N?'?jpy. La sangre de la tierra
Mientras el agua se concesiona al servicio del crecimiento econ¨®mico capitalista, la poblaci¨®n m¨¢s vulnerable y en pobreza es expuesta a la escasez de un l¨ªquido fundamental para nuestra existencia

Viviendo en las tierras altas de la Regi¨®n Mixe, mis contactos iniciales con los cuerpos de agua poco tuvieron que ver con los r¨ªos caudalosos que se extienden, navegables, ante la vista de los pobladores de las tierras bajas. En las monta?as, el agua toma forma de manantiales que destilan arroyos, r¨ªos subterr¨¢neos que, de pronto y seg¨²n los caprichos de nuestra accidentada geograf¨ªa, se asoman al d¨ªa en la superficie de la tierra y brotan hacia el sol. De estos manantiales hemos bebido desde siempre en las tierras altas. El agua toma tambi¨¦n la forma de mares de neblina espesa que se depositan como algodones entre cerro y cerro o que cubren los pueblos penetrando y humedeci¨¦ndolo todo. Al rededor del agua, el pensamiento mixe ha construido una serie de significados predeciblemente asociados con la vida.
Los manantiales son lugares am??y/max?n (delicados/ sagrados) cuidados por una serpiente que aparece ante la vista humana en ocasiones especiales. Cada manantial se encuentra protegida por su serpiente y son tambi¨¦n pararrayos peligrosos si se retira la vegetaci¨®n cercana que la protege. Si el manantial mira directo al cielo no puede evitar llamar a los rayos. Los mayores nos indicaban una y otra vez que al agua se le debe respeto, decenas de historias y de an¨¦cdotas nos preven¨ªan de pelear dentro de un arroyo o decir palabras groseras mientras chapote¨¢bamos dentro de los peque?os cuerpos de agua de la sierra. Las im¨¢genes eran potentes: el agua enojada convert¨ªa su piel en temibles serpientes ¡°petate¡± de piel entretejida y rugosa que atacaban a la persona que hab¨ªa ofendido al agua, la enredaban hasta llevarla hasta lo m¨¢s profundo en donde desaparec¨ªa para siempre.
Entre los pueblos mesoamericanos, las historias en torno del agua evidencian una relaci¨®n compleja con este elemento vital. Las distintas y variadas ceremonias de petici¨®n de lluvia muestran otras visiones sobre el ciclo del agua y sobre su uso. Jos¨¦ ?ngel Rivas es un defensor de bosques en la sierra Tarahumara, pertenece al pueblo o¡¯dam tambi¨¦n conocido como pueblo tepehuano en el norte del pa¨ªs. En el primer episodio de la serie de cortos documentales llamada El Tema que trata sobre el agua, ?ngel especifica que para los o¡¯dam, en los bosques habita un ser viviente que se encarga de sacar la lluvia, de sacar agua que nombran como ¡°la sangre de la tierra¡±. Adem¨¢s de ?ngel, existen en el pa¨ªs muchas personas defensoras de bosques, del agua y del medio ambiente, una buena parte pertenece a pueblos ind¨ªgenas. La defensa del bosque y del agua est¨¢ enmarcada, como lo expresa ?ngel, en una red de significados que en muchas ocasiones ha sido se?alado como pensamiento m¨¢gico, pensamiento religioso que no tienen mayor valor que el de una curiosidad antropol¨®gica.
Mientras que, de un lado tenemos una diversidad de concepciones del agua que han sido tachadas de pensamiento m¨¢gico e in¨²til a los ideales del progreso y el desarrollo occidental, del otro lado encontramos la idea de que el agua es una mercanc¨ªa, esto a pesar de que nadie, persona o empresa, manufactura agua. El agua es un bien com¨²n. El agua dulce, necesaria para la vida humana, se crea dentro de un complejo ciclo en el que interviene el mar, el cielo y los bosques por mencionar solo algunos elementos. El ciclo que permite la existencia del agua no le pertenece a nadie. En este sentido, ?no parece profundamente irracional convertir el agua que no ha sido manufacturada por nadie en mercanc¨ªa?
Si utilizamos ¡°pensamiento m¨¢gico¡± en sentido despectivo como se ha hecho com¨²nmente refiri¨¦ndose a los significados que otras culturas le han dado al agua, ?podr¨ªamos decir que, en todo caso, pensamiento m¨¢gico es convertir agua en un producto a la venta? ?No es esa conversi¨®n un acto de barbarie? Mientras empresas embotelladoras de agua extraen el bien com¨²n que es el agua y la meten en contenedores de PET para generar ganancias econ¨®micas, pueblos completos sufren por la falta de acceso a este derecho humano fundamental. Mientras el agua se concesiona al servicio del crecimiento econ¨®mico capitalista, la poblaci¨®n m¨¢s vulnerable y en pobreza es expuesta a la escasez de un l¨ªquido fundamental para nuestra existencia. Por otro lado, el peligro de extraer gas del subsuelo por medio de la t¨¦cnica conocida como fracking o fractura hidr¨¢ulica no ha sido conjurado aun en M¨¦xico, de realizarse, cada pozo necesitar¨¢ entre 9 y 29 millones de litros de agua para producir un combustible f¨®sil cuyo uso incrementa la emergencia clim¨¢tica que, a su vez, provoca estr¨¦s h¨ªdrico. ?Qu¨¦ ideas son m¨¢s irracionales y perniciosas para la existencia humana?
Ante un funcionario de la Comisi¨®n Nacional del Agua, en una ocasi¨®n, tratamos de explicar los significados culturales del agua para la cultura mixe y la respuesta fue contundente: ¡°aqu¨ª venimos a escuchar propuestas de soluciones dentro del marco de la ley¡±. La actual Ley de Aguas Nacionales evidencia varios problemas y permite conceder excesivas concesiones a empresas que despilfarran el agua; a pesar de que hay una propuesta ciudadana que privilegia una visi¨®n de derechos humanos, lamentablemente, han pasado los a?os y esta ley no ha sido aprobada. Muchas veces desde pueblos, luchas y lenguas ind¨ªgenas tenemos que ¡°traducir¡± nuestros deseos, conceptos y categor¨ªas a un lenguaje de ¡°derechos¡± por que, de lo contrario, corremos el riesgo de ser desacreditados por considerar estas ideas como ¡°pensamiento m¨¢gico¡± o detalle folcl¨®rico. As¨ª que optamos por adaptarnos para que les sea comprensible: decimos ¡°derecho humano al agua¡± porque de otro modo, nuestros c¨®digos y sistemas de pensamiento no pueden siquiera ser tomados en serio. En la defensa de los bienes comunes, entre ellos el agua, adem¨¢s de explicar que es la ¡°sangre de la tierra¡±, tenemos que trasladar la importancia que esto tiene para nuestros pueblos al lenguaje del derecho positivo.Sin embrago, es nuestro lenguaje, son estas otras cosmovisiones, las que pueden conjurar el desastre que la emergencia clim¨¢tica augura en un futuro muy pr¨®ximo; son estas ideas tan discriminadas las que pueden permitirnos escuchar c¨®mo el planeta nos est¨¢ gritando que el mecano que convierte bienes naturales en propiedad privada provee de un futuro dist¨®pico. Hablemos pues en derecho positivo sin olvidar que, cuando el agua enfurece crea un remolino de serpientes petate que nos puede llevar al abismo.
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