P¨®quer de ases a la mexicana
Un reducido grupo de 'salinistas' se disputa con prisa la sucesi¨®n en la presidencia
A la ¨¦lite pol¨ªtica mexicana le han entrado prisas. Falta a?o y medio para las elecciones presidenciales y el reloj empieza a correr con la manecilla puesta en la sucesi¨®n. Todo est¨¢ preparado. Este reci¨¦n nacido 1993 ser¨¢ el a?o del destape del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y una guerra de intereses personales, no exenta de golpes bajos, comienza a imponerse dentro del poder real del pa¨ªs, que es el salinismo. La sucesi¨®n en M¨¦xico es como una apasionada partida de p¨®quer. La ¨²ltima mano la da el presidente. En ella va el comod¨ªn.
Carlos Salinas de Gortari ha transformado M¨¦xico. Le falta una reforma pol¨ªtica que adecente un sistema de ra¨ªz corrupta que se ensucia a¨²n m¨¢s con el esc¨¢ndalo del fraude cuando el pa¨ªs se enfrenta a cualquiera de sus comicios. Pero el sistema tiene su lado positivo: M¨¦xico, pese a los 63 a?os de Gobierno monocolor y las implicaciones del PRI con el Estado, ha sido hist¨®ricamente el pa¨ªs m¨¢s estable de Am¨¦rica Latina.La llegada por los pelos en 1988 de Salinas al poder, jam¨¢s aceptada por la oposici¨®n, entra?¨®, no obstante, la mayor reforma pol¨ªtica de este sistema. El pa¨ªs era dirigido por primera vez por un tecn¨®crata que arrastraba con ¨¦l a un equipo homog¨¦neo de gente de su misma generaci¨®n, en su mayor¨ªa j¨®venes economistas formados en universidades norteamericanas y que romp¨ªan radicalmente con el viejo estilo de hacer pol¨ªtica en M¨¦xico. "Salinas fue un mal candidato que se ha convertido en un buen presidente y, adem¨¢s, ha creado escuela", se asegura ahora.
Esa ruptura se consum¨® despu¨¦s en la pr¨¢ctica al ser precisamente este equipo de tecn¨®cratas, con Salinas a la cabeza, el que desrevoluciona el pa¨ªs, acabando con el paternalismo gubernamental, rescatando las relaciones con la Iglesia y transformando radicalmente la econom¨ªa del pa¨ªs. La vieja clase pol¨ªtica ha sido progresivamente pasada a retiro forzoso, a excepci¨®n del nonagenario Fidel Vel¨¢zquez, el poderoso l¨ªder sindical que le garantiza al Gobierno la paz social.
La sucesi¨®n en M¨¦xico no va a salir esta vez del PRI, sino del entorno de Salinas, porque el presidente pretende una continuidad de su pol¨ªtica. Los adelantados, a falta de su confirmaci¨®n oficial como precandidatos, son cuatro ¨ªntimos colaboradores suyos: Ernesto Zedillo Ponce de Le¨®n, secretario de Educaci¨®n; Pedro Aspe Armella, secretario de Econom¨ªa; Luis Donaldo Colosio, ex presidente del PRI y hoy secretario de Desarrollo Social, y Manuel Camacho Sol¨ªs, regente de la capital mexicana.
Un quinto aspirante, Emilio Gamboa, responsable del Seguro Social, intenta asomarse estos d¨ªas a este privilegiado club, pero le falta carrera pol¨ªtica. No ha sido miembro del Gobierno y su ¨²nica fuerza reside en que fue secretario particular del presidente Miguel de la Madrid durante su sexenio. Ese cargo era antes casi comparable al de un vicepresidente de la Rep¨²blica, pero los vientos con Carlos Salinas de Gortari ya han cambiado.
Ases de la baraja
Esta vez, la lucha no va a ser de clanes, sino entre miembros de una misma familia de jugadores, donde cada cual representa un as en la baraja. Todos son economistas y sus edades oscilan entre los 41 y los 46 a?os.Aspe es el ejecutor de una pol¨ªtica econ¨®mica de corte neoliberal que ha colmado de ¨¦xitos internacionales a Salinas. Y Zedillo dirige una complicada reforma educativa acosada por la oposici¨®n, que le sit¨²a como parapeto de los ataques contra la presidencia.
Colosio es el responsable de un programa social, conocido popularmente con el nombre de Solidaridad, que intenta recomponer el fuerte desequilibrio existente en la sociedad mexicana, de cuyos. 86 millones de habitantes, 17 viven en extrema pobreza y casi 40 no satisfacen sus necesidades m¨¢s elementales. Camacho, por su parte, es quien gobierna, en calidad de alcalde digital, la ciudad m¨¢s populosa del mundo (19 millones de habitantes), sobre la que pesa una feroz contaminaci¨®n que emana de las m¨¢s de doscientas empresas qu¨ªmicas que se encadenan entre sus espacios urbanos.
Aparentemente, los cuatro son amigos, pero subterr¨¢nea mente ha comenzado la lucha por el poder y ya disponen de sus diferentes estados mayores que les adulan, corrientes de opini¨®n creadas a su favor y de interesados funcionarios que apuestan por sus nombres ansiosos por hacer carrera en un pa¨ªs donde la pol¨ªtica est¨¢ alta mente profesionalizada. La batalla entre la tropa ya ha comenzado.
1993 va a ser un a?o de empujones, zancadillas y pisotones en M¨¦xico. Al final, ser¨¢ Salinas, en un sistema donde el, presidente concentra poderes casi absolutos, el que decida qui¨¦n ser¨¢ su sucesor. La diferencia con el pasado es que la batalla no va a estar por las calles de M¨¦xico o por los Estados m¨¢s escondidos del pa¨ªs, sino dentro del mismo club de amigos y en la casa del ¨²nico socio fundador: Carlos Salinas de Gortari.
Tu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo
?Quieres a?adir otro usuario a tu suscripci¨®n?
Si contin¨²as leyendo en este dispositivo, no se podr¨¢ leer en el otro.
FlechaTu suscripci¨®n se est¨¢ usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PA?S desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripci¨®n a la modalidad Premium, as¨ª podr¨¢s a?adir otro usuario. Cada uno acceder¨¢ con su propia cuenta de email, lo que os permitir¨¢ personalizar vuestra experiencia en EL PA?S.
?Tienes una suscripci¨®n de empresa? Accede aqu¨ª para contratar m¨¢s cuentas.
En el caso de no saber qui¨¦n est¨¢ usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contrase?a aqu¨ª.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrar¨¢ en tu dispositivo y en el de la otra persona que est¨¢ usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aqu¨ª los t¨¦rminos y condiciones de la suscripci¨®n digital.