Mataron a sus hijos, pero la polic¨ªa Rosalinda ?valos sigue peleando contra el cartel
La mujer logr¨® sacar de la elecci¨®n judicial en San Luis Potos¨ª a Sabas Santiago Ipi?a, un exagente ministerial al que se?ala por sus v¨ªnculos con el CJNG
Cuando Rosalinda ?valos salt¨® a los focos nacionales hac¨ªa m¨¢s de cuatro a?os que hab¨ªan matado a sus hijos y que peleaba, sola, contra el crimen organizado. Esta polic¨ªa de San Luis Potos¨ª irrumpi¨® a mitad de febrero en el Congreso del Estado y logr¨® que quitaran de la lista a la elecci¨®n judicial a Sabas Santiago Ipi?a, quien hab¨ªa trabajado con ella en la Fiscal¨ªa durante a?os. ?valos ense?aba en su denuncia que el candidato ten¨ªa v¨ªnculos con el Cartel Jalisco Nueva Generaci¨®n y quer¨ªa ser juez penal para influir en el proceso por el asesinato de sus hijos, en el que hay detenidos otros cuatro polic¨ªas ministeriales. El caso ejemplificaba todos los miedos a esta reforma a la justicia, pero sus ra¨ªces eran algo m¨¢s: un recorrido por el fango de la corrupci¨®n, por los nexos infatigables entre el Estado y el crimen, por la soledad de una mujer que batalla a diario contra sus tent¨¢culos.
Rosalinda ?valos desgrana con cuidado la cadena que la trajo hasta aqu¨ª, a una guerra incansable. Hay algunos eslabones claros: no encontraba trabajo de enfermera y decidi¨® meterse a polic¨ªa; no quer¨ªa que la movieran a la delegaci¨®n de La Pila, una de las m¨¢s violentas de San Luis Potos¨ª, y tuvo que acatar las ¨®rdenes; encontr¨® las conexiones de sus compa?eros de la Fiscal¨ªa con el crimen organizado y las denunci¨®. Pero son otros momentos, peque?os, los que la hacen llorar. Es el D¨ªa del Polic¨ªa de 2019, cuando llev¨® a sus tres hijos (Yajaira, Carlos y Daniela) a la Fiscal¨ªa porque ella iba a recibir un reconocimiento por su investigaci¨®n de una violaci¨®n en grupo: ¡°Ellos estaban bien orgullosos, en un video se oye a mi hijo decir ¡®?es mi mam¨¢!¡¯ bien contento, pero ah¨ª es cuando mis compa?eros los identifican¡±. Es el 11 de septiembre de 2020 cuando decide meterse en una avenida de La Pila, en una indagaci¨®n por robo, y se encuentra con agentes ministeriales a bordo de una camioneta robada. Es el 29 de octubre cuando les espeta que tiene pruebas de lo que han hecho y le contestan: ¡°La vas a pagar¡±.
En una conversaci¨®n de varias horas con EL PA?S, ?valos relata con precisi¨®n lo que ya ha contado en sus procesos judiciales, el primero por el homicidio de dos de sus hijos y el segundo por su denuncia contra 21 servidores p¨²blicos de la Fiscal¨ªa de San Luis Potos¨ª. Recupera los d¨ªas y las horas, los nombres y los alias; aporta documentos, im¨¢genes y mensajes que respaldan sus acusaciones. Hace un resumen: ¡°El Cartel de la Ministerial, dentro de la Fiscal¨ªa, funcionaba desde hac¨ªa a?os. Yo fui la ¨²nica que los enfrent¨¦. Estoy pagando las consecuencias¡±.
Bienvenida a La Pila
Hace 26 a?os que Rosalinda ?valos es polic¨ªa. En ese tiempo se ha licenciado como abogada, se ha formado en Estados Unidos y ha sido jefa de varias unidades que investigaban feminicidios, robos, delitos sexuales o desapariciones. ¡°A m¨ª me encantaba mi trabajo, me gusta mucho investigar, se me da bien¡±, dice todav¨ªa ahora. Durante mucho tiempo, cuenta, fue la ¨²nica mujer que ejerc¨ªa de jefa de la polic¨ªa dentro de esta Fiscal¨ªa: ¡°Hay hombres que no pueden ver eso¡±. A la par, la agente criaba sola a sus tres hijos, buscaba c¨®mo llevarlos a piano y a guitarra, a nataci¨®n, a la escuela. Lograba con su salario de polic¨ªa que Yajaira terminara Nutrici¨®n, Carlos se formara como chef y Daniela empezara Arquitectura. En 2019 pudo pedir un pr¨¦stamo para que se fueran los cuatro a conocer Canc¨²n. Estaba, en definitiva, orgullosa de su familia.
