El plan 'anticrisis' se queda sin aire
El Presupuesto de 2010 reduce a un tercio los est¨ªmulos para reactivar la econom¨ªa
Decir de un Presupuesto que tiene alma es, quiz¨¢s, un exceso verbal. Pero si lo que se oculta tras la mara?a de n¨²meros y porcentajes son dos almas, es, casi seguro, un problema. Tal y como esgrimi¨® el presidente del Gobierno, Jos¨¦ Luis Rodr¨ªguez Zapatero, en las cuentas del Estado para 2010, presentadas esta semana, caben "la consolidaci¨®n fiscal" y "los impulsos fiscales extraordinarios". En plata, se adelgazan muchas partidas para contener el gasto y, al tiempo, se mantiene apretado el acelerador en otras para reactivar la econom¨ªa. Son dos impulsos contradictorios, que llevar¨¢n el d¨¦ficit al 8% del PIB en 2010 cuando el Gobierno tira ya de las riendas para que no se desboque.
La crisis ha dejado al desnudo un sistema fiscal que arrojaba super¨¢vit
La rebaja del impulso contrasta con las pol¨ªticas de otros pa¨ªses
El temor al peso de los interses de la deuda atenaza al Gobierno
Varios expertos creen que hay que apostar por un gasto m¨¢s productivo
Hay dudas sobre la potencia recaudatoria del IVA en plena crisis
Nadie cree que sea posible volver a un d¨¦ficit del 3% en el a?o 2012
La comparaci¨®n con las pol¨ªticas expansivas de otros pa¨ªses avanzados y la persistencia de la recesi¨®n en Espa?a alumbran la inc¨®gnita de si el Gobierno, temeroso del estallido de la burbuja de deuda p¨²blica, no ha tocado el freno demasiado r¨¢pido. El hist¨®rico colapso de la recaudaci¨®n fiscal este a?o alimenta la duda de si se pod¨ªa hacer otra cosa. En lo que hay unanimidad es en que, frente a lo que Zapatero proclama, la contribuci¨®n de los Presupuestos de 2010 al cambio de modelo productivo pesar¨¢ muy poco. "Como mucho, servir¨¢n para salir del paso", acota Miguel ?ngel Garc¨ªa, coordinador del gabinete econ¨®mico de CC OO.
"Es un Presupuesto extraordinariamente complicado", a?ade Laura de Pablos, profesora de Hacienda P¨²blica en la Universidad Complutense. De Pablos destaca la dificultad de elaborar las nuevas cuentas tras el descalabro de 2009. Seg¨²n las estimaciones del Ministerio de Econom¨ªa, la recaudaci¨®n de impuestos (incluida la que se cede a comunidades aut¨®nomas y ayuntamientos) se quedar¨¢ este a?o 45.000 millones de euros por debajo de lo anticipado en el Presupuesto inicial de 2009. Del otro lado, el aumento de las prestaciones por desempleo, los nuevos fondos para la financiaci¨®n auton¨®mica y alguna medida adicional de reactivaci¨®n econ¨®mica, llevar¨¢n el gasto no financiero del Estado a rebasar en m¨¢s de 35.000 millones los l¨ªmites presupuestarios.
El fiasco de las cuentas de 2009, las ¨²ltimas que present¨® el anterior vicepresidente econ¨®mico, Pedro Solbes, queda como el mejor testigo de la obstinaci¨®n del Gobierno de no admitir la crisis hasta que se vino encima. "Aquel cuadro macroecon¨®mico era una alucinaci¨®n", sintetiza Jos¨¦ Antonio Herce, director de Econom¨ªa de Analistas Financieros Internacionales (AFI).
El Ejecutivo cree ahora que el d¨¦ficit de todas las administraciones p¨²blicas alcanzar¨¢ el 9,5% del PIB en 2009, cuando vaticinaba un saldo negativo del 2%. La mayor parte de los expertos cree que las desviaciones en ingresos y gastos pueden ser mayores a finales de a?o, lo que dejar¨ªa el d¨¦ficit cerca del 11%. Pero el peor legado de la crisis para las cuentas p¨²blicas es que ha dejado al desnudo al sistema fiscal espa?ol, que hab¨ªa encadenado cuatro a?os de super¨¢vit p¨²blico hasta 2008.
