Flexibilidad europea con acento alem¨¢n
Bruselas presenta este martes un documento clave sobre el margen de discrecionalidad fiscal de los tratados
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
La Comisi¨®n Europea presenta hoy un informe fundamental para sustentar su nueva narrativa econ¨®mica, basada en una pol¨ªtica menos obsesionada con la consolidaci¨®n fiscal y las reformas. Pero Berl¨ªn ha ganado, una vez m¨¢s, la batalla: el brazo ejecutivo de la Uni¨®n da m¨¢s detalles sobre c¨®mo utilizar¨¢ el margen de discrecionalidad que ofrecen los tratados, pero siempre ¡°dentro de las reglas existentes, que han sido esenciales para restaurar la confianza en la UE¡±, seg¨²n el documento, adelantado este martes por el EL PA?S.
Las reglas se hicieron para un mundo que ha desaparecido, en el que la principal preocupaci¨®n era que el crecimiento econ¨®mico no alimentara demasiado el fuego de la inflaci¨®n, y en el que Alemania permit¨ªa la creaci¨®n del euro a cambio de normas obsesionadas con la disciplina fiscal, cuando el gran problema de Europa (salvo en el caso griego) ha sido la deuda privada. Mario Monti, exvicepresidente de la Comisi¨®n, ha criticado con dureza las reglas en un trabajo reciente. Y Adam Posen y ?ngel Ubide, del Peterson Institute, han resumido en un estupendo trabajo el alud de cr¨ªticas contra una normativa que las m¨¢s de las veces parece una camisa de fuerza, incapaz de dar el margen de discrecionalidad necesario para luchar contra la enfermedad econ¨®mica de estos tiempos: un estancamiento econ¨®mico que va para largo, con tendencias deflacionistas cada vez m¨¢s evidentes; un empacho de deuda que tambi¨¦n va para largo, y que deja una guerra abierta entre acreedores y deudores de incierto final en la eurozona, y en general una sensaci¨®n de eurodesencanto creciente en todo el Continente, que se decant¨® por un diagn¨®stico err¨®neo de la crisis y que ve c¨®mo la ciudadan¨ªa desconf¨ªa cada vez m¨¢s ¡°de una tecnocracia incompetente¡± (Jos¨¦ Ignacio Torreblanca) que, al ser incapaz de producir resultados y se?alar inequ¨ªvocamente el final del t¨²nel, conduce a un ¡°d¨¦ficit ejecutivo¡± (Daniel Innerarity) puesto de manifiesto singularmente en la ¨²ltima etapa de la Comisi¨®n Barroso.
La Comisi¨®n Juncker nace con renovados br¨ªos, con la voluntad de cambiar ese relato tan sesgado hacia las reformas y la austeridad, para dar m¨¢s flexibilidad en la aplicaci¨®n de las reglas fiscales y empezar a hablar de crecimiento con el plan de inversiones de 315.000 millones de euros. Ese cambio ya est¨¢ en marcha: a pesar de las presiones de Alemania, la Comisi¨®n ha dado m¨¢s tiempo a Italia y Francia para que hagan sus reformas, y ha sacado adelante el plan de inversiones, que tiene cada vez m¨¢s adeptos entre el sector privado y entre los socios del euro, con los grandes pa¨ªses dispuestos a invertir entre 15.000 y 20.000 millones en el Fondo. Por eso en Bruselas se esperaba con inter¨¦s el documento sobre la flexibilidad, que supone una aut¨¦ntica decepci¨®n: el informe apenas aporta novedades, m¨¢s all¨¢ de poner negro sobre blanco que las aportaciones de los pa¨ªses al Fondo Juncker no supondr¨¢n un castigo aunque provoquen p¨¦rdidas y por tanto d¨¦ficit p¨²blico. La filosof¨ªa no cambia. Las reglas son las que son, y ¡°han sido esenciales para restaurar la confianza en la UE¡±, seg¨²n la Comisi¨®n. ¡°Se abri¨® la mano con Francia e Italia, pero a cambio ha salido un documento de flexibilidad muy alem¨¢n¡±, apuntan fuentes del Parlamento Europeo. El documento ¡°se focaliza en el margen de interpretaci¨®n que se deja al Ejecutivo comunitario, en l¨ªnea con las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, sin modificar la legislaci¨®n existente¡±. Fuentes de la propia Comisi¨®n apuntan que Alemania, una vez m¨¢s, impide ir m¨¢s lejos en el uso de la flexibilidad, que a grandes rasgos ser¨¢ como sigue:
-Inversiones. ¡°Las contribuciones de capital al Fondo, as¨ª como las garant¨ªas, no se contabilizar¨¢n cuando se mida el ajuste fiscal tanto en el brazo correctivo (pa¨ªses que tienen un d¨¦ficit superior al 3% del PIB, grosso modo, como Espa?a y Francia) como en el preventivo (d¨¦ficits inferiores a esa cifra, como Italia o Alemania) del Pacto¡±. ¡°En caso de romper el umbral de d¨¦ficit, no se abrir¨¢ Procedimiento por D¨¦ficit Excesivo si esa ruptura se debe a la contribuci¨®n al capital del fondo¡±, y ¡°si es peque?a y se espera que sea temporal¡±.
