La extinci¨®n en masa se hace un selfi
Un antiguo mar interior de Dakota revela la cat¨¢strofe del meteorito que barri¨® a los dinosaurios

Atrasemos el reloj 70 millones de a?os y aterricemos en el Cret¨¢cico. Es f¨¢cil imaginar a los dinosaurios que hay all¨ª, porque son m¨¢s o menos los que sac¨® Spielberg en Parque Jur¨¢sico, aunque pusiera un t¨ªtulo err¨®neo a la pel¨ªcula. Los dinos del Jur¨¢sico, el periodo geol¨®gico anterior al Cret¨¢cico, no habr¨ªan dado para una pel¨ªcula ni as¨ª siguiera vivo I. A. L. Diamond, el guionista de El apartamento, Primera plana y La vida privada de Sherlock Holmes. Los grandes protagonistas de la cinta de Spielberg ¨Cel tiranosaurio, el velocirr¨¢ptor¡ª no son del primitivo Jur¨¢sico, sino del posterior Cret¨¢cico.
Am¨¦rica y el viejo mundo estaban por entonces mucho m¨¢s juntos que ahora, separados solo por un Atl¨¢ntico que apenas aspiraba a oc¨¦ano frente al Pac¨ªfico y el Tethys. Una gigantesca franja de aguas someras recorr¨ªa Norteam¨¦rica de norte a sur parti¨¦ndola en dos mitades. Y a la orilla de uno de esos humedales se encontraba Tanis, un yacimiento paleontol¨®gico en la actual Dakota del Norte que ha revelado un tesoro cient¨ªfico incre¨ªble: una evidencia directa del impacto del gigantesco meteorito que caus¨® la extinci¨®n del 75% de las especies de finales del Cret¨¢cico, incluidos los dinosaurios. L¨¦elo en Materia contado por el investigador de Madrid y Nueva York Alberto Gonz¨¢lez Fair¨¦n. Cr¨¦eme, es un histori¨®n.
Pese a estar a 3.000 kil¨®metros de la pen¨ªnsula mexicana del Yucat¨¢n, donde cay¨® el meteorito del n¨¦mesis, el mar interior que entonces era Dakota, que se nos presenta ahora como un estrato geol¨®gico de un metro y medio de altura en ese estado norteamericano, revela los signos de la cat¨¢strofe exacta que cabr¨ªa esperar de un impacto tan brutal llegado del cielo. La energ¨ªa de mil millones de hiroshimas (la primera bomba at¨®mica se ha convertido ya en una unidad de medida) no solo mat¨® de inmediato a los habitantes locales del golfo de M¨¦xico, sino que caus¨® un tsunami de tal magnitud que, incluso en un mar interior 3.000 kil¨®metros al norte, caus¨® unas olas de 10 metros cuyos efectos podemos ver ahora fosilizados: una mezcla de peces de agua dulce y salada, algunos en una posici¨®n vertical que delata la violencia de su muerte, mam¨ªferos del tama?o de un rat¨®n, plumas, p¨¦talos y tal vez un dinosaurio (esto no est¨¢ confirmado a prueba de agua), todos en la perfecta confusi¨®n que cabe esperar de un desastre. Y cubiertos por la capa de iridio extraterrestre que define el final del Cret¨¢cico en todo el planeta.
Desde el origen de los animales hace 600 millones de a?os ha habido cinco extinciones masivas. La quinta es la de los dinosaurios (y otro 75% de las especies existentes en la ¨¦poca), y ahora empezamos a hablar de la sexta, esta vez causada por nosotros. La de los dinos ni siquiera es la m¨¢s espectacular de todas, pero s¨ª es la mejor conocida. La historia del meteorito es una de las m¨¢s cautivadoras y penetrantes que ha producido la ciencia del siglo XX, y como se ve sigue bien viva. Hubo en la misma ¨¦poca una org¨ªa volc¨¢nica en la India, cerca de las ant¨ªpodas del cr¨¢ter mexicano, y necesitamos entender qu¨¦ conexi¨®n existe entre esas dos cat¨¢strofes. Entretanto, el puchero paleontol¨®gico de Dakota nos servir¨¢ como una foto perfecta de lo que puede venir en el futuro.
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