"Detr¨¢s de la ca¨ªda de la recaudaci¨®n se encuentra la desaparici¨®n de una serie de ingresos extraordinarios ligados a la burbuja inmobiliaria, a una tasa de consumo de los hogares muy elevada, a un volumen de importaciones muy cuantioso y a beneficios at¨ªpicos de las empresas", explica Rafael Domenech, economista jefe para Espa?a del servicio de estudios del BBVA. "Una buena parte de esos ingresos extraordinarios desaparecer¨¢ para siempre, y la que se recupere seguramente lo har¨¢ m¨¢s tarde de 2010", vaticina.
"Espa?a ha vivido un sue?o dorado en el que nos hemos encontrado con unos super¨¢vit coyunturales que nos hicieron, err¨®neamente, creer que la situaci¨®n estructural de las cuentas p¨²blicas era mejor de lo que realmente era", abunda Juan Rubio-Ram¨ªrez, profesor de Econom¨ªa en la Universidad de Duke (EE UU). Rubio-Ram¨ªrez cree que las decisiones del Gobierno en el futuro deben tener en cuenta ese d¨¦ficit estructural, que estima en el 5% del PIB. "Hay c¨¢lculos peores, y eso sin contar lo que se nos viene encima con el envejecimiento de la poblaci¨®n y los gastos asociados a sanidad y pensiones", dice.
Pero la urgencia de la crisis impone sus tiempos. Y el Presupuesto de 2010 es la primera parada. Ante el Ministerio de Econom¨ªa se abr¨ªan dos opciones: insistir en el gasto p¨²blico como palanca del crecimiento, tal y como recomiendan el G-20 o el Fondo Monetario Internacional; o empezar a contener el gasto para evitar un endeudamiento p¨²blico excesivo. La vicepresidenta econ¨®mica, Elena Salgado, reitera que mantiene la apuesta por los est¨ªmulos fiscales, que en Espa?a alcanzar¨¢n un peso equivalente al 2% del PIB este a?o, uno de los mayores esfuerzos entre las econom¨ªas avanzadas. "La recuperaci¨®n a¨²n no est¨¢ aqu¨ª, mientras sean necesarios tendremos est¨ªmulos fiscales", afirm¨® la vicepresidenta el pasado jueves. Las cifras dicen otra cosa.
De las medidas anticrisis se caer¨¢n en 2010 buena parte del fondo de inversi¨®n extraordinario, la deducci¨®n de los 400 euros en el IRPF o las ayudas a las compras de autom¨®viles, seg¨²n los Presupuestos reci¨¦n presentados. Adem¨¢s, se pondr¨¢ en marcha una subida de impuestos sobre el ahorro y el IVA con la vista puesta en aumentar los ingresos tributarios cuando la recuperaci¨®n se consolide. En s¨ªntesis, se pasa de un est¨ªmulo fiscal que ronda los 18.000 millones este a?o a apenas la tercera parte en 2010 (ver gr¨¢fico).
La apuesta por reconducir cuanto antes el desequilibrio presupuestario queda m¨¢s patente a¨²n en la voluntad manifestada por Salgado para los pr¨®ximos a?os. La vicepresidenta econ¨®mica quiere que el d¨¦ficit p¨²blico se reduzca al 3% en 2012 y asegura que la deuda p¨²blica no pasar¨¢ del 62,5% del PIB, hasta donde remontar¨¢ en 2010.
Empezar a rebajar est¨ªmulos fiscales tan pronto contrasta con lo que han anunciado otros pa¨ªses europeos. Y es m¨¢s llamativo a¨²n cuando expertos y organismos internacionales coinciden en que Espa?a ser¨¢ el pa¨ªs avanzado que m¨¢s tardar¨¢ en salir de la recesi¨®n y que m¨¢s desempleo generar¨¢, con un 20% de tasa de paro. Si hay una econom¨ªa que re¨²ne requisitos para mantener los est¨ªmulos fiscales, ¨¦sa es la espa?ola.
