El ¨²ltimo enigma del primer emperador
La tumba del fundador de la dinast¨ªa Qin guarda fabulosos tesoros e informaci¨®n hist¨®rica de primer orden. Es el yacimiento arqueol¨®gico m¨¢s importante del mundo. Pero Pek¨ªn impide excavarlo. ?Por qu¨¦?
La pir¨¢mide se yergue perezosa, cubierta de cipreses y granados, en medio de la llanura. Verde bajo un cielo gris. Una escalinata conduce hacia la cima truncada, a unos 50 metros sobre el nivel del suelo, en el distrito de Lintong, 35 kil¨®metros al este de Xian (capital de la provincia de Shaanxi). Al sur del promontorio se levantan las monta?as Li. Al norte cruza el r¨ªo Wei. Alrededor se extiende un paisaje anodino de viviendas, campos de cultivo y f¨¢bricas.
Este lugar, elegido por su feng shui (el arte de posicionar las edificaciones en armon¨ªa con la energ¨ªa c¨®smica vital), esconde desde hace 2.200 a?os uno de los mayores misterios arqueol¨®gicos del Imperio del Centro: la tumba del emperador Qin Shihuang (259-210 antes de Cristo), el unificador de China.
Sima Qian describi¨® un lugar fant¨¢stico, con r¨ªos de mercurio y perlas como estrellas
Para abrir tumbas de emperadores se necesita que lo autorice el Comit¨¦ Permanente del PCCh
La posici¨®n de los restos en una de las tumbas sugiere que los ocupante fueron enterrados vivos
La estructura se parece a la de Halicarnaso, una de las siete maravillas del mundo antiguo
La policrom¨ªa que decoraba los soldados desparece al entrar en contacto con el aire
Se conoce la existencia del mausoleo desde siempre, debido a la pir¨¢mide artificial de tierra que lo cubre. Y se tiene una idea del tama?o del palacio subterr¨¢neo que alberga -15 metros de altura- y de su contenido, gracias a las tareas de prospecci¨®n y a los textos del historiador Sima Qian (145-90 antes de Cristo), que describi¨® un lugar fant¨¢stico, con r¨ªos de mercurio y perlas como estrellas, dise?ado a semejanza de los dominios de Qin Shihuang en vida.
Pero no se sabe exactamente qu¨¦ hay en su interior o cu¨¢nto de leyenda viste su historia. El Gobierno niega el permiso para excavar, argumentando que hoy por hoy no existe una tecnolog¨ªa que permita conservar lo que pueda encontrarse. La mayor¨ªa de los arque¨®logos chinos coincide con esta opini¨®n, aunque regularmente surge la pol¨¦mica sobre la conveniencia de abrir la que se considera la m¨¢s importante de las tumbas imperiales del pa¨ªs asi¨¢tico.
El debate ha vuelto a vibrar despu¨¦s de que Duan Qingbo, investigador del Instituto de Arqueolog¨ªa de Shaanxi y responsable de los trabajos en la tumba de Qin Shihuang, asegurara recientemente que en el interior de la pir¨¢mide, sobre el palacio subterr¨¢neo de piedra, existe otro edificio de 30 metros de altura cuya funci¨®n era servir de tr¨¢nsito al alma del emperador en su viaje al m¨¢s all¨¢.
La c¨¢mara, con cuatro paredes en forma de escaleras ascendentes, organizadas en nueve plataformas, ha sido identificada con equipos de detecci¨®n remota. "Los cient¨ªficos han utilizado radares y otros instrumentos, y los arque¨®logos hemos interpretado sus datos", explica Duan. Adem¨¢s, se ha verificado la existencia de un complejo sistema de drenaje que ha evitado que el agua penetre en la tumba, situada 30 metros bajo el nivel del suelo.
La investigaci¨®n con sensores a distancia comenz¨® en 2002, y los resultados ya se conoc¨ªan parcialmente. Pero ha sido ahora cuando han salido a la luz nuevos detalles sobre esta necr¨®polis, que ocupa en total una superficie de 56 kil¨®metros cuadrados, y que, seg¨²n el investigador, "no tiene parang¨®n en la historia de la arqueolog¨ªa en China".
"La estructura subterr¨¢nea se parece a la del mausoleo de Halicarnaso (351 antes de Cristo), una de las siete maravillas del mundo antiguo, aunque difieren en el contexto cultural, la idea y el arte", afirma Duan.
Las exploraciones remotas, sumadas a los an¨¢lisis del terreno, que han revelado un alto nivel de mercurio junto al palacio, y los importantes vestigios que han sido encontrados en los alrededores han convencido a los expertos de que lo que relat¨® Sima Qian puede ser cierto.
