'Topsy-Turvy'
- 1. Una joya oculta. Biel Moll me ha descubierto una de las mejores pel¨ªculas sobre el mundo del teatro, sobre la creaci¨®n de un espect¨¢culo: Topsy-Turvy, de Mike Leigh. La hemos visto en DVD, y es en ese formato donde deben buscarla porque, por lo que parece, no va a estrenarse en Espa?a, pese a contar con tres candidaturas y dos oscars cosecha 99. ?Motivos? Presuntos: a) Es 'de ¨¦poca', b) es larga (160 minutos) y, c) 'va' de teatro.
Hay pocas pel¨ªculas que valgan la pena sobre el mundo del teatro. Sobre el teatro haci¨¦ndose, del mismo modo que La Belle Noiseuse, de Rivette, o El sol del membrillo, de Erice, eran pel¨ªculas sobre un cuadro pint¨¢ndose: las delicias y los tormentos de la creaci¨®n art¨ªstica. Har¨¢ unos meses se estren¨® Abajo el tel¨®n, de Tim Robbins, la cr¨®nica del montaje y el frustrado estreno de The craddle will rock, la '¨®pera proletaria' de Marc Blizstein que cre¨® Welles con el Mercury Theater. Muchos amigos me dijeron: 'Te habr¨¢ encantado, con lo que te gusta el teatro'. No, todo lo contrario. Me indign¨®. Era una colecci¨®n de clich¨¦s. En lugar de mostrarnos a Welles trabajando, levantando sus gloriosos mecanos, Tim Robbins escog¨ªa mostrar el t¨®pico del director megal¨®mano y neur¨®tico. Para no hablar del pobre John Houseman, al que convert¨ªa en una locaza sin m¨¢s. Imposible creernos que aquel par de idiotas levantaran, como levantaron, el Mercury.
Hay pocas pel¨ªculas que valgan la pena sobre el mundo del teatro, sobre el teatro 'haci¨¦ndose'
Topsy-Turvy no parece, en principio, una pel¨ªcula del autor de Secretos y mentiras. No hay improvisaciones; est¨¢ f¨¦rreamente escrita. Al principio te despista la suntuosidad, y la distancia que marca la ¨¦poca. S¨ª, es una pel¨ªcula de ¨¦poca, pero en el fondo la mirada es la misma. Y la actitud, y el tono. El mismo gusto de Leigh, casi documental, por los detalles. El mismo respeto absoluto por los personajes. Una mirada casi renoiriana, que ni satiriza ni juzga: muestra. O, mejor dicho, deja que los personajes se muestren a s¨ª mismos. A diferencia de tantas pel¨ªculas americanas, en las que los protagonistas llevan su arquetipo sobre los hombros desde el primer minuto (el sensible, el amargado, el coraz¨®n de oro), los personajes de Topsy-Turvy se revelan, poco a poco, a partir de sus acciones, como en las viejas pel¨ªculas de Hawks, de Ford, del cine cl¨¢sico.
- 2. ... Like show business. Topsy-Turvy es, en plano general, una formidable cr¨®nica sobre la era victoriana y, en primer t¨¦rmino, un canto -coral- de amor al teatro. Sus protagonistas son William S. Gilbert y Arthur Sullivan, en arte Gilbert & Sullivan, los padres de la opereta inglesa. La pel¨ªcula comienza en Londres, en 1884, con la separaci¨®n de la pareja. Tras 10 a?os de ¨¦xitos continuados, Princess Ida, su ¨²ltimo estreno en el Savoy (un Savoy que todav¨ªa no era hotel, sino teatro, su teatro) es un fracaso. (El t¨ªtulo, Topsy-Turvy, es el t¨¦rmino utilizado por los cr¨ªticos para definir las operetas de la pareja: incongruencias, disparates). Los dos autores, que han dejado de entenderse, no pueden ser m¨¢s distintos. Sullivan (Allan Corduner), el compositor, es un dandi mujeriego, cansado y enfermo, casi una criatura proustiana, habitante de los mejores burdeles de Europa, que decide romper el t¨¢ndem para dedicarse a componer 'm¨²sica seria'. Gilbert (Jim Broadbent), el letrista, nos parece un egomaniaco pomposo, apegado a las f¨®rmulas del ¨¦xito, hasta que Leigh nos hace ver las aguas movedizas de su vida familiar -la locura paterna, la abismal incomunicaci¨®n con su esposa- dejando que saquemos nuestras propias conclusiones.
Durante la segunda hora de pel¨ªcula, Gilbert y Sullivan renacen, literalmente, gracias al teatro, la pasi¨®n de sus vidas. Por medio de su mujer, Kitty (Lesley Manville), Gilbert descubre, en una exposici¨®n sobre el Jap¨®n, la idea de The Mikado. En esa extraordinaria segunda parte, Gilbert y Sullivan levantan su ¨®pera c¨®mica con el esmero y la minuciosidad de Flaubert desplegando su Salamb¨®. Sullivan compone y Gilbert dirige, y asistimos a su obsesiva b¨²squeda de actores orientales, para atrapar el 'detalle preciso': el modo de andar y moverse en escena, e incluso la manera de plegar los abanicos, coincidiendo con los acordes dominantes de la partitura. Todo tiene un sentido, hasta los detalles m¨¢s insignificantes o m¨¢s aparentemente rid¨ªculos. Hay un conato de revuelta porque los cantantes del Savoy se niegan a sustituir el cors¨¦ por el quimono, pero tienen sus razones: el cors¨¦ les permite, al comprimir el diafragma, proyectar la voz con m¨¢s potencia. Hay una secuencia maravillosa en la que Gilbert decide, en el ensayo general, cortar la canci¨®n estelar de The Mikado, la pi¨¦ce de resistance de Richard Temple, el c¨®mico m¨¢s veterano de la compa?¨ªa, interpretado, en un prodigio de fragilidad secreta, por Timothy Spall, el padre de Secretos y mentiras, y todos los miembros del teatro acuden a Gilbert para rogarle que 'se la devuelva': la emoci¨®n contenida de esa escena, que podr¨ªa despe?arse hacia una previsible sentimentalidad corporativa, es una de las muestras del gran talento de Mike Leigh. O los apuntes sombr¨ªos de la ¨¦poca victoriana, que funcionan por ¨®smosis, impregnando el relato, y nunca por subrayado: el miedo de Gilbert a mostrar sus emociones, el abismo que le separa de su esposa en la conversaci¨®n nocturna que sigue al estreno, o su breve encuentro con una terror¨ªfica mendiga por las callejuelas que rodean el esplendoroso Savoy.
La lecci¨®n moral de esta pel¨ªcula es presentar el trabajo teatral como una pasi¨®n colectiva, como la labor de un equipo de hombres y mujeres en el que todos los vectores apuntan hacia el mismo objetivo, desde los productores del Savoy, los m¨ªticos D'Oyly Carte y Helen Lenoir, hasta el ¨²ltimo maquinista de la compa?¨ªa. Y el hecho de que el material elegido sea una pieza calificada de arte menor como una opereta redobla la intensidad de su trabajo, y el riesgo de Mike Leigh. ?Qu¨¦ director espa?ol se atrever¨ªa a contarnos, por ejemplo, el making off de Do?a Francisquita, un Amadeo Vives, su vida y su tiempo, hecho radicalmente en serio, como hace Topsy-Turvy con Gilbert & Sullivan? (Lo que dar¨ªa yo por ver eso, amigos).
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