Doctores de pacotilla
Como es bien sabido, el doctorado es el m¨¢ximo grado acad¨¦mico (excepto en los pocos pa¨ªses donde existe un segundo doctorado) y su importancia radica en que abre las puertas al ejercicio de la docencia universitaria y permite la direcci¨®n y aprobaci¨®n de nuevas tesis. En este art¨ªculo, que es continuaci¨®n de otro anterior (T¨ªtulos basura, EL PA?S, 27/4/07) acerca del millar aproximado de f¨¢bricas de t¨ªtulos universitarios (en ingl¨¦s, diploma mills) existentes en el mundo, no me voy a referir, obviamente, al impropio tratamiento de doctor que suelen recibir m¨¦dicos y padres de la Iglesia sin ¨¢nimo de enga?ar (pues es una acepci¨®n admitida por el DRAE), sino al otorgamiento indebido del diploma de doctor a individuos carentes de m¨¦ritos para ello.
Durante el ¨²ltimo a?o, diversos medios de comunicaci¨®n han investigado la m¨¢s famosa f¨¢brica de doctores, la Pacific Western University (PWU), universidad virtual de titularidad privada con sede en Los ?ngeles y campus en Tokio, Hong Kong y Taipeh. Reporteros de la cadena de TV KVOA de Tucson (Arizona) han afirmado que "en su campus de Los ?ngeles no hay estudiantes, ni aulas ni profesores. Tan s¨®lo hay una peque?a oficina con dos recepcionistas y un hombre que se presenta como decano". Doctores por la PWU han sido expulsados recientemente de las plantillas de las universidades de Southern Queensland (Australia) y UDLA (M¨¦xico), as¨ª como de cargos de confianza del gobierno irland¨¦s. De hecho, la PWU aparece en las listas negras del Estado de Hawai, del US General Accounting Office y de la National Agency for Higher Education de Suecia. Sin embargo, la PWU est¨¢ habilitada para otorgar t¨ªtulos acad¨¦micos por el California Bureau of Private Post-secondary and Vocational Education, que depende del departamento supervisor del consumo (que no de la educaci¨®n) del Estado de California. Y es que, desde el punto de vista del liberalismo econ¨®mico, nada tiene de malo que empresarios y pol¨ªticos adquieran accesorios como corbatas de seda, mancornas o doctorados, a condici¨®n de que el proveedor entregue el material (en este caso el diploma, cuyo precio actual es de unos 500 euros) en las condiciones estipuladas. Urge minimizar los da?os causados por estos doctores de pacotilla creando un registro mundial de universidades con doctorados homologables y/o una lista negra de universidades truchas (como la de l¨ªneas a¨¦reas juzgadas inseguras por la UE).
Por desgracia, el fraude del doctorado no est¨¢ confinado en este mercado virtual, sino que alcanza tambi¨¦n a universidades bien reputadas, incluso p¨²blicas. Incurrieron en ¨¦l, bajo presi¨®n pol¨ªtica, muchas universidades de los pa¨ªses de Europa del Este antes de 1989, destacando en estas pr¨¢cticas corruptas la Universidad Patricio Lumumba de Mosc¨², que regal¨® doctorados a buen n¨²mero de l¨ªderes y cuadros de pa¨ªses africanos. La esposa del conducator rumano Nicolae Ceaucescu fue un ejemplo notorio. Elena Ceaucescu, a pesar de ser casi analfabeta seg¨²n sus compatriotas, se doctor¨® en ingenier¨ªa qu¨ªmica y public¨® 78 art¨ªculos, 35 de ellos en revistas del JCR (el ¨²ltimo en 1989, un a?o antes de ser fusilada), por los que recibi¨®, entre otros honores, la orden de la Jarretera (Garter), una de las mayores condecoraciones brit¨¢nicas.
Aunque con mayor discreci¨®n, las universidades occidentales tambi¨¦n han otorgado, en ocasiones, el grado de doctor a candidatos incompetentes que se beneficiaron de su afinidad con el director de la tesis o con los miembros de la comisi¨®n juzgadora. Podr¨ªan garantizarse la calidad y la autor¨ªa de las tesis doctorales posponiendo su lectura a la aceptaci¨®n por revistas del JCR o similares (que cuenten con evaluadores an¨®nimos) de un n¨²mero m¨ªnimo de art¨ªculos basados en ellas y sorteando las comisiones juzgadoras entre los especialistas en la materia (no s¨®lo nacionales). Muchos centros espa?oles ya est¨¢n aplicando la primera de estas dos medidas profil¨¢cticas.
Por lo que respecta a la CV, si contin¨²an proliferando las universidades (cuyo n¨²mero ha crecido un 75 % durante la ¨²ltima d¨¦cada mientras permanece estancado el n¨²mero de estudiantes), es de temer que alguna de ellas, acuciada por la necesidad, acabe convertida en ceca de diplomas universitarios.
Miguel A. Goberna es catedr¨¢tico de Estad¨ªstica e Investigaci¨®n Operativa de la Universidad de Alicante.
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