Y esto es lo que escribi¨®: "Los obreros construyeron en la tumba palacios a escala, pabellones y estancias oficiales, y la llenaron de finas vasijas, piedras preciosas y otras rarezas. Los artesanos recibieron orden de instalar ballestas accionadas mec¨¢nicamente para disparar a cualquier intruso. Se reprodujeron las v¨ªas fluviales, los r¨ªos Yangts¨¦ y Amarillo, e incluso el gran oc¨¦ano, y por ellos circulaba mercurio. En el techo se emplearon perlas brillantes para representar las constelaciones, y en el suelo se plasm¨® la tierra con figuras de p¨¢jaros de oro y plata, y ¨¢rboles grabados en jade. Las l¨¢mparas se colmaron con aceite de ballena para que ardieran hasta la eternidad".
Qin Shihuang ascendi¨® al trono del reino Qin cuando ten¨ªa 13 a?os, y convirti¨® los llamados siete reinos combatientes (Qi, Chu, Yan, Han, Zhao, Wei y Qin) en un pa¨ªs unificado, en el 221 antes de Cristo, estableciendo la primera dinast¨ªa imperial china. De ah¨ª su nombre, que significa literalmente primer emperador de la dinast¨ªa Qin.
"Sus logros no tienen igual en la historia de China. Existe una vieja tradici¨®n que dice que hay que dar a los muertos lo mismo que ten¨ªan en vida. Fue un hombre ¨²nico, as¨ª que es de esperar que su tumba tambi¨¦n sea ¨²nica", afirma Liu Qinzhu, arque¨®logo de la Academia de Ciencias Sociales.
Pero quiz¨¢ la mejor prueba de la magnificencia de la tumba lleg¨® hace 33 a?os. Un d¨ªa de marzo de 1974, una cuadrilla de campesinos estaba cavando un pozo 1,5 kil¨®metros al este de la pir¨¢mide, cuando se top¨® con varios fragmentos de cer¨¢mica de gran tama?o.
Lo que pudo ser un hallazgo m¨¢s, como los muchos que aparec¨ªan en esta regi¨®n, conocida como el valle de los reyes chino -en referencia al de los faraones en Egipto-, despert¨® inmediatamente el inter¨¦s de los arque¨®logos. Porque aquello era distinto.
La exploraci¨®n y las excavaciones que siguieron identificaron tres grandes fosas en las que dorm¨ªa desde hac¨ªa dos milenios un extraordinario ej¨¦rcito de 8.000 soldados y caballos de terracota de tama?o natural, destinados a servir de protecci¨®n a Qin Shihuang en la otra vida. Miraban hacia el Este, de donde el emperador pensaba que pod¨ªa llegar el enemigo.
El hallazgo sorprendi¨® a los arque¨®logos, ya que no hab¨ªa referencias que indicaran que en las cercan¨ªas del mausoleo lat¨ªa un ej¨¦rcito de terracota en formaci¨®n de batalla. Ni siquiera Sima Qian, conocido como El Gran Historiador de China, hab¨ªa hablado de ¨¦l.
Desde aquel d¨ªa de marzo, los expertos han extra¨ªdo una cuarta parte de las 8.000 figuras, han identificado el trazado de la muralla doble que cercaba el mausoleo imperial y han sacado a la luz miles de objetos de cer¨¢mica, bronce, oro y jade.
Pero la conservaci¨®n de los hallazgos sigue siendo un quebradero de cabeza. La policrom¨ªa que decoraba los soldados ha desaparecido al entrar en contacto con el aire. Para evitarlo, los responsables del museo de los guerreros de terracota, que agrupa las tres naves construidas sobre los fosos, han creado nuevas t¨¦cnicas para mantener la pintura pegada a la cer¨¢mica. "Pero el resultado no es muy exitoso, a pesar de que trabajamos con expertos alemanes", afirma desde su despacho Liu Zhancheng, director del Departamento de Arqueolog¨ªa del museo y responsable de la excavaci¨®n y la reconstrucci¨®n de los soldados.
La vista sobre el foso n¨²mero 1 impacta. Once galer¨ªas paralelas, en su d¨ªa cubiertas con vigas de madera, ocupan una superficie de 230 metros por 62 metros. Guardan unas 6.000 figuras, la mayor parte sin desenterrar. La vanguardia est¨¢ formada por 204 soldados, originalmente dotados con arcos y ballestas. Detr¨¢s, siguen 30 cuadrigas de combate (los carros han desaparecido, porque eran de madera), y despu¨¦s, soldados con armadura y sin ella, inicialmente con lanzas y alabardas.
