La transparencia como soluci¨®n
La publicaci¨®n de los donantes de los partidos es la ¨²nica forma de evitar las irregularidades
![El ministro de Economía, Otto Lambsdorff, a la derecha, entrega su dimisión en junio de 1984 al presidente alemán Karl Carsterns.](https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/TGUM4H2F3S3RXYZPTKBLX5MVUQ.jpg?auth=eba413f27ce1c08a4bf1848becd450d3399b67f5884fd0282139850ee916fc88&width=414)
No hay un patr¨®n claro, aunque s¨ª se puede establecer que en la cuesti¨®n de la financiaci¨®n de los partidos pol¨ªticos, las cosas se van volviendo m¨¢s oscuras conforme uno va acerc¨¢ndose a los pa¨ªses mediterr¨¢neos, quiz¨¢s con la excepci¨®n de Portugal, cuya ley proh¨ªbe las grandes donaciones de las empresas. A mayor transparencia, menor corrupci¨®n, aunque ning¨²n pa¨ªs escapa del todo de la corrupci¨®n.
?ITALIA. Cada d¨ªa una corruptela
En Italia hay B¨¢rcenas de todos los tama?os y colores. Son m¨¢s habituales en la derecha, cuyo patr¨®n es Silvio Berlusconi, a quien los jueces que lo condenaron por fraude fiscal le diagnosticaron ¡°propensi¨®n a delinquir¡±, pero tampoco se salva del trinque el centroizquierda. Los dos casos m¨¢s llamativos y recientes son los de Franco Fiorito ¡ªtesorero del partido de Berlusconi en la regi¨®n de Lacio¡ª y el del senador Luigi Lusi, tesorero de La Margherita, un partido de centroizquierda que desapareci¨® como tal en 2007 para integrarse en el Partido Democr¨¢tico (PD). Eso no fue ¨®bice para que Lusi, de 50 a?os, se quedara al mando de la caja hasta 2011. Se estima que sis¨® unos 25 millones de euros procedentes de reembolsos electorales. Ante la evidencia del desfalco, el Senado italiano retir¨® la inmunidad de Lusi para permitir su detenci¨®n.
Franco Fiorito era el tesorero del partido de Berlusconi en el Lacio hasta septiembre pasado. Su caso fue muy famoso, no tanto por el montante de lo sustra¨ªdo ¡ª1,8 millones de euros de dinero p¨²blico¡ª, sino por el perfil del personaje. El grandull¨®n Fiorito, de 41 a?os, era m¨¢s conocido como Batman, ir¨®nico apodo que se gan¨® al caerse de una moto parada. Cobraba 31.000 euros netos al mes, dispon¨ªa de 12 cuentas surtidas con 800.000 euros, cuatro pisos en el centro de Roma, cochazos y vacaciones de ensue?o. Tras ser detenido, Fiorito atribuy¨® su desgracia a una vendetta de su partido y tir¨® de la manta.
Fue entonces cuando sali¨® a la luz la vida loca de los pol¨ªticos del partido de Berlusconi: cenas de lujo, facturas falsas y aquella bacanal en el Foro It¨¢lico. Tantos esc¨¢ndalos dejan la sensaci¨®n de que la Segunda Rep¨²blica puede morir v¨ªctima de id¨¦nticos vicios que la Primera. Es raro el d¨ªa que no surge alg¨²n caso nuevo de corrupci¨®n. De norte a sur, a diestra y siniestra.
ALEMANIA. El gran esc¨¢ndalo de 1981
En Alemania, los partidos pol¨ªticos est¨¢n obligados a dar cuenta de su patrimonio y de la procedencia y empleo de sus recursos econ¨®micos. La ley que regula el sistema de financiaci¨®n se basa en tres pilares: la cuota de los militantes, las donaciones privadas, que si superan los 50.000 euros tienen que ser comunicadas al presidente del Bundestag, y, por ¨²ltimo, el Estado, que tambi¨¦n participa en la financiaci¨®n para cubrir los gastos electorales en funci¨®n de sus resultados.
Pese a ser un sistema muy transparente y en el que hay que rendir cuentas p¨²blicamente, los grandes partidos pol¨ªticos germanos no han escapado de la corrupci¨®n. La revista Der Spiegel descubri¨® en 1981 el mayor esc¨¢ndalo vivido en el pa¨ªs. El empresario multimillonario Friedrich-Karl Flick y su consejero delegado, Eberhard von Brauchitsch, hab¨ªan repartido varios millones de euros a los tres partidos m¨¢s importantes de la ¨¦poca para conseguir una amnist¨ªa fiscal. La idea era ahorrarse pagar a Hacienda los 1.000 millones que deb¨ªa la empresa tras la compra en 1975 de casi 2.000 millones de marcos en acciones de Daimler Benz al Deutsche Bank.
