A vueltas con las cuotas participativas
Las exigencias de capital obligan a las cajas a recurrir a esta f¨®rmula de ampliaciones
El foco sigue puesto en las cajas de ahorros. En medio de todo el marem¨¢gnum de fusiones o integraciones y la sucesi¨®n del presidente de la Confederaci¨®n Espa?ola de Cajas de Ahorros (CECA) que centran la atenci¨®n del sector, vuelven a cobrar actualidad las cuotas participativas, esos instrumentos similares a las acciones pero sin derecho a voto que sirven para incrementar el capital de las cajas. El debate es recurrente; pero ahora lo hace con m¨¢s contundencia. La raz¨®n es bien sencilla: las nuevas exigencias que se preparan a nivel intercontinental van a obligar a todas las entidades financieras -es decir, tanto bancos como cajas de ahorros- a reforzar su capital.
Nadie tiene duda de que a las entidades se les va a exigir m¨¢s y eso significa que, seguramente, se endurezca la relaci¨®n entre los recursos propios b¨¢sicos -el denominado core capital, es decir, el capital y las reservas- con los activos. Ahora se sit¨²a entre el 4% y el 5%. Lo que no est¨¢ claro es cu¨¢ndo se va a decidir. La reuni¨®n de Pittsburgh de esta semana se ha tomado como referencia para poner en marcha el contador y abre un periodo de m¨¢xima compulsi¨®n. "Si se hiciera de forma inmediata, volver¨ªa a estrangular el mercado y podr¨ªan obligar a recapitalizar entidades como hicieron varios pa¨ªses", dice una fuente sectorial.
En tales circunstancias, las entidades necesitan ganar tama?o y dotarse de m¨¢s capital por v¨ªas complementarias a la obtenci¨®n de beneficios para afrontar los nuevos retos competitivos que se aproximan. Una parte del desaf¨ªo se arregla con la integraci¨®n de cajas que har¨¢n, a la larga, que las peque?as queden integradas en otras m¨¢s grandes o con otras similares. Pero eso no va a ser suficiente. "La ¨²nica manera de tener ratios de capital suficiente son las cuotas", dice una fuente.
La soluci¨®n son las cuotas participativas, ya que las emisiones preferentes o subordinadas no se consideran core capital. Las cuotas apenas han tenido aceptaci¨®n -hasta la fecha s¨®lo la Caja de Ahorros del Mediterr¨¢neo (CAM) se ha lanzado a la arena-, pese a que se crearon en tiempos de Carlos Solchaga como ministro de Econom¨ªa y que son del agrado de la CECA, que ha constituido un grupo para impulsarlas y asesorar a las cajas. A Juan Ram¨®n Quint¨¢s le gustar¨ªa verlas desarrollarse antes de que deje el cargo de presidente el pr¨®ximo mayo. Precisamente, un periodo que se considera clave para los cambios que se vaticinan y que van parejos a la creaci¨®n de un sistema de supervisi¨®n financiera conjunta.
La cuesti¨®n se abord¨® internamente en la reciente cumbre que celebraron las cajas en Granada con motivo de la presentaci¨®n de resultados. Tambi¨¦n en los sucesivos contactos y reuniones que han tenido con los responsables del Banco de Espa?a (BE), el gobernador Miguel ?ngel Fern¨¢ndez Ord¨®?ez y el subgobernador Javier Ar¨ªstegui, y tambi¨¦n con la vicepresidenta segunda y ministra de Econom¨ªa, Elena Salgado, y el secretario de Estado de Econom¨ªa, Jos¨¦ Manuel Campa.
El inter¨¦s del BE tiene toda la l¨®gica. Aunque la instituci¨®n que gobierna Fern¨¢ndez Ord¨®?ez suele decir que las entidades deben someterse a las exigencias del mercado, queda claro que en este caso conducen a la necesidad de ampliar el capital mediante estos instrumentos o la creaci¨®n de holdings inversores, como el caso de Criteria, de La Caixa.
El tama?o que se ha manejado en el entorno del BE fija unos 50.000 millones de activos, lo que obligar¨ªa a muchas cajas a buscar acuerdos. Por ejemplo, Caja Cantabria abre contactos oficiales con otras cajas similares para explorar las posibilidades de integraci¨®n. Tambi¨¦n CCM avanza hacia la integraci¨®n, por la que ha mostrado inter¨¦s la vasca BBK, cuesti¨®n que en el PP se ha visto como un mercadeo con el PNV para que apoye los presupuestos. Cosas de la pol¨ªtica.
Y, mientras todo esto se cuece, el futuro de Caja Madrid hierve. Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallard¨®n elevan el tono en su disputa por la entidad, que se acerca a la renovaci¨®n que afecta directamente al presidente, Miguel Blesa, quien se ha mostrado a favor de la aplicaci¨®n de las cuotas participativas cuando ha tenido oportunidad. La sucesi¨®n se ha dejado en manos del presidente del PP, Mariano Rajoy, y a la larga quiniela de nombres encabezada por Manuel Pizarro se ha sumado el del ministro de Agricultura, Miguel Arias Ca?ete.
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