Jaime Ch¨¢varri: ¡°Se hacen demasiadas pel¨ªculas. Es un milagro que salgan dos buenas al a?o¡±
Antes de recoger el premio Feroz de Honor, el director nos recibe en su casa para repasar una carrera de m¨¢s de 50 a?os marcada por la censura, el s¨ªndrome del impostor y productores de la talla de El¨ªas Querejeta
Hay pocos salones en los que un cristo crucificado de casi un metro quede eclipsado por una televisi¨®n de plasma. El de Jaime Ch¨¢varri (Madrid, 82 a?os) es uno de ellos. En su apartamento, grandes reliquias de su herencia familiar aristocr¨¢tica conviven a la perfecci¨®n con carteles de ne¨®n que recuerdan m¨¢s a sus inicios como artista underground. La clave para comprender tan diversa colecci¨®n a¨²n no est¨¢ ah¨ª, pero llega la semana que viene. Es el premio Feroz de Honor que el director recoge este s¨¢bado en Pontevedra. Antes de hacerlo, nos abre las puertas de su casa para repasar una carrera de m¨¢s de 50 a?os que, por momentos, le sigue pareciendo de prestado.
¡°Cuando recib¨ªa premios de joven me daba el s¨ªndrome del impostor. Ahora supongo que habr¨¢n tenido m¨¢s a?os para pensarlo y ya no me da tanto¡±, reconoce. El sentido del humor podr¨ªa ser uno de los pocos elementos en com¨²n en su trayectoria, y ni siquiera. Tiene comedias como Tierno verano de lujurias y azoteas (1993), dramas como Las bicicletas son para el verano (1984) y pel¨ªculas tan inclasificables como El desencanto (1976). En su obra, en su casa y en su conversaci¨®n, Ch¨¢varri explora sin esfuerzo aparente todos los tonos posibles. Casi como si llevara haci¨¦ndolo toda la vida.
A pesar de haber firmado 18 pel¨ªculas suele huir del termino autor. ?Por qu¨¦? No huyo, lo que pasa es que no creo que sea una categor¨ªa superior. El cine m¨¢s co?azo es el de autor. Aunque, cuando es bueno, sea el mejor. Creo que el t¨¦rmino es un invento de la cr¨ªtica para justificar una manera de ver el cine que no es la del p¨²blico. Es un poco como los curas en la religi¨®n que deciden que saben algo m¨¢s que el resto no sabemos.
Entonces, ?no se considera autor? El autor se supone que era aquel que ten¨ªa un recorrido con una l¨®gica interna, todo lo contrario de lo que yo hac¨ªa. Mis pel¨ªculas eran cada una de su madre y de su padre. Me divert¨ªa mucho m¨¢s la aventura de cada proyecto que el concepto de una carrera coherente. De la otra manera era m¨¢s pr¨¢ctico, pero yo no era capaz.
?C¨®mo empieza esa carrera tan dispar? Haciendo pel¨ªculas underground en super-8 mientras estudiaba Derecho. Cuando acab¨¦ la carrera, no fui ni a recoger el t¨ªtulo. Sab¨ªa que ah¨ª no hab¨ªa porvenir para m¨ª y me lo jugu¨¦ todo al cine. Era una profesi¨®n muy en contra de lo que se llevaba, pero yo siempre digo que me met¨ª por miedo. Me daba mucho m¨¢s miedo vivir la vida que me hab¨ªa tocado que arriesgarme a fracasar en el cine.
Vivi¨® el final de la m¨ªtica Escuela Oficial de Cine, ?qu¨¦ hab¨ªa cambiado? Ya no era no lo que hab¨ªa sido. Con el cambio de localizaci¨®n los alumnos estaban m¨¢s aislados. Organizamos una huelga, un poco por mi culpa [censuraron uno de sus cortos]. Nos fuimos todos los alumnos de direcci¨®n y entonces Juan Antonio Bardem, que era del Partido Comunista y a la vez presidente del sindicato cinematogr¨¢fico franquista, nos dio el t¨ªtulo oficial a todos los de la huelga. Sin eso no pod¨ªas filmar ninguna pel¨ªcula.
?C¨®mo sorteaban esa ¨²ltima censura? Era muy divertido. La censura estaba ya muy desorganizada, pero a¨²n as¨ª intent¨¢bamos ser sutiles. Con uno de mis primeros cortos, Estado de sitio (1970), el censor encargado dijo: ¡°Habr¨ªa que prohibirlo, pero no s¨¦ por d¨®nde cogerlo¡±. Daba la casualidad de que era un compa?ero m¨ªo del colegio y lo dej¨® pasar. Lo mismo con la primera pel¨ªcula oficial que dirig¨ª, Los viajes escolares (1973). Me dijeron que estaba prohibida, pero que, si consegu¨ªa ir a alguno de los festivales internacionales, la aceptaban. Al final lleg¨® al festival de Valladolid y ah¨ª empez¨® todo.
En El desencanto (1976), documental sobre la desintegraci¨®n de la familia del poeta Leopoldo Panero, s¨ª que le obligaron a cortar una frase. ?Cu¨¢l era? Al principio la prohibieron entera, por las referencias a las drogas y al Partido Comunista, pero ya se hab¨ªa muerto Franco y hab¨ªa m¨¢s flexibilidad. Lo ¨²nico que consiguieron cortar fue cuando Felicidad le pregunta a su hijo Leopoldo Mar¨ªa si en todos los manicomios en los estuvo no hab¨ªa tenido alg¨²n novio. ?l contestaba, con toda la cara del mundo, que s¨ª, que los subnormales se la chupaban por una caja de tabaco. Lo que pasa es que, como la cortaron en copia, algunas versiones la llevaban y otras no. No s¨¦ ahora c¨®mo se habr¨¢ conservado. Se ha hablado tanto de eso, que yo no s¨¦ si los espectadores la han o¨ªdo o creen que la han o¨ªdo.
