Ante las maquilas y el ABC: el sistema de cuidados de Sheinbaum
El plan propuesto por la presidenta de M¨¦xico no solo responde a las heridas abiertas en territorio nacional, tambi¨¦n implica un primer paso hacia un ¨¢rea largamente desatendida
La mujer que se present¨® aquel 2 de marzo de 2024 en Ciudad Ju¨¢rez parece conocer bien la historia de nuestras desdichas.
Por eso, en un gesto de memoria y justicia, Claudia Sheinbaum ¡ªentonces candidata a la presidencia¡ª prometi¨® a los juarenses lo instintivo: construir los primeros 12 centros de desarrollo y educaci¨®n infantil para recibir ni?os desde el mes y medio de nacidos y hasta los cuatro a?os.
Antes de aventurarnos hacia d¨®nde vamos, conviene...
La mujer que se present¨® aquel 2 de marzo de 2024 en Ciudad Ju¨¢rez parece conocer bien la historia de nuestras desdichas.
Por eso, en un gesto de memoria y justicia, Claudia Sheinbaum ¡ªentonces candidata a la presidencia¡ª prometi¨® a los juarenses lo instintivo: construir los primeros 12 centros de desarrollo y educaci¨®n infantil para recibir ni?os desde el mes y medio de nacidos y hasta los cuatro a?os.
Antes de aventurarnos hacia d¨®nde vamos, conviene mirar de d¨®nde venimos.
Primero llegaron las maquilas. Lo que el Programa de Industrializaci¨®n Fronteriza de 1965 sembr¨® en el Desierto de Chihuahua, el Tratado de Libre Comercio de Am¨¦rica del Norte lo multiplic¨®.
Las maquilas ¡ªf¨¢bricas que ensamblan productos para la exportaci¨®n¡ª ofrec¨ªan con una mano una salida de la pobreza, mientras con la otra entregaban salarios de miseria. El progreso pasaba por Ju¨¢rez, solo para abandonar la Ciudad poco despu¨¦s.
El TLCAN habita nuestras memorias en la discordia de sus dos herencias: un modelo de desarrollo fundado en la explotaci¨®n de mano de obra barata que ignor¨® por entero las necesidades de las comunidades que lo sosten¨ªan. No dej¨® parques, no construy¨® puentes. El progreso no incluy¨® equipamiento.
As¨ª, Ciudad Ju¨¢rez se transform¨® en terreno f¨¦rtil para el narcotr¨¢fico, la violencia, la corrupci¨®n.
La mesa estaba puesta.
Las maquilas golpearon a las mujeres ¡ªla vieja historia¡ª con brutalidad desproporcionada. La desigualdad se profundiz¨® y el salvajismo se ech¨® al galope. Desat¨® una violencia estructural sin precedentes. J¨®venes pobres, arrancadas de sus comunidades, condenadas a largas jornadas nocturnas, sin transporte seguro de vuelta a casa.
Comenz¨® el horror.
En tres d¨¦cadas, m¨¢s de 2.000 mujeres han sido asesinadas en Ju¨¢rez y cientos siguen desaparecidas.
Despu¨¦s, la Guarder¨ªa ABC ardi¨® en llamas. El 5 de junio de 2009, un incendio en la estancia infantil de Sonora le arranc¨® la vida a 49 ni?os y dej¨® m¨¢s de 70 heridos.
La tragedia naci¨® de la subrogaci¨®n ¡ªesa palabrita que describe la privatizaci¨®n de servicios p¨²blicos¡ª que entreg¨® a particulares 1,500 guarder¨ªas del IMSS. ?Su objetivo? Una aparente eficiencia econ¨®mica ?Su resultado? Un infierno infantil. Un lugar que no conoc¨ªa la seguridad, que ardi¨® entre paredes de poliuretano. Un infierno sin salidas de emergencia.
Tres transiciones despu¨¦s, el d¨ªa prometido ha llegado: lo privado ser¨¢ p¨²blico.
Y es que, si bien Andr¨¦s Manuel L¨®pez Obrador revoc¨® guarder¨ªas subrogadas, impuls¨® la investigaci¨®n de lo acontecido en la Guarder¨ªa ABC y promovi¨® una reforma para abrir el servicio de guarder¨ªa para padres, no toc¨® el coraz¨®n del sistema de cuidados.
Sheinbaum Pardo dar¨¢ el primer paso. El 30 de abril ¡ªD¨ªa del Ni?o¡ª comenzar¨¢ la construcci¨®n de los primeros Centros de Educaci¨®n y Cuidado Infantil (CECI) operados por el IMSS. Estar¨¢n listos el 11 de octubre: D¨ªa Internacional de la Ni?a.
S¨ªmbolos y respuestas.
Y pobre de aquel que se atreva a llamarlos guarder¨ªas: que los ni?os no se guardan.
La construcci¨®n de los 12 CECI prometidos en Ju¨¢rez abrir¨¢ la posibilidad de cuidar y educar a los menores de cuatro a?os de los 18.662 que habitan la entidad. Un respiro para las 120.571 mujeres trabajadoras que laboran en las 323 maquilas.
Los modelos prometidos son tres. Primero, el de prestaci¨®n directa, levantar¨¢ centros en donde la necesidad late m¨¢s fuerte. El segundo, partir¨¢ de una l¨®gica de corresponsabilidad a partir de la cual las empresas ¡ªcon los par¨¢metros y supervisi¨®n del IMSS¡ª prestar¨¢n el servicio. El tercero, un esfuerzo conjunto entre el IMSS y el DIF para quienes no sean derechohabientes.
Sheinbaum y Zo¨¦ Robledo ¡ªal frente del IMSS Bienestar¡ª avanzan hacia un nuevo modelo para los centros de cuidado y desarrollo: infraestructura segura, accesible y tecnol¨®gica. Hablan de construcciones m¨¢s r¨¢pidas, monitoreo constante con CCTV, controles biom¨¦tricos, sistemas contra incendios. Un modelo que promete lo obvio: un pa¨ªs normal.
Adem¨¢s, presumen un sistema comunitario capaz de remendar el tejido social desgastado. Los CECIS ¡ªaseguran¡ª ser¨¢n nodos de un sistema de cuidados m¨¢s amplio, donde madres, padres, cuidadoras, cuidadores y la comunidad sean engranes. Los centros contratar¨¢n servicios y proveedores directamente de la comunidad.
Las 15 ciudades que seguir¨¢n en la construcci¨®n de los Centros de Educaci¨®n y Desarrollo Infantil se han elegido seg¨²n la concentraci¨®n de maquilas. La lista inicia con Tijuana y Mexicali, que juntas emplean a 300.000 empleadas, pasa por Le¨®n con 143.000 y cierra con la Ciudad de M¨¦xico con 62.000.
El plan de cuidados propuesto por Sheinbaum no solo responde a heridas abiertas en territorio nacional, tambi¨¦n implica un primer paso hacia un ¨¢rea largamente desatendida.
Adi¨®s a la subrogaci¨®n. Adi¨®s a las guarder¨ªas. Bienvenido el primer piso del sistema de cuidados.