Pelda?o a pelda?o
Las normas que rigen los debates en los medios p¨²blicos no son caprichosas ni resultan obsoletas

Los responsables de la campa?a del PSOE anunciaron la pasada semana que su candidato, Pedro S¨¢nchez, acudir¨¢ a un solo debate electoral, en un medio privado y no en la televisi¨®n p¨²blica. Esta decisi¨®n contraviene un protocolo no escrito que, desde 1993, ha contribuido a fortalecer el sistema democr¨¢tico, acompa?¨¢ndolo de buenas pr¨¢cticas dirigidas a reforzar la eficacia de las normas y facilitar la formaci¨®n del criterio de los ciudadanos antes de depositar el voto. En lugar de proseguir los avances en esta direcci¨®n, la negativa a acudir a TVE los pone en entredicho, por m¨¢s que se intente presentar el propio inter¨¦s electoral como un generoso sacrificio para que los ciudadanos puedan conocer las propuestas de un partido de ultraderecha.
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Las normas que rigen los debates en los medios p¨²blicos no son caprichosas ni resultan obsoletas frente a supuestas nuevas realidades demosc¨®picas, como parece dar por supuesto la decisi¨®n del PSOE. Las limitaciones garantizan la neutralidad en periodo electoral, que se ver¨ªa gravemente comprometida si los partidos en el Gobierno, o los responsables de la corporaci¨®n, pudieran decidir seg¨²n su criterio qu¨¦ fuerzas participan en los debates y cu¨¢les ser¨¢n excluidas. La prueba es, precisamente, que TVE no puede albergar el formato a cinco que le interesa al partido hoy en el Gobierno, y es por eso por lo que solo acudir¨¢ al organizado en un medio privado.
El PSOE, como cualquier otro partido, es libre de adoptar la estrategia electoral que estime oportuna. No tanto para poner abrupto fin a una pr¨¢ctica que, como la celebraci¨®n de debates en la televisi¨®n p¨²blica seg¨²n las normas en vigor, forman parte del sistema de garant¨ªas con el que el Estado refuerza la neutralidad en periodo electoral. Su decisi¨®n no vulnera ese sistema, sino que, sencillamente, lo vuelve irrelevante. Con el agravante de que, como demuestra la degradaci¨®n de la vida p¨²blica desde la que arranca la actual campa?a, cada pelda?o que un partido desciende en el respeto a las buenas pr¨¢cticas democr¨¢ticas es considerado por sus rivales como el umbral, no para remontar, sino para seguir descendiendo.
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