La CDU-CSU recibi¨® unos 15 millones de marcos, el FPD cerca de 6,5 millones y el SPD unos 4,3 millones. Ninguno de los tres partidos declar¨® al fisco alem¨¢n el dinero. El esc¨¢ndalo le cost¨® el cargo al ministro de Econom¨ªa Otto Graf Lambsdorf y el entonces canciller, Helmut Kohl, sufri¨® un furioso ataque de amnesia cuando tuvo que declarar ante una comisi¨®n del Bundestag.
FRANCIA. La ca¨ªda de Chirac
La corrupci¨®n en la V Rep¨²blica Francesa ocupa grandes espacios en la prensa, desborda la imaginaci¨®n de los ciudadanos, casi siempre tiene que ver con la financiaci¨®n il¨ªcita de los partidos y suele afectar m¨¢s a las altas esferas de la pol¨ªtica que a los cargos medios. Los esc¨¢ndalos tocan m¨¢s a la derecha ¡ªque ha llevado las riendas del Gobierno durante casi tres d¨¦cadas en los ¨²ltimos 45 a?os¡ª que a la izquierda. El de mayor repercusi¨®n se cerr¨® en diciembre de 2011 con la condena del expresidente de la Rep¨²blica, Jacques Chirac, a dos a?os de c¨¢rcel sin ejecuci¨®n de la sentencia. Chirac fue declarado culpable de malversaci¨®n de fondos p¨²blicos y abuso de confianza por haber creado cargos ficticios en el Ayuntamiento de Par¨ªs y por ¡°colocar¡± a compa?eros de partido cuando era alcalde. Se convirti¨® as¨ª en el primer jefe del Estado galo en ser condenado.
Su sucesor, Nicolas Sarkozy, inmerso en varios esc¨¢ndalos, no ha llegado a ser imputado. El m¨¢s impactante fue el asunto L¡¯Or¨¦al, en el que declar¨® ante los jueces como sospechoso de haber ¡°abusado de la debilidad¡± de la millonaria anciana Liliane Bettencourt. El esc¨¢ndalo provoc¨® un terremoto pol¨ªtico y el cese del ministro de Hacienda, Eric Woerth, imputado junto a una decena de encausados m¨¢s. Woerth ejerc¨ªa el mismo cargo que Luis B¨¢rcenas en el PP. Era el tesorero del partido conservador UMP. Pero mov¨ªa cifras bastante m¨¢s modestas. Seg¨²n la fiscal¨ªa, recibi¨® 57.000 euros de Bettencourt que utiliz¨® para financiar la campa?a electoral que llev¨® a Sarkozy al El¨ªseo en 2007.
PORTUGAL. Una ley estricta
La actual Lei do Finanxiamento Partidario data de 1993, aunque ha sido reformada en varias ocasiones. Actualmente, las empresas tienen expresamente prohibido hacer donaciones a los partidos pol¨ªticos portugueses. Y los particulares que lo hagan deben estar convenientemente identificados. El montante anual de la donaci¨®n no podr¨¢ exceder de 25 veces el IAS (Indexante de Apoios Sociais), un coeficiente que se utiliza para calcular rendimientos de tipo social y que asciende a 410 euros. Esto es: un donante a un partido pol¨ªtico no podr¨¢ entregar m¨¢s de 10.500 euros por a?o. Y deber¨¢ hacerlo por cheque o transferencia bancaria a la cuenta creada por la formaci¨®n pol¨ªtica al efecto.
El resto de la financiaci¨®n de los partidos pol¨ªticos portugueses llega de las distintas subvenciones pol¨ªticas, dependientes, en su mayor parte, de los esca?os conseguidos en las elecciones y de las cuotas de los militantes.
REINO UNIDO. Dependencia de los donantes
El tal¨®n de Aquiles de los partidos brit¨¢nicos es su dependencia de opulentos donantes, lo que la jerga de este pa¨ªs describe como ¡°big money¡±. A los dos a?os de la llegada al poder del conservador David Cameron, el tesorero adjunto de su partido, Peter Cruddas, tuvo que dimitir al ser filmado por un diario prometiendo el acceso al primer ministro a cambio de aportaciones econ¨®micas. Aunque no se prob¨® que Cameron estuviera al tanto de la operaci¨®n, el episodio presentaba ante la sociedad brit¨¢nica reminiscencias de otro esc¨¢ndalo protagonizado por su antecesor Tony Blair, interrogado tres veces por Scotland Yard en relaci¨®n con la supuesta venta de distinciones reales (como el t¨ªtulo de lord) a cambio de financiaci¨®n para los laboristas. La fiscal¨ªa acab¨® dando carpetazo al asunto.
