Una inversi¨®n injustificable
Las enormes ca¨ªdas en las ventas de coches ponen contra las cuerdas a los fabricantes
Ya lo avis¨® Max Mosley, el ex presidente de la Federaci¨®n Internacional del Autom¨®vil (FIA): los grandes constructores de la f¨®rmula 1 sufrir¨¢n para seguir en el Mundial cuando sus empresas entren en crisis. "O bajamos los costes o la competici¨®n puede desaparecer", dijo. Y no ha hecho falta mucho tiempo para que los hechos le den la raz¨®n. De los seis constructores que hab¨ªa en la F-1 en 2008, solamente dos, Ferrari y Mercedes, se mantienen fuertes. El resto ha abandonado el barco o se ha visto obligado a vender parte del equipo para poder sobrevivir.
Honda caus¨® la primera baja, a finales de 2008, cuando cedi¨® su infraestructura a Ross Brawn por un euro para evitar pagar indemnizaciones a 700 empleados. A finales de 2009, BMW y Toyota anunciaron tambi¨¦n su retirada. Renault tard¨® unos meses m¨¢s en comunicar la venta del 70% del accionariado de su equipo al magnate luxemburgu¨¦s G¨¦rard L¨®pes, propietario de Skype.
Ferrari burla la crisis. Cubre su aportaci¨®n con la venta de s¨®lo 153 veh¨ªculos
"La retirada de Honda es una seria llamada de atenci¨®n contra el exceso de gastos superfluos", anunci¨® el patr¨®n de la F-1, Bernie Ecclestone. Sin embargo, a las demandas de una rebaja dr¨¢stica de los costes -hasta un presupuesto de 42 millones de euros, propon¨ªa Mosley-, Luca Cordero de Montezemolo, el presidente de Ferrari, respond¨ªa: "Lo que hay que hacer es repartir mejor el dinero por la explotaci¨®n de los derechos comerciales [unos 3.000 millones de euros]".
El asunto se sald¨® con un aumento en el porcentaje del reparto: con el nuevo Acuerdo de la Concordia, los equipos perciben el 50%. Pero eso no resolvi¨® el problema. La causa fundamental que atenaza a los grandes constructores es la ca¨ªda espectacular de las ventas de coches que acecha a la industria automovil¨ªstica. En 2009, los cinco constructores implicados en la F-1 vendieron alrededor de dos millones de coches menos que en 2008. Las cifras fueron especialmente preocupantes para Toyota, que hab¨ªa perdido ya 1,1 millones de ventas en septiembre de 2009. Renault hab¨ªa ca¨ªdo en 214.00 veh¨ªculos; Mercedes en 197.704, y Ferrari, en 346. Al final del ejercicio, Renault hab¨ªa perdido 3.000 millones de euros.
Las cifras no eran preocupantes para Ferrari, cuya inversi¨®n en F-1 no supera los 42 millones de euros -el presupuesto lo cubren b¨¢sicamente Marlboro y Banco Santander-, pero s¨ª para todos los dem¨¢s constructores. Toyota precisaba vender 9.700 coches -a un promedio de 16.300 euros cada uno- para financiar su inversi¨®n en la F-1, que rondaba los 168 millones de euros. Y a Renault su participaci¨®n en el Mundial le supon¨ªa el importe de la venta de 8.200 coches -a 12.100 euros por unidad-, unos 80 millones. El elevado coste de los Ferrari, alrededor de 275.000 euros, hace que los italianos cubran su presupuesto en la F-1 con tan s¨®lo 153 coches vendidos.
Toyota y BMW abandonaron y Renault, sin sustituto para el patrocinio de ING, vendi¨® parte de su equipo. Contra la crisis, Mercedes compr¨® el equipo Brawn y fich¨® a Michael Schumacher. El grupo alem¨¢n y Ferrari mantienen el pulso. Pero las escuder¨ªas privadas siguen con grandes problemas de supervivencia. Los cuatro nuevos equipos sufren porque no encuentran patrocinadores solventes a dos semanas del inicio del Mundial, el pr¨®ximo 14 de marzo en Bahrein. Los malos augurios siguen en el horizonte. El futuro apunta a¨²n m¨¢s a la reducci¨®n de costes, a las innovaciones t¨¦cnicas aplicables a los coches de calle y a la investigaci¨®n en energ¨ªas ecol¨®gicas. Las grandes escuder¨ªas deber¨¢n tarde o temprano plegarse tambi¨¦n a estas premisas.
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