Caro Quintero, el Narco de Narcos, el codiciado trofeo que Estados Unidos persegu¨ªa desde hace 40 a?os
El destino del hist¨®rico capo ha estado marcado por el brutal asesinato en 1985 del agente de la DEA Kiki Camarena. Era la extradici¨®n m¨¢s buscada por EE UU y la presi¨®n de Donald Trump ha materializado la ¡®vendetta¡¯
El B¨²falo fue a la vez su mayor ¨¦xito y su irremediable condena. Aquel rancho en Chihuahua, un cultivo gigante del tama?o de 1.000 campos de f¨²tbol, revolucion¨® el mundo de la marihuana y lo catapult¨®, sin apenas saber leer y escribir, a lo m¨¢s alto del narcotr¨¢fico en un tiempo r¨¦cord. Con 33 a?os, Rafael Caro Quintero ya era millonario, dirig¨ªa con sus socios el poderoso Cartel de Guadalajara y ten¨ªa a sueldo por todo M¨¦xico a polic¨ªas, militares, pol¨ªticos y jueces. Hasta que un d¨ªa de noviembre de 1984, cientos de soldados se presentaron en el lugar, detuvieron a todos los trabajadores y quemaron unas 8.000 toneladas de marihuana.
La prueba definitiva fue una foto ¨¢rea del rancho, tomada gracias a Kiki Camarena, un agente infiltrado de la Agencia Antidrogas Estadounidense, DEA. Caro Quintero jur¨® venganza y meses despu¨¦s acab¨® matando con sa?a a Camarena y al piloto de la avioneta. La DEA nunca olvid¨® la afrenta y lo coloc¨® desde entonces como su m¨¢ximo objetivo. Fue encarcelado, liberado y vuelto a detener. Pero en todas estas d¨¦cadas no hab¨ªan conseguido la ansiada extradici¨®n. El destino llevaba 40 a?os pis¨¢ndole los talones a Caro Quintero. Y este jueves, Estados Unidos se ha cobrado al fin su cabeza ante la presi¨®n y las amenazas de Donald Trump.
El capo, de 72 a?os, aterriz¨® al final de la tarde en Nueva York. Con traje de presidiario beige, esposado de pies y manos, baj¨® de un avi¨®n del Ej¨¦rcito mexicano. En suelo estadounidense le esperaban m¨¢s de una decena de polic¨ªas de la DEA, alguno incluso sac¨® alguna foto con el celular. La vendetta de la agencia antinarc¨®ticos se hab¨ªa cumplido. ¡°No hay escondite posible para quien secuestre, torture y asesine a un agente¡±. As¨ª anunci¨® el Gobierno estadounidense su segunda detenci¨®n, en la que colabor¨® la propia DEA, hace tres a?os en la sierra de Sinaloa.
La justicia estadounidense dijo tambi¨¦n entonces que su extradici¨®n era inminente. El arresto del capo lleg¨® en un momento delicado en la relaci¨®n bilateral, en plena crisis migratoria y apenas unos meses despu¨¦s de que se hiciera p¨²blico que el entonces presidente, Andr¨¦s Manuel L¨®pez Obrador, hab¨ªa disuelto una unidad de inteligencia de la DEA que operaba en M¨¦xico desde los noventa. La captura de Quintero se ley¨® como un saldo de antiguas deudas pendientes con la Casa Blanca, que no solo exigi¨® la extradici¨®n en la mesa bilateral de negociaciones, sino que tambi¨¦n le puso fecha: ¡°tramitar antes del 1 de julio de 2022¡å, seg¨²n documentos del Ej¨¦rcito mexicano.
Los cargos sobre Caro Quintero en tribunales federales estadounidenses incluyen, adem¨¢s del asesinato de Camarena, otras tres causas abiertas por narcotr¨¢fico en Texas, Arizona y Nueva York. Tras su captura se inici¨® un juicio de extradici¨®n en su contra. Pero el proceso qued¨® empantanado por una mara?a de amparos y otros recursos legales de sus abogados. De fondo, pesaba sobre todo una decisi¨®n pol¨ªtica. La pelota siempre estuvo en el tejado de la Canciller¨ªa, que ha de dar el visto bueno a las extradiciones. En la historia reciente ha habido casos de env¨ªos express, como la de D¨¢maso N¨²?ez, El Licenciado, mano derecha de El Chapo, capturado en 2017 y extraditado un a?o despu¨¦s.
La puerta de salida hacia Estados Unidos para Caro Quintero se ha abierto ahora en un contexto de m¨¢xima presi¨®n para M¨¦xico. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, a comienzos de a?o, el magnate republicano ha desplegado una agresiva estrategia de negociaci¨®n. Bajo la amenaza de imponer un arancel del 25% a las exportaciones mexicanas, Trump est¨¢ apretando las tuercas a su vecino, exigiendo resultados en migraci¨®n, comercio y, sobre todo, en la lucha contra el narcotr¨¢fico. La epidemia del fentanilo, que se cobra a?o tras a?o miles de vidas estadounidenses, es una prioridad para la nueva Administraci¨®n, que culpa a las mafias mexicanas de inundar sus calles del potente opioide.
