El racismo migratorio de Trump
El presidente de EE UU elimina la protecci¨®n a migrantes procedentes de pa¨ªses peligrosos como Hait¨ª y Venezuela para cumplir las deportaciones masivas que ha prometido en campa?a
La pol¨ªtica antiinmigraci¨®n de Donald Trump muestra el verdadero esp¨ªritu de su Administraci¨®n. Basadas en una mezcla de racismo y falsedades, las medidas adoptadas en este primer mes de gobierno suponen un ataque frontal contra un colectivo clave para EE UU al que se pretende privar de sus derechos fundamentales. M¨¢s all¨¢ de los habituales debates sobre la inmigraci¨®n, Trump ha alentado una oleada de odio que se ha materializado en redadas indiscriminadas y que ha legitimado institucionalmente los peores instintos de la ultraderecha xen¨®foba.
Entre esas medidas figura la eliminaci¨®n del llamado Estatus de Protecci¨®n Temporal (TPS, por sus siglas en ingl¨¦s) para medio mill¨®n de haitianos y cerca de 350.000 venezolanos. Esa situaci¨®n, introducida por EE UU en los noventa, ofrece a determinadas comunidades de extranjeros la posibilidad de tramitar un permiso temporal en virtud de la profunda inestabilidad de sus pa¨ªses de origen. La supresi¨®n de este estatus deja en la estacada a cientos de miles de personas vulnerables. En abril caduca la protecci¨®n de la que gozaban los venezolanos acogidos a este programa y en agosto la perder¨¢n los haitianos, que huyeron de la espiral de violencia que asfixia al pa¨ªs caribe?o. A partir de entonces, se enfrentar¨¢n a una probable deportaci¨®n. La decisi¨®n de Trump lanza una clara advertencia: nadie est¨¢ a salvo. Ni siquiera los que abandonaron Venezuela por la persecuci¨®n del chavismo. Las primeras semanas de gesti¨®n de Trump han dejado claro que el magnate quiere evitar el choque con Maduro, como ocurri¨® durante su primer mandato, y los dos Gobiernos se encaminan hacia la tolerancia mutua. El dirigente bolivariano est¨¢ encantado de recibir de vuelta a los migrantes, aunque antes de ser deportados sean encerrados en la base de Guant¨¢namo, empleada para detener a acusados de terrorismo tras el 11-S.
Este giro ha sembrado el desconcierto en los sectores de la oposici¨®n que confiaban en Trump y que, especialmente en Florida, le ayudaron con su voto a volver a la Casa Blanca. La Alianza Nacional TPS, un organismo integrado por salvadore?os que se unieron para oponerse a una medida similar, ya ha presentado una demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional. Pero el mandatario, que durante la campa?a criminaliz¨® a los migrantes, especialmente a los haitianos ¡ªlos acus¨® de comer mascotas¡ª y a los venezolanos, no parece dispuesto a ceder.
Los datos, sin embargo, desmienten su populismo securitario. Las detenciones indican que m¨¢s del 40% de los expulsados hasta mediados de febrero no ten¨ªan antecedentes penales. Y la crueldad de las medidas tampoco se compadece, de momento, con los n¨²meros, ya que el Gobierno expuls¨® en su primer mes a 37.000 personas, un 3% menos que el promedio mensual del ¨²ltimo a?o. La eliminaci¨®n del TPS es un paso para que esas deportaciones se conviertan en ¡°masivas¡±, como prometi¨® el republicano.