho repentino, sino un compromiso intergubernamental que cost¨® lograr y una ley, la LOMLOU, que se debati¨® ampliamente y aprob¨® en las Cortes. Con toda su legitimidad, tiene tales consecuencias para nuestra Universidad que es l¨®gico que suscite dudas. Nuestra obligaci¨®n es despejarlas. Hoy intentar¨¦ responder a algunas de las cuestiones que se plantean, para que profesores y estudiantes puedan formar su propia opini¨®n sobre un proceso que es irreversible, porque al menos mil planes de estudio han sido ya presentados por las universidades despu¨¦s de un amplio debate acad¨¦mico entre todos los colectivos y aprobados por los respectivos Consejos de Gobierno.
?Deval¨²a Bolonia las licenciaturas actuales? El proceso no afecta a los actuales estudiantes de titulaciones. Los nuevos t¨ªtulos de grado se est¨¢n dise?ando para preparar a nuestros estudiantes igual, o mejor, que las titulaciones actuales. Si despu¨¦s un estudiante quiere ampliar sus estudios, podr¨¢ realizar un m¨¢ster o un doctorado. En general, los grados durar¨¢n cuatro a?os y el m¨¢ster uno.
?Son m¨¢s caros los m¨¢steres? Desde 2006 en Espa?a se ofrecen t¨ªtulos de m¨¢ster oficial a precios p¨²blicos. Hasta esta reforma no exist¨ªan m¨¢steres a precios p¨²blicos. Adem¨¢s, el Gobierno ha incrementado sustancialmente la partida presupuestaria destinada a becas para los estudios de grado y, sobre todo, para los estudios de m¨¢ster. El Gobierno acaba de aprobar en el marco del Plan de Acci¨®n 2009 por la Universidad
P¨²blica una inversi¨®n de 37 millones de euros con este fin, a los que hay que a?adir otros 85 millones para la adaptaci¨®n de estructuras y la adaptaci¨®n a los nuevos t¨ªtulos.
?Tendr¨¢n que hacer pr¨¢cticas no remuneradas los estudiantes? Bolonia incorpora las pr¨¢cticas profesionales al plan de estudios. Las considera como un elemento fundamental en la formaci¨®n del estudiante. En este ¨¢mbito existe a¨²n recorrido por mejorar.
?Se eliminan o reducen las becas? En absoluto. Este proceso no afecta a la pol¨ªtica de becas que establece cada Estado. El Gobierno espa?ol seguir¨¢ subiendo el n¨²mero y el importe de las becas universitarias, y mejorar¨¢ los umbrales de renta para su solicitud. Desde 2007 se han creado los pr¨¦stamos-renta, que permiten al estudiante, que lo desee y no pueda acceder a una beca por su nivel de umbral, costearse su m¨¢ster a inter¨¦s cero y pagar en 15 a?os, siempre que trabaje y alcance un cierto nivel de renta. Estos pr¨¦stamos-renta, habituales en Europa, no sustituyen a las becas actuales.
?Se impide trabajar y estudiar al mismo tiempo? El proceso permite a los estudiantes definir con mayor flexibilidad sus estudios. Esto, y el dise?o por parte de las Universidades de diferentes itinerarios curriculares, permitir¨ªa compaginar el estudio con el trabajo. Uno de los cambios que nos trae Bolonia es la flexibilidad en el uso del tiempo. Es urgente explicar desde las Universidades este derecho de los estudiantes.
?Desaparecen t¨ªtulos? Las Universidades deciden los t¨ªtulos que presentan para su verificaci¨®n. No existe un cat¨¢logo previo de t¨ªtulos, por lo que ofrecer¨¢n los que consideren oportunos, aunque no se prev¨¦ que ninguna de las titulaciones existentes desaparezca de la oferta universitaria como consecuencia del proceso de convergencia.
?Se perjudica a las Humanidades? Es voluntad del ministerio mejorar la atenci¨®n con los problemas expresados en los ¨¢mbitos de Humanidades y Ciencias Sociales. Mediante el di¨¢logo con expertos de estas ramas encontraremos y propondremos las mejoras adecuadas.
?Se privatiza la Universidad? Llevo mucho tiempo trabajando sobre el Proceso de Bolonia y no veo su relaci¨®n con la privatizaci¨®n. Las amenazas para la Universidad siempre han tenido que ver con los modelos de pol¨ªtica p¨²blica que los distintos Gobiernos promuevan. El mecenazgo, la contrataci¨®n de servicios y la transferencia responsable de conocimiento no tiene que ver con una supeditaci¨®n a intereses privados.
?Subir¨¢n las tasas? El proceso de convergencia no determina las tasas, ni para subirlas ni para reducirlas. Las tasas las fijan las comunidades aut¨®nomas dentro del marco establecido por el Estado. Bolonia promueve la dimensi¨®n social de la Universidad, lo que nos obliga a comprometernos con la igualdad de oportunidades.
El Gobierno espa?ol defiende firmemente la Universidad p¨²blica, como demostramos en enero aprobando un dec¨¢logo contundente: reafirmamos nuestra apuesta por la calidad, por la autonom¨ªa de las universidades p¨²blicas, respetando las competencias de las comunidades aut¨®nomas y de la Administraci¨®n General del Estado.
Sabemos que debemos reforzar las ense?anzas de Humanidades y Ciencias Sociales, fundamentales para equilibrar cultura human¨ªstica y cient¨ªfica. Nos comprometemos a seguir mejorando la eficiencia y la simplificaci¨®n administrativa en los procesos de verificaci¨®n, evaluaci¨®n y gesti¨®n; a promover un acuerdo por una financiaci¨®n sostenible para el sistema universitario p¨²blico; a fomentar la Responsabilidad Social de la Universidad, dentro del concepto de tercera misi¨®n, que se traduce en la cooperaci¨®n al desarrollo y en la solidaria implicaci¨®n con su entorno.
Nuestra Universidad debe ser m¨¢s internacional, promoviendo la movilidad de estudiantes y profesores. Declaramos nuestro compromiso con esta iniciativa porque creemos que Europa debe compartir principios, procedimientos, derechos y obligaciones, tambi¨¦n en lo que respecta a sus Universidades, uno de los grandes puntales de la sociedad europea, una sociedad solidaria y democr¨¢tica basada en el conocimiento.
Estamos en un momento trascendental. El pr¨®ximo curso se aplicar¨¢n los nuevos criterios y en el de 2010-2011 deber¨¢n estar implantados. El proceso de convergencia europea no es un capricho, es un compromiso asentado en el acuerdo intergubernamental. No es una imposici¨®n.
Las dudas, quejas y resistencias son comprensibles ante momentos de cambio, siempre que se realicen con respeto a la Universidad y sus representantes elegidos democr¨¢ticamente. Desde los poderes p¨²blicos estamos obligados a escuchar todas las voces, a explicar con franqueza y claridad d¨®nde estamos, hacia d¨®nde vamos y c¨®mo vamos a culminar el camino hacia una Universidad m¨¢s comprometida socialmente, y preparada para liderar el cambio de modelo econ¨®mico mediante el desarrollo prioritario de la educaci¨®n, la investigaci¨®n y la innovaci¨®n
Marius Rubiralta es secretario de Estado de Universidades.
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