"Dadas las incertidumbres existentes hubiera sido m¨¢s prudente anunciar la retirada de los est¨ªmulos fiscales y la subida de los impuestos para principios de 2011, una vez que se tuviera la certeza de que la recuperaci¨®n es s¨®lida", opina Domenech. "A lo mejor, no es buena idea tocar los frenos ahora", cree Rubio-Ram¨ªrez. El nivel de deuda p¨²blica que prev¨¦ el Ejecutivo espa?ol est¨¢ muy por debajo de lo que auguran Francia o Alemania (m¨¢s del 80%) y a una distancia considerable de Reino Unido y Estados Unidos, que proyectan acercarse al 100% del PIB. Pero, frente a lo que digan los n¨²meros, los expertos coinciden en que el margen de endeudamiento del sector p¨²blico espa?ol es menor que en otras grandes econom¨ªas.
"No se trata s¨®lo del nivel de deuda p¨²blica, los mercados valoran tambi¨¦n la rapidez a la que crece y la capacidad de la Administraci¨®n de captar ingresos", apunta Jos¨¦ Luis Feito, presidente de la comisi¨®n de pol¨ªtica econ¨®mica de la CEOE. En Espa?a, la deuda p¨²blica saltar¨¢ del 40% al 62,5% del PIB entre 2008 y 2010, si se cumple el pron¨®stico oficial, un incremento s¨®lo superado por Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos entre los pa¨ªses avanzados. Con la salvedad de que la carga de los intereses de esa deuda es mucho m¨¢s pesada para el sector p¨²blico espa?ol (tambi¨¦n para el irland¨¦s), dada su menor capacidad de generar ingresos tributarios.
Los inversores tienden a castigar esa debilidad fiscal, lo que obliga a colocar la deuda espa?ola a un tipo de inter¨¦s m¨¢s alto que Alemania o Francia. Es un riesgo que ahora parece peque?o, dado que los tipos de inter¨¦s en la zona euro est¨¢n muy bajos (1,25%) y la inversi¨®n todav¨ªa reh¨²ye los mercados de financiaci¨®n privada. Pero puede explotar a medio plazo, dada la avidez de todos los Gobiernos por captar recursos para endeudarse.
Es obvio, adem¨¢s, que el Ministerio de Econom¨ªa tiene muy presente lo que ocurri¨® en la crisis de 1993 -muchos de sus altos funcionarios lo vivieron en primera fila en el Gobierno socialista de entonces-, cuando el pago de los intereses de la deuda se convirti¨® en un lastre enorme para las cuentas p¨²blicas: lleg¨® a explicar m¨¢s del 90% del d¨¦ficit p¨²blico, que, de 1994 a 1996 oscil¨® entre el 7% y el 5% del PIB. Las dificultades presupuestarias entonces fueron de tal calibre que hubo que afrontar problemas transitorios de liquidez para pagar a los funcionaros o las pensiones. En 2010, con un d¨¦ficit previsto del 8%, el pago de intereses equivaldr¨¢ a¨²n a menos de una cuarta parte del saldo negativo (unos 23.000 millones), pero el crecimiento de esta partida empieza a acelerarse (un 33% en un a?o).
Como se?ala De Pablos, las condiciones para volver a reconducir la deuda p¨²blica a medio plazo son, adem¨¢s, menos ventajosas que en la segunda mitad de los noventa. "Entonces hubo un descenso acelerado de los tipos de inter¨¦s, se ingres¨® mucho dinero con las privatizaciones y las econom¨ªas del entorno tambi¨¦n tiraron con fuerza", recuerda la profesora de Hacienda P¨²blica. El escenario actual es opuesto: los tipos de inter¨¦s s¨®lo pueden subir, la recuperaci¨®n en Europa es d¨¦bil y las privatizaciones son ahora una posibilidad marginal.