Las fuerzas pol¨ªticas de Reino Unido se financian parcialmente con fondos p¨²blicos, las cuotas de sus afiliados y en el caso del laborismo las aportaciones de los sindicatos. Pero sobre todo con unas donaciones que no tienen l¨ªmite y solo exigen la difusi¨®n p¨²blica del nombre del benefactor que entregue una cifra superior a las 7.500 libras. ¡°Los fondos que los tres grandes partidos necesitan para su supervivencia est¨¢n sujetos principalmente a las aportaciones de un peque?o grupo de ricos individuos u organizaciones, y eso es poco saludable para la democracia¡±, seg¨²n la radiograf¨ªa en la que se sustenta el comit¨¦ que vela por las correctas normas de la vida p¨²blica (Committe for Standards in Public Life) para recomendar modificaciones de la ley.
Sus propuestas para establecer un tope de 10.000 libras en las donaciones individuales chocan, sin embargo, con las reticencias de los receptores; y la pretensi¨®n de hacerlo posible incrementando la financiaci¨®n p¨²blica de los partidos a partir de 2015 est¨¢ colisionando con un contexto de crisis econ¨®mica que har¨¢ dif¨ªcil encajarla en los presupuestos del Estado.
ESTADOS UNIDOS. La influencia de los poderosos
Tras el esc¨¢ndalo Watergate, en 1972, la Comisi¨®n Federal Electoral estadounidense limit¨® la financiaci¨®n de los partidos pol¨ªticos a fondos p¨²blicos ¡ªen algunos casos limitados¡ª y a grupos externos a la campa?a electoral de cada candidato, con el objetivo de impedir las donaciones ocultas. Estas organizaciones, conocidas como PACs ¡ªComit¨¦s de Acci¨®n Pol¨ªtica¡ª, pod¨ªan recibir un m¨¢ximo de 5.000 d¨®lares por donante y deb¨ªan hacer p¨²blico el origen de todas las cantidades.
La duraci¨®n de las campa?as electorales y la aparici¨®n de otros m¨¦todos de recaudaci¨®n llevaron a Barack Obama a renunciar a la financiaci¨®n p¨²blica en 2008. Obama pudo recaudar cantidades muy superiores por su cuenta. Fue tambi¨¦n el primero en recibir cantidades hist¨®ricas a trav¨¦s de la red gracias a una apuesta revolucionaria: donaciones en cantidades tan peque?as como cinco d¨®lares.
En 2010, el Tribunal Supremo legaliz¨®, en una pol¨¦mica decisi¨®n, las donaciones sin l¨ªmite por parte de individuos, organizaciones y empresas privadas a los candidatos. Esta sentencia, conocida como Citizens United, abri¨® las puertas a la creaci¨®n de numerosos Super PAC, autorizados para recaudar a su vez cantidades ilimitadas a favor de los candidatos, aunque sin estar vinculados directamente a su campa?a. As¨ª, las elecciones de 2012 vieron una explosi¨®n de este tipo de grupos, que pueden contratar anuncios electorales y publicar mensajes tanto a favor de un candidato como en contra de sus rivales. El presidente Barack Obama y el candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, superaron en 2012 los 1.000 millones de d¨®lares (750 millones de euros) de recaudaci¨®n para sus respectivas campa?as, convirtiendo las ¨²ltimas elecciones en las m¨¢s caras de la historia.
Tanto los partidos pol¨ªticos como las organizaciones de campa?a de los candidatos publican peri¨®dicamente el total recibido para sus apuestas electorales. Sin embargo, solo los PACs est¨¢n obligados a revelar el origen de las cantidades recibidas, as¨ª como el gasto realizado. Diversos grupos han solicitado una reforma del sistema de financiaci¨®n electoral estadounidense para aumentar su transparencia y para limitar la influencia de grupos externos, multimillonarios y grandes corporaciones.
Con informaci¨®n de Pablo Ordaz, Enrique M¨¹ller, Miguel Mora, Antonio Jim¨¦nez Barca, Patricia Tubella y Cristina Fern¨¢ndez Pereda.
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