Hace poco vi la copia disponible en plataformas y confirmo que s¨ª que est¨¢ la frase. ?Mira que bien! ?Y te gust¨®?
Claro, se dice que es su obra maestra. ?A usted que le parece? Cuando dicen que es mi gran pel¨ªcula de autor me entra la risa. Yo no quer¨ªa hacerla. Cuando me la propuso El¨ªas Querejeta, pens¨¦: ¡°?Qu¨¦ co?o hago yo con esto?¡°. Pero bueno, la hice. Creo que esa osad¨ªa est¨¢ bien. As¨ª es como he trabajado toda mi vida, ajust¨¢ndome a los encargos.
Tambi¨¦n trabaj¨® bastante en televisi¨®n, ?de que se sol¨ªa encargar ah¨ª? De nada, porque casi no me daban trabajo. Era un mundo muy curioso, no s¨¦ como ser¨¢ ahora. Yo ten¨ªa un sueldo fijo y me pasaba el d¨ªa esperando frente al despacho de los jefes. Me hac¨ªan esperar en una sala para proponer un trabajo mientras pasaban los realizadores de moda que no hab¨ªan pedido hora.
?Y cuando consigui¨® entrar en el despacho? Para las series Libros (1974-77) y Cuentos y Leyendas (1972-76) pod¨ªas dirigir todo tipo de adaptaciones. Yo propon¨ªa autores raros y me dec¨ªan que no iban a gustar. As¨ª que una vez cog¨ª una novela rosa, Vestida de tul (1942), que no hab¨ªa le¨ªdo pero que recordaba que les hab¨ªa gustado mucho a mis hermanas. Me dijeron que era muy buena idea, pero cuando fui a buscarla en casa no la encontr¨¦. Me invent¨¦ la historia con alg¨²n resumen y luego fue muy gracioso porque la autora me invit¨® a comer a su casa para felicitarme por lo bien que la hab¨ªa adaptado. Luego, cuando les planteamos Las bicicletas son para el verano con Alfredo Matas se negaron a participar. Ah¨ª dej¨¦ la tele y no volv¨ª nunca.
Alfredo Matas y El¨ªas Querejeta son los dos productores que marcaron su carrera. ?Se siente m¨¢s vinculado a alguna de las dos etapas? No. No ten¨ªan nada que ver. El¨ªas Querejeta era un productor de festivales, le daba bastante igual el p¨²blico. Cuando dej¨¦ de trabajar con ¨¦l despu¨¦s de Dedicatoria (1980) yo no era nadie, mis pel¨ªculas llevaban su sello. Con Matas, en cambio, entr¨¦ en un cine industrial convencional. Los dos eran productores que no solo buscaban financiaci¨®n, sino que la ten¨ªan. Si ellos decid¨ªan hacer una pel¨ªcula, se hac¨ªa, entrara o no la televisi¨®n. Ese modelo ya casi no existe.
?Por qu¨¦? El proyecto part¨ªa de ellos y a m¨ª me escog¨ªan porque pensaba que era el adecuado. Ahora, si el proyecto no surge de ti, es muy dif¨ªcil que dirijas nada. Luego entran televisiones y plataformas s¨ª o s¨ª y, al pasar por tantas manos, se va perdiendo independencia. Creo que se hacen demasiadas pel¨ªculas y la mayor¨ªa se producen de una manera disparatada. Es un milagro que haya una o dos pel¨ªculas buenas. La ¨²nica exigencia es rodarlas y estrenarlas. Esto no es lo que el director lleva dentro cuando empieza, pero se ve obligado a aceptarlo porque es lo que hay.
?Sufri¨® algo as¨ª en su ¨²ltima pel¨ªcula, La manzana de oro (2023)? Directamente me enga?aron. Yo ten¨ªa la suerte de haber trabajado con los mejores productores del momento. Hay gente que produce muy bien y otros que lo hacen fatal. En este caso lleg¨® un productor nuevo que dec¨ªa que s¨ª a todo y un mes antes me enter¨¦ de que no era de los malos, era de los peores. En mi cabeza, la pel¨ªcula estaba organizada de una manera completamente distinta.
A¨²n as¨ª recibi¨® buenas cr¨ªticas. S¨ª, yo estaba muy desanimado y me alegraron. Sobre todo en algunos sitios especializados. Tambi¨¦n es verdad que son medios que leen cuatro personas y que, cuando eres m¨¢s mayor, hay una mayor discreci¨®n con los adjetivos de la cr¨ªtica. Al final, son gajes del oficio.
Tampoco es una excepci¨®n, no le suelen gustar sus propias pel¨ªculas. La mayor¨ªa no. Cuando se ve una pel¨ªcula despu¨¦s de hacerla, lo m¨¢s normal es que te des cuenta de que estabas equivocado en muchas cosas. M¨¢s vale saberlo para hacerlo mejor a la siguiente. Si te crees que un mal trabajo est¨¢ bien, no se aprende nunca.
?De cu¨¢les s¨ª que est¨¢ orgulloso? Eso ya no te lo voy a decir. Cada uno que averig¨¹e.
Entonces habr¨¢ que verlas todas. Me parece perfecto.