"En los Presupuestos de 2010, el Gobierno s¨®lo pod¨ªa elegir entre lo malo y lo peor", resume Miguel ?ngel Garc¨ªa. El economista de CC OO destaca que, si se suma el enorme endeudamiento de familias y empresas, el peso global de la deuda en la econom¨ªa espa?ola "puede acercarse al 300% del PIB". Garc¨ªa cree que hay que hacer lo posible por preservar los est¨ªmulos fiscales, pero que la fragilidad de los ingresos tributarios, la inercia de buena parte del gasto y el sobrecoste de la deuda p¨²blica para la econom¨ªa espa?ola acaban imponiendo su ley y obligan a reconducir la situaci¨®n.
"En eso, los Presupuestos son consistentes, no les queda otra. Lo determinante es lo que ha ocurrido en los ¨²ltimos diez a?os, que ha sido muy negativo. Se han exprimido los ingresos fiscales del modelo de la burbuja inmobiliaria, el tejido productivo se ha deteriorado, hemos asistido a una subasta de bajadas de impuestos y se ha hecho inversi¨®n p¨²blica cuando la inversi¨®n privada era ya muy fuerte, con lo que hemos guardado muy poco para los malos momentos", opina el economista de CC OO.
Hay expertos que creen que la econom¨ªa espa?ola podr¨ªa permitirse un nivel de deuda p¨²blica mayor, pero que desconf¨ªan de que el gasto p¨²blico se destine a fines productivos y, a la postre, devuelvan un retorno en forma de impuestos. "No habr¨ªa mayor problema en alcanzar una deuda cercana al 75% del PIB, siempre y cuando cambiara la composici¨®n del gasto", se?ala Herce. El director de Econom¨ªa de AFI cree que s¨ª es posible la cuadratura del c¨ªrculo, mantener los est¨ªmulos fiscales al tiempo que se contiene el gasto menos productivo. "Se ha hecho un poco al reves, protegiendo al m¨¢ximo el gasto social en detrimento de la inversi¨®n", afirma.
Herce sostiene que la protecci¨®n a toda costa del gasto social en tiempos de crisis es contraproducente. "Hay que cuestionarse si, cuando el paro llega al 20% y los ingresos fiscales caen as¨ª, hay que seguir aumentando las pensiones m¨¢s all¨¢ de la p¨¦rdida de poder adquisitivo, si hay que mantener bonificaciones ineficaces a la contrataci¨®n o asignaciones de dinero por hijos [el cheque beb¨¦]", plantea el economista de AFI, que llama a una "revisi¨®n cr¨ªtica del gasto social".
"La mejora en la composici¨®n del gasto p¨²blico es imprescindible, hay que hacer m¨¢s inversiones en infraestructuras y I+D, y bajar el peso del gasto corriente", coincide Feito. El presidente de la comisi¨®n de pol¨ªtica econ¨®mica de la patronal cree, sin embargo, que eso requerir¨ªa de reformas "en profundidad" del Estado y del mercado de trabajo, "una cuesti¨®n muy dif¨ªcil de abordar ahora".
Las divergencias en este aspecto son notables. El economista jefe de CC OO recuerda que el gasto por habitante en protecci¨®n social est¨¢ muy por debajo de la media de la UE. "Si el modelo son las econom¨ªas sociales de mercado m¨¢s avanzadas, como los pa¨ªses n¨®rdicos, hay que preservar el peso del gasto social", a?ade Garc¨ªa, que defiende que el gasto en la Administraci¨®n central es "muy transparente y, en muchos casos, eficaz".
"El Gobierno ha hecho un trabajo respetable en el gasto corriente", mantiene Juan-Rubio Ram¨ªrez, "no creo que en este momento haya mucho m¨¢s que recortar". El salario de los funcionarios casi se congela (los expertos critican que eso no pasara tambi¨¦n en 2009), apenas se prev¨¦ sustituir a un 15% de los empleados que dejen la Administraci¨®n el pr¨®ximo a?o y el tijeretazo a las compras de bienes y servicios en los ministerios ha sido contundente.