Trump ha llegado incluso homologar la lucha contra el narcotr¨¢fico con las pol¨ªticas antiterroristas, calificando como tales a los carteles mexicanos. El Gobierno de Claudia Sheinbaum anuncia, casi a diario, una bater¨ªa de detenciones y decomisos de droga. El ¨²ltimo mensaje ha llegado este jueves, el mismo d¨ªa que el presidente estadounidense ha confirmado que no conceder¨¢ m¨¢s pr¨®rrogas y que los aranceles empezar¨¢n a aplicarse a partir del pr¨®ximo martes. M¨¦xico ha respondido con el anuncio de un operativo masivo de deportaciones, sin precedentes en la historia reciente.
Adem¨¢s de Caro Quintero, el trofeo m¨¢s codiciado, otros 28 narcotraficantes que se encontraban en distintas c¨¢rceles del pa¨ªs han sido enviados a la otra orilla del R¨ªo Bravo. Entre otros, los antiguos l¨ªderes del cartel de Los Zetas, Miguel ?ngel y Omar Trevi?o Morales, conocidos como Z-40 y Z-42, y Jos¨¦ ?ngel Canobbio, alias El G¨¹erito, uno de los m¨¢ximos art¨ªfices de la distribuci¨®n de fentanilo en el Cartel de Sinaloa y lugarteniente de Los Chapitos, la facci¨®n de los hijos de El Chapo Guzm¨¢n. El hist¨®rico capo de Sinaloa, que cumple una condena de cadena perpetua en una prisi¨®n de m¨¢xima seguridad de Nueva York, fue precisamente extraditado apenas unas semanas despu¨¦s de que Donald Trump tomara el poder por primera vez en enero de 2017.
La historia de los dos capos ca¨ªdos est¨¢ entrelazada. Los dos nacieron en Badiraguato, un pueblito de campesinos en la sierra sinaloense. El Chapo, apenas cinco a?os m¨¢s joven que Quintero, comenz¨® su carrera criminal siendo solo un sicario del cartel que Don Rafa, uno de sus m¨²ltiples motes, dirig¨ªa junto a Don Neto y F¨¦lix Gallardo. La detenci¨®n de los fundadores del Cartel de Guadalajara, acorralados tras el asesinato de Camarena, precipit¨® un reordenamiento del mapa del crimen en M¨¦xico. As¨ª naci¨® el Cartel de Sinaloa y el ascenso del Chapo.
De los tres padrinos del narcotr¨¢fico moderno, Caro Quintero fue el primero en caer. Con la DEA pis¨¢ndole los talones, huy¨® a Costa Rica con la sobrina de un exgobernador de Jalisco. Una llamada a sus padres de la joven, de 17 a?os, fue interceptada por la polic¨ªa. Tras pasar 28 a?os en cinco c¨¢rceles diferentes, logr¨® la libertad en 2013 con una argucia legal. Un juez decidi¨® que no deb¨ªa haber sido juzgado por un tribunal federal, sino por uno de su pueblo y lo dej¨® en libertad cuando a¨²n le faltaban 12 m¨¢s para cumplir su sentencia. A los 59 a?os, el viejo capo volv¨ªa a la libertad y a la clandestinidad.
Aunque sin el poder de anta?o, la ficha del FBI alertaba de que segu¨ªa siendo una amenaza desde sus feudos entre el norte de Sinaloa, Sonora y Baja California. En su vuelta el ruedo, exigi¨® derecho de antig¨¹edad, busc¨® una alianza con otro veterano, El Mayo Zambada, detenido el a?o pasado, arm¨® un peque?o ej¨¦rcito de leales y entr¨® en guerra con Los Chapitos. No pudo recuperar el poder que le vali¨® el apodo del Narco de narcos, y sus planes de regresar a la cima acabaron por delatarle. La DEA hab¨ªa reclutado a infiltrados en su c¨ªrculo m¨¢s cercano.
El Pr¨ªncipe, otro de sus apodos, de nuevo atrapado por su pasado. La sentencia del caso Camarena consider¨® probado que el 7 de febrero de 1985, cuando el agente antinarc¨®ticos sal¨ªa del Consulado de Estados Unidos en Guadalajara, fue secuestrado por polic¨ªas y entregado al cartel de Guadalajara. En una finca de la organizaci¨®n, fue torturado una y otra vez mientras un m¨¦dico lo manten¨ªa con vida. Cuando su cuerpo fue recuperado, se descubri¨® que hab¨ªa sido castrado y enterrado vivo.