Boris Johnson busca donaciones para redecorar Downing Street
El primer ministro brit¨¢nico y su pareja, Carrie Symonds, se inspiran en el m¨¦todo empleado en la Casa Blanca y registran una entidad p¨²blica para recaudar fondos


Algunas comparaciones hist¨®ricas arrastran segundas intenciones. Todas las fuentes que, desde el m¨¢s profundo anonimato, se refieren en los tabloides brit¨¢nicos a la actual pareja de Boris Johnson (56 a?os), Carrie Symonds (32 a?os), como Ana Bolena, Lady Macbeth o incluso Evita Per¨®n, pintan as¨ª el retrato inverso del primer ministro como el Enrique VIII mujeriego y tendente al sobrepeso, el noble escoc¨¦s cegado por la ambici¨®n o el carism¨¢tico y populista argentino que defini¨® un modo de hacer pol¨ªtica. Symonds se ha convertido en un debate nacional de corto vuelo con todos los t¨®picos. Mujer joven y brillante de fuerte personalidad (autoritaria, caprichosa y sectaria, para los que se enfrentan a ella) se convierte en el motor y la condena de un hombre tan magn¨¦tico como maleable. La que le ayuda a sacar lo mejor de s¨ª mismo o a cometer los errores m¨¢s tontos o arbitrarios.
Y uno de esos errores, en medio de una pandemia que est¨¢ dejando en las ruinas la econom¨ªa del Reino Unido y de sus habitantes, tiene una carga de frivolidad que resulta intolerable para muchos cr¨ªticos. Johnson ha dado instrucciones a su equipo, seg¨²n informaba The Daily Mail este lunes, para poner en marcha una charity (en teor¨ªa, una organizaci¨®n ben¨¦fica, pero tambi¨¦n una simple entidad p¨²blica para recaudar fondos) que le ayude a renovar la decoraci¨®n de su residencia privada en la planta alta del 10 de Downing Street. La pareja, que ya entr¨® junta al simb¨®lico edificio cuando Johnson fue elegido primer ministro en julio de 2019, pretende celebrar su boda en cuanto el coronavirus lo permita y el distanciamiento social se relaje. Mientras llega ese momento, Symonds ha decidido imponer su propio estilo y acabar con una decoraci¨®n infestada de ¡°la pesadilla de muebles de John Lewis (los populares grandes almacenes de gama alta) que dej¨® Theresa May (la anterior primera ministra)¡±, seg¨²n la revista Tatler. Ha encargado un nuevo interiorismo inspirado en la naturaleza y de estricta sostenibilidad ambiental, basado en las propuestas de Lulu Lytle, una popular decoradora que bebe de las tradiciones brit¨¢nicas. Papel de pared con colores imposibles, tejidos elaborados, ba?os de m¨¢rmol y muebles de mimbre.
Johnson, dicen los cronistas, se habr¨ªa echado las manos a la cabeza al comprobar el coste acumulado de las mejoras en la vivienda ¡ª¡±absolutamente fuera de control¡±¡ª , y ha encargado a su amigo David Brownlow (Lord Brownlow) que ponga en marcha una entidad p¨²blica similar a la que tiene la Casa Blanca, en Washington, para invertir en dise?o interior, antig¨¹edades y arte, que aporten prestigio y solera al edificio presidencial. Brownlow es el fundador y propietario del grupo de inversi¨®n Havisham, de reconocida afiliaci¨®n conservadora, estrechos v¨ªnculos con la familia real y donante habitual del partido. Nadie duda de su capacidad para llevar a buen puerto la tarea encomendada, pero tampoco del riesgo que supone por el supuesto conflicto de inter¨¦s que podr¨ªa suponer cada donaci¨®n, que la ley limita a 35.000 euros. ¡°Downing Street es un complejo de oficinas que contiene, adem¨¢s, dos residencias oficiales [la del primer ministro y la del chancellor, o ministro de Econom¨ªa]. Como ya ha ocurrido con anteriores gobiernos, necesita peri¨®dicamente de mantenimiento y remodelaci¨®n¡±, ha dicho un portavoz del Gobierno brit¨¢nico sin negar la noticia. ¡°Todo lo referente a las obras del edificio, residencias incluidas, aparece en el informe anual de cuentas y gastos¡±, ha zanjado.
El n¨²mero de abril de Tatler, la revista brit¨¢nica por excelencia sobre la realeza y el mundo de las socialit¨¦s, presenta en su portada un primer plano de Symonds y el titular ¡°Carrie?s coup¡± (El golpe de Estado de Carrie). El reportaje sigue las instrucciones de manual, con voces en ferviente defensa del personaje y cr¨ªticas mordaces. La que fuera directora de comunicaci¨®n del Partido Conservador aparece reflejada como una mujer que sabe desenvolverse en las aguas del poder, con buenos contactos y mano de hierro con sus enemigos. Fiel con sus aliados, a los que ha ayudado a subir la escalera del ¨¦xito, e implacable con personajes que ella considera t¨®xicos, como el genio que impuls¨® el Brexit y se convirti¨® luego en principal asesor de Johnson, Dominic Cummings. Junto a los suyos, sali¨® por la puerta de atr¨¢s en una guerra interna en Downing Street cuya victoria final se atribuy¨® a Symonds. The Bow Group, una corriente del Partido Conservador que en su d¨ªa tuvo notable influencia pero que hoy tiene un minoritario aire rancio, ha exigido una investigaci¨®n oficial sobre el verdadero poder de una mujer que, dicen, ¡°ni ha sido elegida por los votantes ni ostenta rango constitucional alguno que le permita nombrar cargos o dirigir la pol¨ªtica del pa¨ªs sin tener que responder por sus decisiones¡±. En otras palabras, el fantasma de Ana Bolena.
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