Monti, el tecn¨®crata que sali¨® respond¨®n
El primer ministro italiano se rebela contra su mentora, la canciller alemana Angela Merkel

Mario Monti, a mediados de noviembre de 2011, era solo un tecn¨®crata. Lleg¨® a Roma solo, desde Bruselas, arrastrando una peque?a maleta de ruedas. Hab¨ªa sido llamado para ponerse al frente de una operaci¨®n muy delicada urdida por la Uni¨®n Europea (UE) y Angela Merkel y refrendada por el prestigio y la firma del presidente de la Rep¨²blica, Giorgio Napolitano. Se trataba de sacar a empujones a Silvio Berlusconi del poder y colocar al frente del Gobierno de Italia a un t¨¦cnico capaz de frenar la ruina y la desverg¨¹enza. El 13 de noviembre, desde el palacio del Quirinal, Monti se dirigi¨® por primera vez a la naci¨®n: ¡°Italia debe sanear su econom¨ªa y emprender el camino del crecimiento. Es algo que debemos a nuestros hijos, a quienes tenemos que dar un futuro concreto de dignidad y esperanza¡±.
Siete meses despu¨¦s, un viaje inverso ¡ªdesde Roma a Bruselas¡ª ha venido a confirmar que Italia ya ha recuperado la dignidad y la esperanza que le hurt¨® Berlusconi, en buena parte porque aquel viejo tecn¨®crata de la Uni¨®n Europea y de la canciller Merkel ha salido respond¨®n.
No hay pol¨ªtico en el mundo que no haya so?ado alguna vez con despertarse un domingo, bajar al quiosco y ver que pr¨¢cticamente todos los peri¨®dicos ¡ªhasta los m¨¢s alejados a sus tesis y a su pa¨ªs¡ª le sonr¨ªen con aprobaci¨®n. El primer ministro italiano lo acaba de vivir. En la cumbre de Bruselas del 28 y 29 de junio, Mario Monti no solo logr¨® que el fondo de rescate pueda recapitalizar directamente a los bancos. Su actuaci¨®n determinante en la madrugada del viernes ¡ªese respetable profesor convertido en jugador de p¨®quer, amenazando con hacer naufragar la cumbre si Merkel no daba su brazo a torcer¡ª sirvi¨® sobre todo para que, en Italia, se sientan muy orgullosos de haber recuperado protagonismo internacional ¡ªprotagonismo del bueno, claro est¨¢, no del relacionado con el bunga bunga¡ª. Sin temor a exagerar, se podr¨ªa decir que el ¨¦xito reciente de Monti en Bruselas ha borrado, a modo de bautismo, su pecado original de no haber pasado por las urnas. De hecho, unas horas antes de la cumbre, en Italia se especulaba con la posibilidad de que la ¡°mayor¨ªa an¨®mala¡± que sostiene en el Parlamento al Gobierno t¨¦cnico le retirara la confianza para provocar un adelanto de las elecciones generales, previstas para la primavera de 2013. Ahora eso es impensable. Monti dispone de cr¨¦dito suficiente para seguir adelante con sus reformas.
¡°Ahora Italia es m¨¢s segura y en Europa somos respetados¡±. Una informaci¨®n publicada el domingo por el director del diario La Repubblica, Ezio Mauro, recrea la conversaci¨®n que, al regreso de la cumbre, sostuvieron en Roma el presidente de la Rep¨²blica, Giorgio Napolitano, y el primer ministro. Es una puesta en com¨²n donde ambos dirigentes muestran una sinton¨ªa total hasta en los detalles m¨¢s diplom¨¢ticos, como en ¡°dar a la Merkel aquello que es de la Merkel¡±, esto es, reconocerle su dif¨ªcil y necesario papel al ¡°haber indicado a los pa¨ªses m¨¢s d¨¦biles la existencia de una herida que fing¨ªan no ver e incluso no sentir¡±. Monti cuenta a Napolitano que el veto sobre la tasa Tobin si no se aprueba la recapitalizaci¨®n directa lo decide unas horas antes, ya en Bruselas, y que as¨ª se lo comunica, por este orden, a Herman van Rompuy, a Fran?ois Hollande, a Mariano Rajoy y, finalmente, a Merkel. El primer ministro cuenta que, tras la primera sorpresa, recibe ¡°durante tres horas el ataque de muchos primeros ministros que tem¨ªan volver a casa sin resultados¡±. Pero Monti no cambia de posici¨®n. Tampoco cuando algunos altos dirigentes alemanes le afean la actitud de que Italia, ¡°en sus condiciones¡±, se atreva a bloquear una decisi¨®n europea. No deja de ser curioso que el ¨²nico dirigente europeo que haya puesto en apuros a Angela Merkel haya sido quien ella contribuy¨® a designar primer ministro italiano.
Monti conf¨ªa a Napolitano: ¡°Cuando te encuentras por dos o tres horas ante un despliegue de 24 o 25 l¨ªderes europeos que te insisten en que no bloquees, que dejes que Europa decida, que levantes el veto, la resistencia es m¨¢s psicol¨®gica que pol¨ªtica. Y en este punto saber que el presidente de Estados Unidos sostiene nuestra pol¨ªtica, es verdad que por sus leg¨ªtimos intereses electorales, pero tambi¨¦n en nombre de los intereses generales, bien, esto se convierte en una ayuda psicol¨®gica para mantenerse la posici¨®n e ir adelante¡±. La satisfacci¨®n de Monti, que comparte Napolitano ¡ªsu mentor en las duras y en las maduras¡ª, llega a su punto m¨¢ximo cuando ambos se felicitan por el honor recuperado por Italia. ¡°Hoy se entiende¡±, explica el primer ministro, ¡°que la credibilidad es la primera piedra sobre la que hay que construir el resto¡±.
Hace unos meses, Italia solo ten¨ªa pasado. Un pasado esplendoroso, pero pasado al fin y al cabo. El presente se ca¨ªa a trozos, como el Coliseo. Ahora, se apellide Monti o no, Italia vuelve a tener futuro. Incierto y dif¨ªcil. Pero futuro al fin y al cabo.
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