Fueron dos cuerpos desmembrados encima de un puente los que le dieron a ?valos la bienvenida a La Pila en julio de 2020. Llegaba a su nuevo destino despu¨¦s de cinco a?os en el ¨¢rea rural que rodea a la capital, con base en Mexquitic. ¡°Sab¨ªamos que La Pila estaba bien caliente porque ah¨ª est¨¢ metida la delincuencia organizada de Los Jaliscos¡±. En solo unas semanas su vida empez¨® a girar en torno a robos a escuelas y a viviendas, asaltos con violencia y narcomenudeo. Se desplazaba con un Sedan viejito entre colonias que hac¨ªa mucho que no ve¨ªan patrullaje de polic¨ªa.
Era septiembre y llov¨ªa cuando le toc¨® investigar un boquetazo a dos empresas a las que le hab¨ªan robado miles de pesos en llantas. Ella y sus compa?eros de patrulla buscaban la manera de evitar las calles enlodadas, cuando enfilaron en la avenida en la que apareci¨® la camioneta blanca. Era la pieza que descalabrar¨ªa el puzzle.
Detr¨¢s de una camioneta blanca
El veh¨ªculo ten¨ªa un reporte de robo y circulaban videos de c¨®mo dos personas armadas se lo hab¨ªan arrebatado a una mujer. ¡°Yo iba enfocada a seguir a la camioneta y ya con las se?ales audibles, la torreta, les advert¨ª a los compa?eros: ¡®P¨®nganse listos¡±, relata ?valos. Pero una mano tatuada sali¨® por la ventanilla y pidi¨® tregua. La camioneta fren¨®. Se bajaron Ulises ¡®N¡¯, alias El Kiko, y Miguel ?ngel ¡®N¡¯, alias El Micky, compa?eros de la Fiscal¨ªa y hoy detenidos por el asesinato de sus hijos. La vieron y dijeron tranquilos: ¡°Somos nosotros, g¨¹era¡±.
La historia de c¨®mo lleg¨® un veh¨ªculo robado a los dos agentes y c¨®mo el caso fue tapado por los jefes operativos y comandantes se convirti¨® en la obsesi¨®n de ?valos. La agente identific¨® a partir de ese encubrimiento una red mucho mayor. As¨ª la relata ahora, despu¨¦s de cuatro a?os de investigaci¨®n: en la Fiscal¨ªa de San Luis Potos¨ª, algunos de sus compa?eros avisaban a los l¨ªderes del CJNG cuando iban a haber un cateo; una ministerio p¨²blico hac¨ªa de aval para el departamento de lujo del jefe de plaza del cartel, mientras su esposo representaba legalmente a aquellos que ella dec¨ªa perseguir; los decomisos no sol¨ªan llegar a disposici¨®n judicial y las ¨®rdenes de aprehensi¨®n no se cumplimentaban mientras se hicieran bien los pagos.
Como si se tirara de una manta, la camioneta blanca se hab¨ªa convertido en la prueba que destapaba al llamado Cartel de la Ministerial. Pero ni los polic¨ªas ni el Cartel Jalisco iban a permitir tan f¨¢cil que el negocio se acabara.
?valos recibi¨® el 21 de septiembre la primera amenaza, un mensaje de texto que le advert¨ªa que iban a dejar los cuerpos de sus hijos en la puerta de su casa. La segunda le lleg¨® el 5 de noviembre, a trav¨¦s de un WhatsApp de un abogado de la Fiscal¨ªa ¡ªque ahora representaba a miembros del CJNG¡ª. Afirmaba que iban con todo contra ella, que iban a destrozar a sus hijas, que uno de sus compa?eros la hab¨ªa se?alado.
Una y otra vez, ?valos dio aviso a sus superiores de sus averiguaciones sobre la camioneta, de los nexos con el cartel, de las amenazas que recib¨ªa. Hoy dice sin dudas que ni su comandante directo Juan Alejandro Menchaca (hoy comisario), ni el entonces comisario Jos¨¦ Guadalupe Castillo Celestino hicieron nada por protegerla: ¡°Por ser mujer no les import¨¦. Entre los hombres s¨ª se protegieron, pero a m¨ª no me protegieron¡±.
¡°Mam¨¢, ven a casa, nos dispararon¡±
La agente recuerda a la perfecci¨®n la ma?ana del 11 de noviembre de 2020. Se le rompi¨® el pantal¨®n, de viejito, al ir a recoger unas llaves y fue a ense?¨¢rselo a su hija Dani, de 18 a?os, que riendo la mand¨® callar porque estaba con clases virtuales, no la fueran a ver; su hijo Carlos, de 20 a?os, le llam¨® porque no le hab¨ªa dejado un dinero que necesitaba; se fue a patrullar a La Pila. A las 15.30 horas recibi¨® la llamada de Yajaira: ¡°Mam¨¢, ven a casa, nos dispararon, nos dispararon¡±.
Cuando ?valos lleg¨® a la puerta de su vivienda se encontr¨® a dos de sus hijos muertos dentro de su coche. Hab¨ªan sido acribillados. Yajaira estaba herida, pero viva. ¡°Ella lloraba, no se quer¨ªa bajar del coche sin sus hermanos. La tuvieron que cargar para subirla a la ambulancia y llevarla al hospital. A m¨ª me encerraron dentro de la casa para que no viera c¨®mo levantaban los cuerpos de mis hijos¡±.