-Cl¨¢usula de Inversi¨®n. Los Estados miembros que est¨¦n en el brazo preventivo del pacto (d¨¦ficit inferior al 3% del PIB, grosso modo) ¡°podr¨¢n tener desviaciones temporales de sus objetivos de d¨¦ficit o de su senda de ajuste para permitir las inversiones¡±. Pero con condiciones: que el PIB del pa¨ªs caiga o est¨¦ por debajo de su potencial; que la desviaci¨®n del d¨¦ficit no lleve a sobrepasar el l¨ªmite del 3%, y que la desviaci¨®n sea compensada en el periodo establecido por el programa de estabilidad y convergencia. Hasta ahora, eso solo se hab¨ªa aplicado a Italia, y la principal condici¨®n era un desplome abrupto en la econom¨ªa del euro. Ahora, las normas se ci?en a ca¨ªdas del PIB en los pa¨ªses en particular, pero las condiciones son tan duras que apenas puede hablarse de m¨¢s flexibilizaci¨®n, seg¨²n las fuentes consultadas.
-Reformas estructurales. La Comisi¨®n ¡°tendr¨¢ en consideraci¨®n el impacto fiscal bajo el brazo preventivo del Pacto¡±, esto es, solo para pa¨ªses con d¨¦ficits inferiores al 3% del PIB. Pero no vale cualquier reforma: deben ser ¡°grandes reformas¡±, de primer nivel; deben aplicarse, no basta con su aprobaci¨®n, y los pa¨ªses ¡°deben demostrar un efecto positivo en el largo plazo en el plano presupuestario y deben elevar el crecimiento potencial de la econom¨ªa¡±. Y lo m¨¢s importante: la Comisi¨®n ¡°tendr¨¢ en cuenta las reformas relevantes antes de hacer las recomendaciones sobre los objetivos fiscales a medio plazo¡±.
-Flexibilizaci¨®n por un empeoramiento de la econom¨ªa. ¡°La Comisi¨®n tendr¨¢ en cuenta la situaci¨®n c¨ªclica individual de cada Estado miembro bajo el brazo preventivo del Pacto. En el caso m¨¢s extremo, cuando cae el PIB o la diferencia entre crecimiento potencial y el real (el output gap) es superior a cuatro puntos, no hace falta ning¨²n ajuste. Cuando se den esas ¡°circunstancias excepcionales¡±, el margen se usar¨¢ ¡°con la determinaci¨®n apropiada¡±, seg¨²n el texto.
La Comisi¨®n aplicar¨¢ ¡°inmediatamente¡± esa nueva gu¨ªa, en particular en la presentaci¨®n de los programas de estabilidad y convergencia de la pr¨®xima primavera. En todo momento, el brazo Ejecutivo de la UE deja claro que la flexibilidad se aplica ¡°en l¨ªnea con el Pacto de Estabilidad¡±, siempre dentro de las reglas, y en el contexto del Semestre Europeo. Reglas, reglas, reglas: un exfuncionario de Bruselas, Manuel Sanchis, asegura que la crisis del euro ¡°deja en entredicho la racionalidad econ¨®mica de las reglas fiscales¡± (El fracaso de las ¨¦lites). La normativa ¡°confunde rigor con reglas y rigidez¡±, contin¨²a Sanch¨ªs, en un ¡°enfoque fragmentario¡±, seg¨²n el economista Michael Heise que deja un legado paup¨¦rrimo: ¡°Desde una perspectiva hist¨®rica, la gesti¨®n de la eurozona durante los ¨²ltimos a?os es un gran error de pol¨ªtica econ¨®mica¡± (Jean Pisani-Ferry). La comunicaci¨®n que presenta hoy la Comisi¨®n Europea era una excusa inmejorable para corregir algunos de los excesos de los ¨²ltimos a?os. Y es, probablemente, una oportunidad perdida.
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