Las armas fueron saqueadas poco tiempo despu¨¦s de ser enterrados los guerreros. Pero aquellas que han sido encontradas denotan un alto conocimiento de metalurgia. Los fosos resultaron da?ados a causa del fuego declarado durante un ataque al mausoleo ejecutado por un rebelde llamado Xiangyu en el a?o 206 antes de Cristo. Los techos de las galer¨ªas, cuyo color negro por las cenizas puede verse a¨²n en algunas zonas, se hundieron sobre las figuras, rompi¨¦ndolas en pedazos. Ninguna ha sido recuperada entera. Todos los flancos, incluida la retaguardia, incluyen una fila de ballesteros mirando hacia el exterior. La luz cenital de los tragaluces y los rostros serenos de los guerreros imprimen al hangar un aire m¨¢gico.
El segundo foso consta de algo m¨¢s de 1.000 figuras, de las que s¨®lo se ha extra¨ªdo un peque?o n¨²mero; y el tercero, de cerca de 70. Este ¨²ltimo era el cuartel general. Los fosos 2 y 3 fueron descubiertos en 1976. A diferencia del primero, est¨¢n en semipenumbra, y la iluminaci¨®n es artificial.
Las figuras, una vez reconstruidas, son devueltas a su lugar original. Otras, rotas en fragmentos, yacen semienterradas. Las dem¨¢s velan a¨²n bajo tierra el sue?o del primer emperador de China.
Los guerreros fueron fabricados en serie, utilizando partes iguales, seg¨²n su rango militar. Pero las caras fueron terminadas a mano, son distintas, y muestran una gran delicadeza en su ejecuci¨®n.
Unas 720.000 personas, seg¨²n fuentes hist¨®ricas -170.000, seg¨²n Liu Zhancheng-, trabajaron en la construcci¨®n del mausoleo, que se extendi¨® durante 38 a?os, desde el ascenso al poder de Qin Shihuang hasta un a?o despu¨¦s de su muerte, a los 50 a?os.
?Sigue el cuerpo del unificador de China en el sarc¨®fago de cobre en el que se cree que fue introducido? Liu Zhancheng no est¨¢ seguro. "Qin muri¨® en junio en lo que hoy es la provincia de Hebei, y su cuerpo fue transportado, en pleno verano, hasta Xianyang
[antigua capital de su reino, cerca de lo que hoy es Xian]. Fue enterrado en septiembre. Si el f¨¦retro fue bien sellado, podr¨ªa quedar algo; si no, seguramente no. El clima aqu¨ª no es seco como en Egipto", explica.
Alrededor de 600 fosos, t¨²mulos y restos de edificios han sido identificados en las cercan¨ªas del mausoleo. Han sido descubiertos aves y carros de caballos de bronce. Tambi¨¦n han aparecido tumbas con los restos de pr¨ªncipes, princesas, damas de la corte y las concubinas del emperador, que no tuvo descendencia. Fueron sacrificados para acompa?ar a Qin Shihuang.
Adem¨¢s, han sido encontradas fosas comunes con m¨¢s de 100 esqueletos humanos. La posici¨®n de los restos en una de las tumbas sugiere que fueron enterrados vivos. Seg¨²n textos antiguos, miles de obreros fueron asesinados para mantener la tumba secreta.
Los arque¨®logos, sin embargo, discrepan sobre el contenido del mausoleo. "La detecci¨®n a distancia no es muy fiable. La tecnolog¨ªa para este tipo de exploraciones con radar no est¨¢ madura. Por ejemplo, antes de construir la presa de las Tres Gargantas, se crey¨® haber localizado en la zona la tumba del rey de Chu. Enviamos un equipo de arque¨®logos y vieron que no hab¨ªa ninguna estructura subterr¨¢nea", dice Liu Qinzhu.
"A cualquier arque¨®logo le gustar¨ªa excavar para saber lo que hay. Yo dudo de que exista un segundo edificio dentro de la pir¨¢mide. Pero a¨²n no existe la t¨¦cnica que garantice la conservaci¨®n de lo extra¨ªdo, los colores, los tejidos. Y para abrir cualquier tumba de un emperador se necesita la autorizaci¨®n del Comit¨¦ Permanente del Partido Comunista Chino (PCCh) [el m¨¢ximo ¨®rgano de poder pa¨ªs]", se?ala Liu Zhancheng.
Otros expertos creen que detr¨¢s de la negativa del Gobierno central puede haber motivos pol¨ªticos y econ¨®micos. "Lo m¨¢s f¨¢cil es dejar las cosas como est¨¢n. Los responsables en Pek¨ªn tienen miedo de tomar una decisi¨®n y que, si la cosa va mal, les pueda perjudicar. En China no son los expertos quienes deciden, sino el Gobierno, como ocurri¨® con la presa de las Tres Gargantas, a la cual se opon¨ªan los cient¨ªficos", se?ala otro experto que pide el anonimato.