Lo siguiente que sigue es solo tristeza y rastreo. El 4 de diciembre de 2020 fue detenido por narcomenudeo Roberto Carlos ¡®N¡¯, alias El Meteoro o El Cometa. En febrero arrestaron a Evaristo ¡®N¡¯, conocido como El Tolo, que hab¨ªa huido a Ciudad de M¨¦xico. Ambos del Cartel Jalisco, ambos acusados de ser los autores intelectuales, junto a la polic¨ªa, del asesinato de Carlos y Daniela. Adem¨¢s, pronto se detuvo a los dos sicarios que dispararon y a Jos¨¦ Guadalupe ¡®N¡¯, por conseguir las armas y resguardarlas despu¨¦s. Los cincos ten¨ªan ¨®rdenes de aprehensi¨®n sin cumplimentar por otros delitos.
La investigaci¨®n no qued¨® ah¨ª: los testimonios de implicados y testigos, adem¨¢s del an¨¢lisis de celulares, situaron a Kiko, a El Micky y a su primo Brallan ¡®N¡¯, alias El Brayan, y a Juan Carlos N, alias El Fuerte, como los cuatro polic¨ªas que acompa?aron a los sicarios y les se?alaron cu¨¢l era la casa de ?valos. Ha costado varios a?os y una voluntad de hierro de Rosalinda, pero los cuatro est¨¢n presos, esperando el juicio. Adem¨¢s, la agente tiene identificados a otros dos polic¨ªas que tambi¨¦n permitieron el ataque. La lista de los que tuvieron v¨ªnculos con el cartel, y que ella incluy¨® en su denuncia, asciende a 21. Uno de ellos es Sabas Santiago Ipi?a, alias El Mexqui, quien ten¨ªa un nuevo objetivo: convertirse en juez de oralidad penal.
La t¨®mbola
El tanat¨®logo le recomend¨® a Rosalinda que hiciera algunas actividades que no pudieron terminar sus hijos. As¨ª que la agente se hab¨ªa apuntado a un curso de reposter¨ªa en la escuela de su hijo Carlos. Ah¨ª aprendi¨® a hacer galletas, tartas y gelatinas. Le ven¨ªa bien para tener ocupada la cabeza. El 12 de febrero, aprovechando que pronto se celebraba San Valent¨ªn, estaba con eso cuando decidi¨® dar un ¨²ltimo vistado a las listas de candidatos para nuevos jueces en San Luis.
Ella sab¨ªa, por lo lento que iban sus procesos, que no los terminar¨ªan los jueces actuales, sino los que resultaran elegidos en la elecci¨®n judicial del 1 de junio. As¨ª detect¨® el nombre de Sabas Santiago Ipi?a en la primera lista del Comit¨¦ de Selecci¨®n del Poder Ejecutivo. Ipi?a fue la primera persona con la que pidi¨® hablar El Meteoro cuando fue detenido por el asesinato de sus hijos. Al ser preguntado de qu¨¦ lo conoc¨ªa, el agente afirm¨® sin pena que el l¨ªder del CJNG en La Pila le patrocinaba algunos equipos de f¨²tbol.
?valos vio que el exagente no hab¨ªa pasado el primer filtro del comit¨¦ ejecutivo, lo que la hab¨ªa dejado mucho m¨¢s tranquila. Pero algo se le hab¨ªa pasado por alto. Al revisar ese 12 de febrero frente a sus pastelitos, la agente tuvo que salir corriendo: Ipi?a se hab¨ªa inscrito tambi¨¦n en el proceso del poder legislativo y estaba en el n¨²mero 7. Su posici¨®n le garantizaba un pase directo a la elecci¨®n, sin pasar por la t¨®mbola.
Todo lo que pas¨® despu¨¦s est¨¢ grabado: la voz de Rosalinda ?valos rompe el auditorio del Congreso de San Luis Potos¨ª en el que pide que le reciban las pruebas de que Ipi?a tiene v¨ªnculos con el cartel y con el asesinato de sus hijos. Las c¨¢maras recogen c¨®mo se quiebra y recompone: ¡°?l es compadre de uno de los imputados, que est¨¢ en el penal de Sonora, Miguel ¡®N¡¯. Por eso quiere entrar [en la elecci¨®n judicial], para poder manipular el proceso y dejar en libertad a los que mataron a mis hijos¡±.
Los legisladores recibieron los escritos y decidieron eliminar del proceso a Sabas Santiago Ipi?a, porque no cumpl¨ªa con el requisito de haber litigado cinco a?os como abogado. El logro ha tra¨ªdo mucha visibilidad, por primera vez, al caso de Rosalinda, quien se siente agradecida y al mismo tiempo vulnerable, como si le hubieran colocado en el pecho una diana. ¡°No s¨¦ si intenten algo, porque ellos saben que yo s¨¦ todas estas cosas que estoy transmitiendo, que estoy hablando. Pero esto es por ellos, ni?os buenos que no le deb¨ªan nada a nadie¡±.