Belleza clandestina
Las peluquer¨ªas ocultas y sin publicidad se han convertido en div¨¢n de famosas

La peluquer¨ªa, ese lugar en el que se comentan revistas en voz alta y se oye la conversaci¨®n del vecino. Nace una nueva hornada de peluquer¨ªas y centros de belleza escondidos. Son espacios que est¨¢n en pisos, no a pie de calle, que admiten a muy pocas personas, y se publicitan en redes sociales poco o nada. En la era de Twitter e Instagram, en la que se comparte cada caf¨¦ que tomamos, nada resulta m¨¢s excitante que lo privado.
Un telefonillo como tantos del centro de Madrid en un portal como tantos del barrio de Salesas. Una puerta sin cartel que abre Manu Moreno, un peluquero muy conocido en el mundo de la moda. S¨®lo recibe en su espacio cuando tiene una cita cerrada; la suya es una peluquer¨ªa privada. Dentro espera un lavacabezas y, en vez de sillones al uso, un par de sillas de Charles y Ray Eames. Aqu¨ª se puede hablar de todo sin miedo a que escuchen las conversaciones. As¨ª lo han hecho clientes como Sara Carbonero y Esther Ca?adas. La clientela de Moreno tiene un horario tan poco com¨²n como el de ¨¦l. Por eso, a veces abre a las 10 de la noche o en domingo.
Su referencia m¨¢s directa son los clubs ingleses de caballeros. En una primera planta del barrio de Salamanca acaba de abrir I'm Pretty and I Know it, un club de belleza femenino. No es necesario ser socia para disfrutar de sus tratamientos. Su due?a Roc¨ªo de la Cueva reconoce que sus clientas ¡°acuden para desconectar y, en muchos casos, porque necesitan un cambio en sus vidas y empiezan con un cambio de look¡±. Freud, a veces, lleva un cepillo en la mano. Ella se niega a desvelar ning¨²n nombre. Faltar¨ªa m¨¢s.
¡°?No se trata de peluquer¨ªas secretas? Si se escribe sobre nosotros no podremos trabajar como lo hacemos¡±. As¨ª habla uno de estos peluqueros ocultos. Tiene sentido. A ellos acuden famosas, ejecutivas del IBEX 35 y personas que no quieren ser vistas. Otras m¨¢s abiertas, pero no mucho m¨¢s, son las de Oliver Mart¨ªnez o Maison Eduardo S¨¢nchez, tambi¨¦n en Madrid. No se ven caminando por la calle. Tea Cut, en Sevilla, tambi¨¦n juega al escondite, pero la autora de un conocido blog alem¨¢n especializado en tendencias, Shoppisticated, viaja a esa ciudad solo para peinarse en dicho sal¨®n.
En Londres, Grace Belgravia es la referencia. Tras su discreta entrada esconde un entrenador personal, restaurante de comida org¨¢nica, centro de belleza, peluquer¨ªa y socias cuyos apellidos se conocen en cada rinc¨®n de Occidente pero que no se pueden escribir. Todos menos uno, el las hermanas Delevingne. La paradoja es que muchos de los que acuden a estos lugares tan privados, al salir, comparten su fotograf¨ªa en Instagram. Privado s¨ª, pero que se entere todo el mundo.
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