Oligopolios bien protegidos
A pesar del trabajo de la CNMC, unas malas pr¨¢cticas probadas han escapado a la sanci¨®n
La lucha contra el dominio del mercado por los grandes grupos empresariales (oligopolios) es antigua. La concentraci¨®n de poder econ¨®mico supone un riesgo para la econom¨ªa y una amenaza para la democracia. En Estados Unidos la batalla contra los monopolios empez¨® en 1890 con la Ley Sherman y en Europa el Tratado proh¨ªbe los acuerdos entre empresas que tengan por objeto impedir, restringir o falsear la competencia. Pero las sucesivas directivas no han logrado detener la concentraci¨®n econ¨®mica y...
La lucha contra el dominio del mercado por los grandes grupos empresariales (oligopolios) es antigua. La concentraci¨®n de poder econ¨®mico supone un riesgo para la econom¨ªa y una amenaza para la democracia. En Estados Unidos la batalla contra los monopolios empez¨® en 1890 con la Ley Sherman y en Europa el Tratado proh¨ªbe los acuerdos entre empresas que tengan por objeto impedir, restringir o falsear la competencia. Pero las sucesivas directivas no han logrado detener la concentraci¨®n econ¨®mica y el aumento de las desigualdades. Ahora ya sabemos que fiarlo todo a un buen funcionamiento del mercado es muy insuficiente pero al menos se consigue frenar los abusos m¨¢s graves.
En Espa?a, no obstante, nos encontramos todav¨ªa en un nivel muy inferior a los objetivos europeos y los oligopolios campan a sus anchas. La reciente sentencia de la Audiencia Nacional que ha anulado la multa de 91 millones de euros impuesta por la Comisi¨®n Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a cuatro bancos (Caixabank, Santander, BBVA y Sabadell) por una ¡°actuaci¨®n concertada dirigida a la fijaci¨®n del precio, por encima de los precios en condiciones de mercado¡± entre 2006 y 2016, es un decepcionante ejemplo.
El asunto es muy relevante porque se refiere a pr¨¦stamos de los bancos a compa?¨ªas industriales punteras en innovaci¨®n como las dedicadas a la construcci¨®n de parques e¨®licos. Las entidades financieras exig¨ªan a las industrias a las que conced¨ªan un pr¨¦stamo la contrataci¨®n de un seguro (un derivado tipo collar o swap) para cubrirse ante posibles subidas del tipo de inter¨¦s. La realidad, sin embargo, es que con estos instrumentos los bancos se cubr¨ªan tambi¨¦n ante posibles bajadas de los tipos.
La cuesti¨®n de fondo es que los precios de estos derivados, que han supuesto un sobrecoste para las empresas, fueron concertados previamente por los bancos entre s¨ª y a un coste superior al del mercado. Los hechos fueron denunciados por el Grupo Vapat, dedicado al desarrollo de parques e¨®licos en 2015 y sancionados por la CNMC en 2018.
La resoluci¨®n de la Audiencia Nacional del pasado diciembre resulta muy frustrante. Tras casi seis a?os de instrucci¨®n reconoce que las evidencias recogidas ¡°han puesto de manifiesto que se han estado imponiendo condiciones perjudiciales para los clientes, a espaldas de estos, sin tener en cuenta los indicadores de mercado y en beneficio exclusivo de las entidades bancarias. Y ello en un contexto de creaci¨®n ante los clientes de una falsa apariencia de que los precios del derivado se establecen conforme a lo acordado contractualmente en `condiciones de mercado?¡±. Pero la sentencia considera que las malas pr¨¢cticas solo se han probado en el caso del Grupo Vapat y Termosolar Borges realizadas hasta febrero de 2012. Y estima que en ambos casos han prescrito por haber superado el plazo de cuatro a?os.
Lo cierto es que a pesar del trabajo de la CNMC, unas malas pr¨¢cticas probadas han escapado a la sanci¨®n. Conocemos la historia gracias a la decisi¨®n del entonces presidente de la CNMC Jos¨¦ Mar¨ªa Mar¨ªn Quemada de investigar los hechos despu¨¦s de que el Banco de Espa?a y la CNMC declinaran hacerlo. Los oligopolios est¨¢n bien protegidos.
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