A¨²n as¨ª, la inercia del Presupuesto lleva a un aumento global del gasto corriente (un tercio se lo lleva el sistema de pensiones), agravado por la crisis y algunas decisiones del Ejecutivo. El aumento del pago de prestaciones por desempleo o los intereses de la deuda se apuntan en el debe de la primera explicaci¨®n, el trasvase de fondos adicionales a las comunidades aut¨®nomas (casi 10.000 millones), en la segunda. "El Gobierno central s¨®lo controla el 40% del gasto p¨²blico", recuerda el profesor de la Universidad de Duke. "El problema central est¨¢ en las autonom¨ªas y los ayuntamientos. ?Qu¨¦ har¨¢n? Qui¨¦n sabe", dice Rubio-Ram¨ªrez en referencia a la falta de control y transparencia de las cuentas de muchas administraciones territoriales.
Las cr¨ªticas al Gobierno sobre la subida de impuestos elegida son abundantes, aunque por distintos motivos. Hay coincidencia en que la diferencia en la imposici¨®n general del IVA (16% frente al 18%) con la media europea facilitaba el camino a una revisi¨®n de este impuesto. Pero tambi¨¦n en las dudas sobre la potencia recaudatoria en los pr¨®ximos dos a?os dada la aton¨ªa del consumo privado. Y hay serias discrepancias sobre el mayor gravamen al ahorro (del 18% al 21%). "Tendr¨¢ unas consecuencias econ¨®micas nefastas, aumentar¨¢ el coste de la financiaci¨®n de la econom¨ªa espa?ola y eso acabar¨¢ perjudicando a las clases trabajadoras que se dice querer proteger", se?ala Feito, de la CEOE. Al extremo opuesto, Garc¨ªa reclama un tipo del 15% para las ganancias de capital m¨¢s modestas y del 25% para las m¨¢s cuantiosas.
En cualquier caso nadie cree que esta subida fiscal sea suficiente para volver a un d¨¦ficit del 3% en tres a?os, como anticipa Salgado. "Es una correcci¨®n demasiado r¨¢pida, un voluntarismo, en la crisis de los noventa se tard¨® ocho a?os", recuerda De Pablo. Los expertos echan en falta un plan a medio plazo que explique c¨®mo se lograr¨ªa ese objetivo, una iniciativa que ayudar¨ªa a que los mercados viesen con mejores ojos la deuda p¨²blica espa?ola. "Habr¨ªa que informar con precisi¨®n sobre cu¨¢les son las medidas a adoptar en el futuro que garantizan la consolidaci¨®n de las cuentas p¨²blicas", exige Domenech.
Las apelaciones al uso del Presupuesto para cambiar el modelo productivo despiertan muy poco entusiasmo. El descenso en la dotaci¨®n para inversiones en infraestructuras, investigaci¨®n sanitaria o centros p¨²blicos de ciencia habla por s¨ª mismo. "El recorte en el gasto en el I+D es una mala noticia", afirma el economista del BBVA, que apela a "reformas que mejoren la legislaci¨®n en sectores clave" para compensar la falta de impulso presupuestario.
Las previsiones econ¨®micas en las que el Gobierno basa los presupuestos de 2010 (un retroceso del 0,3% del PIB y del 1,7% en el empleo) se consideran m¨¢s ajustadas esta vez. Pero su traslaci¨®n al Presupuesto, no tanto. Las cuentas de Econom¨ªa suponen que la reforma fiscal (la eliminaci¨®n de la deducci¨®n de los 400 euros en el IRPF y la subida del IVA) ser¨¢n suficientes para compensar la ca¨ªda del consumo y el aumento del paro. Una hip¨®tesis que genera muchas dudas entre los expertos. "Habr¨¢ de nuevo desviaciones en el gasto y en los ingresos", pronostica Herce.
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