La disfunci¨®n estad¨ªstica p¨²blica
Siendo el sector de la informaci¨®n un sector estrat¨¦gico para el progreso de cualquier sociedad, es sorprendente el poco espacio que ocupa en la discusi¨®n y el examen de su funcionamiento, si no es de forma tangencial, para denunciar errores u omisiones, o algo peor, como es su falseamiento. Este es el caso de la informaci¨®n contable cuya fiabilidad, con los vientos de recesi¨®n econ¨®mica y de codicia en el nivel directivo de algunas grandes empresas, ha alcanzado, parafraseando a Groucho Marx, las m¨¢s altas cumbres de la miseria. Sin embargo, no suelen verse con frecuencia valoraciones sobre el funcionamiento de sistemas de informaci¨®n menos llamativos pero no por ello menos esenciales para el buen funcionamiento y el progreso de los sistemas econ¨®micos y sociales como es, por ejemplo, la estad¨ªstica p¨²blica, con la perspectiva que ofrecen m¨¢s de diez a?os desde la entrada en vigor de la ley de la funci¨®n estad¨ªstica p¨²blica del Estado y posteriormente de la mayor¨ªa de las comunidades aut¨®nomas, tiempo en el que se ha consolidado la estructura estatal de la funci¨®n estad¨ªstica p¨²blica.
Para empezar, hay que decir que los contenidos de informaci¨®n que elabora el Instituto Nacional de Estad¨ªstica (INE) no est¨¢n a la altura de los retos que la innovaci¨®n tecnol¨®gica y la globalizaci¨®n exigen a la estad¨ªstica oficial. La influencia de la econom¨ªa digital en la aparici¨®n de nuevos productos y servicios, en los cambios cualitativos de los sistemas de producci¨®n, las continuas transformaciones en la organizaci¨®n empresarial, en los mercados financieros y de trabajo, la progresiva importancia de la producci¨®n inmaterial en las empresas, etc., son cuestiones a?adidas al ya tradicional retraso con que ha ido obteni¨¦ndose informaci¨®n del sector servicios, que representa m¨¢s del 60% de nuestra actividad econ¨®mica y el cual todav¨ªa fundamenta su conocimiento en bases poco s¨®lidas y en todo caso insuficientes.
Por otra parte, si repasamos la informaci¨®n estad¨ªstica que proporcionan ¨®rganos estad¨ªsticos de las diferentes comunidades aut¨®nomas se comprueba que, a excepci¨®n del Pa¨ªs Vasco, que produce la mayor¨ªa de sus estad¨ªsticas, m¨¢s del 90% de los contenidos corresponden a estad¨ªsticas generadas por el INE. No hay m¨¢s que pasearse por los correspondientes portales en Internet para comprobarlo. El valor a?adido de esta informaci¨®n en el ¨¢mbito regional suele coincidir, aunque no siempre, con un mayor nivel de detalle del que proporciona el propio instituto nacional. Sin embargo, generalmente no se ajusta a las necesidades exigibles por las comunidades aut¨®nomas para informar sus pol¨ªticas econ¨®micas y sociales, entre otras razones, por las limitaciones de desagregaci¨®n tem¨¢tica y territorial y por la uniformidad que imponen las investigaciones del INE en el conjunto del territorio, frente a la diversidad social y la especializaci¨®n productiva de las diferentes comunidades aut¨®nomas. Existen diversos ejemplos que se podr¨ªan traer a colaci¨®n pero que por razones de espacio dejaremos para mejor ocasi¨®n.
Este escenario est¨¢ muy lejos de ser ¨®ptimo. Por un lado, los contenidos del instituto nacional no alcanzan el nivel de desarrollo que ser¨ªa deseable en una sociedad cada vez m¨¢s compleja y en continuo cambio, y por otro, los institutos regionales no tienen cubiertas adecuadamente sus necesidades de informaci¨®n con el nivel de producci¨®n estad¨ªstica actual, sin tener en la pr¨¢ctica mucho margen de maniobra para completarlos, a riesgo de provocar duplicidades poco justificables econ¨®mica y socialmente.
?C¨®mo se ha llegado a esta situaci¨®n? Es cierto que la Constituci¨®n Espa?ola no divide la competencia en materia estad¨ªstica entre Estado y comunidades aut¨®nomas, dando juego a ambas esferas para regular y ejecutar las estad¨ªsticas que sean de su respectivo inter¨¦s. Por otra parte, la ley de la funci¨®n estad¨ªstica p¨²blica nacional reconoce que esta concepci¨®n no delimita, reduciendo o ampliando, la competencia de las comunidades aut¨®nomas para realizar estad¨ªsticas. Sin embargo, en la pr¨¢ctica, la actividad estad¨ªstica del Estado s¨ª que reduce la competencia de las comunidades aut¨®nomas por la raz¨®n de que hay que evitar duplicidades, ahorrar recursos y no aumentar la carga de las principales unidades informantes (empresas y familias) y el INE se encuentra en una posici¨®n de ventaja para dar respuesta a esas demandas que son comunes en los dos ¨¢mbitos territoriales, puesto que tiene competencia para obtener informaci¨®n estad¨ªstica homog¨¦nea en todo el territorio nacional. Lo cierto es que el INE ha querido mantener la producci¨®n estad¨ªstica a toda costa y no se han incorporado mecanismos de coordinaci¨®n suficientemente efectivos para llegar a integrar los contenidos en un sistema estad¨ªstico p¨²blico que aglutine y compatibilice adecuadamente los intereses de todas las administraciones territoriales. Por otra parte, las comunidades aut¨®nomas no han tenido la suficiente cohesi¨®n ni fuerza para hacer valer sus objetivos de informaci¨®n estad¨ªstica en el instituto nacional.
El hecho de que la Constituci¨®n no imponga una cooperaci¨®n entre la Administraci¨®n central y las administraciones auton¨®micas en materia estad¨ªstica no es ¨®bice para que, en aras a una mejor utilizaci¨®n de los recursos p¨²blicos y a un mejor cumplimiento de sus respectivos intereses, esta cooperaci¨®n no se haga efectiva. Existen las bases a partir de la estructura de institutos regionales para llevar a cabo un procedimiento de producci¨®n descentralizada de las actuales estad¨ªsticas, donde los institutos regionales vean recogidas adecuadamente sus demandas de informaci¨®n con los matices que imponen sus diferentes estructuras econ¨®micas y sociales, lo cual permitir¨ªa liberalizar recursos al ¨®rgano nacional para, por ejemplo, dedicar m¨¢s atenci¨®n a las labores investigaci¨®n y puesta en marcha de nuevos proyectos que la sociedad est¨¢ demandando en el campo de la informaci¨®n estad¨ªstica.
No es necesario fundamentar la conveniencia de otra arquitectura pol¨ªtica en el reparto de las competencias, en este caso estad¨ªsticas. Atendiendo ¨²nicamente a criterios de oportunidad y de eficiencia econ¨®mica se impone la descentralizaci¨®n como en cualquier otra producci¨®n de servicios. Adem¨¢s, la presente concentraci¨®n de la producci¨®n estad¨ªstica ha provocado la relegaci¨®n de los diferentes ¨®rganos auton¨®micos a un papel de meros difusores de la informaci¨®n del ¨®rgano nacional. Ser¨ªa absurdo que el INE se dedicara a difundir las estad¨ªsticas de Eurostat, que es el ¨®rgano estad¨ªstico de la Uni¨®n Europea. Pues bien, esto es lo que ocurre en el siguiente nivel territorial y es igual de absurdo.
Juan Usach es estad¨ªstico.
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