?Fue Heidegger nazi?
Una minuciosa encuesta de V¨ªctor Farias revela los v¨ªnculos entre el fil¨®sofo, fallecido en 1976, y el nacionalsocialismo
El problema de los v¨ªnculos entre Heidegger y el nazismo ha suscitado ya muchos debates. Cuesti¨®n compleja que se refiere a los compromisos del hombre con el r¨¦gimen hitleriano, su extensi¨®n y su interpretaci¨®n. Incluye igualmente la eventual vinculaci¨®n entre los temas constantes de su obra y la ideolog¨ªa nacionalsocialista. Choca finalmente con el enigma del silencio del fil¨®sofo: despu¨¦s de la guerra no conden¨® nunca claramente al pasado y no dijo una palabra sobre el genocidio jud¨ªo. Pregunta turbadora: la influencia en nuestra ¨¦poca del pensamiento de Heidegger se ha hecho tan poderosa, particularmente en Francia, que muchos parecen no poder contemplar estos problemas de frente.Al filo de los a?os se ha construido una respuesta convencional. Heidegger no hab¨ªa tenido con el nazismo m¨¢s que una relaci¨®n accidental, temporal y completamente exterior. Animado por el ¨²nico deseo de regenerar la Universidad alemana, crey¨® por un momento que una revoluci¨®n nacional en marcha podr¨ªa permitir este renacimiento. Elegido por sus colegas rector de la universidad de Friburgo el 21 de abril de 1933, dimite el 23 de abril de 1934.
Discursos de circunstancias
Durante estos 12 meses de cooperaci¨®n puramente administrativa con un poder reciente, Heidegger se habr¨ªa limitado a pronunciar algunos discursos, ciertamente poco afortunados, pero de circunstancias. Despu¨¦s de su dimisi¨®n, a lo largo aproximadamente de 10 a?os de silencio pol¨ªtico hab¨ªa vivido siendo el blanco de la vigilancia de las autoridades, con la censura de sus publicaciones, e importunado por un poder con respecto al que se encontraba una creciente desgracia. ?sta es, en grandes l¨ªneas, la versi¨®n oficial, fundada en las indicaciones proporcionadas por el propio Heidegger en 1945 y 1976 y constantemente sostenidas por sus fieles disc¨ªpulos (*).Esta versi¨®n no es sostenible para el que haya le¨ªdo la minuciosa encuesta de V¨ªctor Farias. Este universitario chileno de 47 a?os, alumno de Heidegger, ha investigado en todos los archivos accesibles, rebuscando en la Prensa del Reich; ha escrutado durante varios a?os las revistas del partido nazi y de las asociaciones afiliadas, examinado los informes internos de la universidad y de los ministerios y recogido testimonios. Su conclusi¨®n es sencilla, tal vez demasiado sencilla: Heidegger fue, por todas sus fibras, sus actos, sus textos y su pensamiento, un miembro eminente y resuelto del partido nazi, cuyas convicciones fundamentales no abandon¨® nunca. Implacablemente documentado, este libro es una bomba.
Preguntas dif¨ªciles
La traducci¨®n francesa, que es igualmente la primera publicaci¨®n de esta obra (Editions Verdier), deber¨ªa permitir plantearse algunos verdaderos problemas. Porque, a menos de imaginar una falsificaci¨®n, a menos de acusar al autor de inventarse los textos y dedicarse a burdos montajes, hay preguntas dif¨ªciles a las que no podremos escapar. Veamos primero los hechos. Son numerosos.
La investigaci¨®n de V¨ªctor Farias comienza mucho antes de 1933. Ha encontrado el primer escrito publicado por Heidegger, a los 21 a?os, cuando segu¨ªa sus estudios de Teolog¨ªa en el seminario de Freiburg. Este texto figura en un n¨²mero de 19 10 de la AlIgemeine Rundschau, revista marcada por sus tendencias antiliberales y antisemitas. Heidegger celebra la figura de un predicador agustino de finales del XVIII, Abraham a Sancta Clara, con ocasi¨®n de inaugurarse un monumento a su memoria. Este monje fan¨¢tico es, por lo dem¨¢s, conocido por su nacionalismo virulento y su intransigencia. Escritor prolijo y gran aficionado a los pogroms, escrib¨ªa, por ejemplo (Heidegger no dice nada al
Celo excesivo
Heidegger public¨® en 1945 un texto titulado Das Rektorat, 1933-1934, y trata de nuevo estos hechos en una entrevista concedida en 1966 al Spiegel y publicada a t¨ªtulo p¨®stumo (R¨¦ponses et questions sur l'histoire et la politique, Mercure de France, 1977). Igualmente, podemos mencionar la entrevista concedida por Jean Beuafret (Le Monde de 27 de septiembre de 1974), reproducida en la colecci¨®n De I'Existencialisme ¨¤ Heidegger (Vrin, 1986). Heidegger et le nazisme, de V¨ªctor Farias. Traducci¨®n del espa?ol y del alem¨¢n por Jean Baptiste Grasset y Miriam Benarroch. Ediciones Verdier.
?Fue Heidegger nazi?
Lo anterior es todav¨ªa excesivamente simple, porque es tambi¨¦n totalmente imposible hacer como si este barro no existiera, como si fuera algo puramente externo a su pensamiento. El curso de la historia no se desliza sobre los fil¨®sol5os como el agua sobre los patos. ?Desde cu¨¢ndo se puede filosofar por una parte y obrar por otra, sin que jam¨¢s tengan relaciones la actividad infame y la pura abstracci¨®n? ?C¨®mo se podr¨¢, a partir de ahora, leer a Heidegger-Doctor Jeckyll, liber¨¢ndose totalmente de Heidegger-Mr. Hyde? No hay soluci¨®n definitiva. Los dos est¨¢n indisolublemente vinculados.El trabajo que nos espera ser¨¢ pensar en el v¨ªnculo oscuro que los une. El m¨¦rito de la investigaci¨®n de V¨ªctor Farias es el de obligarnos a ello. Tarea filos¨®fica y larga. Para decirlo gr¨¢ficamente, es necesario, a partir de ahora, intentar representarse simult¨¢neamente al pastor del ser en el chal¨¦ de Todtnauberg y al hombre sombr¨ªo que escribe a m¨¢quina por la noche una carta en la que denuncia a un amigo.
Mientras que no lo consigamos y nos refugiemos en una sola de las vertientes, hay que temer que lo esencial de esta ¨¦poca y de nosotros mismos se nos escape entre los dedos.
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