"El Gobierno puede tener otras razones, pero la preocupaci¨®n sobre la preservaci¨®n es raz¨®n suficiente para no excavar", afirma Jeffrey Riegel, especialista estadounidense en las dinast¨ªas Qin y Han y profesor en la Universidad de Sidney.
Mientras tanto, el secreto del mausoleo imperial parece seguir intacto. Aunque referencias hist¨®ricas se?alan que los saqueadores podr¨ªan haber robado algunos de sus tesoros, como ocurri¨® con las 17 tumbas de la dinast¨ªa Tang y muchas de la Han. En este valle de los reyes, las prospecciones indican que las principales salas del enterramiento no han sido profanadas.
A los habitantes de Lintong les gustar¨ªa que se abriera. Miles de personas viven en la regi¨®n del turismo. Restaurantes, hoteles y talleres donde se fabrican copias de los guerreros de terracota -algunas, para la exportaci¨®n- flanquean las carreteras. M¨¢s de dos millones de turistas visitaron el museo el a?o pasado.
Al caer la tarde, Qin contin¨²a su reinado bajo las tierras ocres de Shaanxi, sobre las que comienza a caer una lluvia torrencial. Turbar el sue?o de los muertos no parece ser un inconveniente para la poblaci¨®n local. "S¨¦ que hay muchas cosas en la tumba, y me gustar¨ªa verlas. Pero creo que jam¨¢s tendr¨¦ esa oportunidad", dice Pang Juhua, de 47 a?os, una vecina que se queja de que antes de tres a?os, 1.000 familias tendr¨¢n que desalojar sus casas, porque se encuentran en las proximidades del mausoleo. "Me gustar¨ªa ver qu¨¦ hay all¨ª dentro, aunque molestemos al alma del emperador", dice bajo un toldo a la entrada del parque en el que se yergue la pir¨¢mide. De repente, un trueno rasga el cielo con un fuerte estallido. Pang se detiene y susurra: "Es Qin Shihuang, que est¨¢ enojado".
El tirano cruel que unific¨® China hace 23 siglos
EL EMPERADOR QIN SHIHUANG naci¨® en el a?o 259 antes de Cristo, bajo el nombre de Zhao Zheng, que m¨¢s tarde pasar¨ªa a ser Ying Zheng. Cuando someti¨® al ¨²ltimo de los reinos combatientes en los que entonces estaba dividida China -gracias al poder¨ªo de su ej¨¦rcito, el espionaje y el soborno- y unific¨® el pa¨ªs (221 antes de Cristo), adopt¨® el nombre con el que ser¨ªa conocido en adelante: Qin Shihuang, literalmente, Primer Emperador de la dinast¨ªa Qin.
Su papel en la historia est¨¢ rodeado de controversia. Es recordado por su extrema crueldad y tiran¨ªa; por haber ilegalizado el confucianismo, quemado libros y mandado enterrar vivos a muchos acad¨¦micos que le criticaron. Y por haber iniciado la construcci¨®n de la Gran Muralla, a costa de miles de vidas. Tambi¨¦n es reconocido por haber creado una extensa red de carreteras; estandarizado el lenguaje escrito, las monedas, los pesos y las medidas, y por haber realizado profundas reformas de la Administraci¨®n -estableci¨® un Estado centralizado-, sobre las cuales se asentaron las siguientes dinast¨ªas. Pero, sobre todo, es reconocido como el unificador de China. "Cambi¨® toda China, la direcci¨®n de su desarrollo y su sistema pol¨ªtico. Ejerci¨® un gran impacto que se puede sentir a¨²n hoy", asegura Duan Qingbo, del Instituto de Arqueolog¨ªa de Shaanxi.
Durante toda su vida, Qin Shihuang busc¨® el elixir de la inmortalidad. Su obsesi¨®n por la vida eterna le llev¨®, seg¨²n algunas fuentes, a consumir p¨ªldoras con mercurio fabricadas por los alquimistas de la corte, que acabaron caus¨¢ndole la muerte por envenenamiento.
Siempre quiso unir y hacer fuerte el imperio de manera desp¨®tica; en gran parte, impulsado por su culto al legalismo, una de las principales escuelas filos¨®ficas de la ¨¦poca, que se basaba en el gobierno a ultranza de las leyes, que pod¨ªan ser elegidas y utilizadas a voluntad por el emperador. Denostado durante el mao¨ªsmo, la imagen de Qin Shihuang ha mejorado en los ¨²ltimos a?os, y ha pasado a ser considerado una figura clave en la historia de China.
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