Destruyendo el arte urbano a martillazos
El Ayuntamiento de Madrid destroza obras del artista urbano Basket of Nean mientras llena las calles de mu?ecos de Meninas intervenidas por Pablo Motos o Susana Griso. Cuesti¨®n de prioridades

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Sucedi¨® esta semana una historia chiquitita que no ocup¨® grandes titulares, pero que explica en lo que quieren convertir Madrid m¨¢s que una entrevista a su alcalde. Para entenderla hay que rebobinar un poco. Hace seis a?os, un artista an¨®nimo que se hace llamar Basket of Nean cambi¨® el grafiti por las teselas y empez¨® a alicatar las calles de Madrid. Salpic¨® las paredes de peque?os cuadros de aspecto pixelado, como de videojuego retro. No es el ¨²nico punto en com¨²n con el mundo gamer.
Sus intervenciones son discretas, suelen localizarse en las esquinas de edificios, a la altura del primer piso. Son lo que en los videojuegos se llama huevos de Pascua, peque?as sorpresas ocultas que solo se revelan ante aquel que sabe d¨®nde mirar. Estas intervenciones, f¨¢cilmente reconocibles, se empezaron a convertir en un s¨ªmbolo de la ciudad. Hay reproducciones de cuadros famosos como Las Meninas, Muchacha en la ventana o La joven de la perla. Otras representan elementos de la cultura pop, como el pez de tres ojos de Los Simpson, o la rata de Borja Pakrolsky. Son preciosas.
Hace unos d¨ªas, empleados del Ayuntamiento de la ciudad sacaron martillo y cinceles y empezaron a destruirlas. En un Madrid lleno de basura en el suelo y carteles publicitarios en las paredes, es el arte lo que molesta. Y entiendo que el street art es ef¨ªmero por definici¨®n, ilegal desde su nacimiento. Son cosas que pasan. Tambi¨¦n lo entiende Basket of Nean, que responde as¨ª a mis preguntas: ¡°Colocar una obra en la calle es una manera de desposeerte o desprenderte de ella. Una de las cosas que m¨¢s curiosidad me da es observar c¨®mo interact¨²a el entorno o las personas con esa obra: la arrancan y se la llevan, les hacen fotos, otros pintan encima o, como pasa en esta ocasi¨®n, las quitan directamente y las tiran¡±.
Pero la respuesta de Madrid ante el arte urbano no es la ¨²nica posible. Ciudades como Londres, Berl¨ªn o m¨¢s cerca de aqu¨ª, Granada, han demostrado cierta permisividad con los grafitis. Administraciones con sensibilidad art¨ªstica respetan las intervenciones valiosas que, como ninots indultados, van salv¨¢ndose del rodillo de pintura. Van salpicando la ciudad y d¨¢ndole algo de car¨¢cter propio. Esto no sucede en Madrid, empe?ada en tapar cualquier atisbo de diferencia o espontaneidad.
Aqu¨ª se crean museos inmersivos, cl¨®nicos y virales sobre Banksy, lugares que fotocopian el arte urbano y lo sacan de la calle para poder hacer caja. Lo vac¨ªan de mensaje para llenarse los bolsillos. Aqu¨ª se quitan murales originales, como aquel del artista Blu en Madrid R¨ªo (considerado por el diario brit¨¢nico The Guardian como uno de los 10 mejores del mundo) para poner anuncios de colores disfrazados de arte urbano. El primero era una cr¨ªtica al capitalismo; el que lo sustituy¨®, una obra de Okuda patrocinada por Zalando.
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Aqu¨ª lo que se entiende por arte en la calle es lo que hacen cada a?o con Las Meninas. Estos mu?ecacos son gestionados por una empresa privada e intervenidos por artistas de la talla de Carmen Lomana, Volvo, Los Morancos, Pablo Motos, Xiaomi o Susana Griso. Sue?o con que en la pr¨®xima masclet¨¢ que organice Almeida para celebrar que el PP ha ganado en Valencia (teniendo en cuenta lo de Maz¨®n, calculo que ser¨¢ para 2040) se le vaya la cosa de las manos y acabemos quemando meninas como si estuvi¨¦ramos en las Fallas.
Intento ser optimista, pero creo que hoy, sin muchas de las obras de Basket of Nean, Madrid es un poco m¨¢s gris, un poco m¨¢s fea. Y me pregunto por qu¨¦ nos las han hurtado, qui¨¦n decide qu¨¦ puede quedarse en el espacio p¨²blico y qu¨¦ debe desaparecer. La calle est¨¢ llena de mensajes, pero todos ellos son administrativos o consumistas. La carteler¨ªa te indica d¨®nde ir, te recuerda que no se puede jugar a la pelota o girar a la derecha. Los anuncios te empujan a comprar, te dicen que no eres joven y que est¨¢s gordo. En este contexto, el arte urbano supone un relax para los ojos, el ¨²nico tipo de mensaje visual que no pretende nada del peat¨®n, solo hacerle el paseo m¨¢s agradable.
Pero incluso aqu¨ª han tenido que venir los pol¨ªticos m¨¢s catetos y el capitalismo rampante a poner orden y a decidir qu¨¦ se queda y qu¨¦ se va. Y Basket of Nean no ha pasado el filtro. Como dec¨ªa ayer un usuario en Bluesky, el arte que molesta es aquel del que no se puede sacar tajada. Por cierto, que el artista presenta nuevas obras este viernes en La Panarter¨ªa, una galer¨ªa de Lavapi¨¦s. Mu¨¦strenle un poco del cari?o que los dirigentes de esta ciudad han decidido negarle.
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