Las fuentes del antisemitismo franc¨¦s
El 18 de julio, en Jerusal¨¦n, Ariel Sharon llam¨® solemnemente a todos los "jud¨ªos de Francia" a "venir a Israel", y explic¨® que "deben ponerse en marcha inmediatamente. En Francia se propaga un antisemitismo desaforado".
Sharon se equivoc¨®, no al inquietarse por un ascenso real del antisemitismo en Francia, sino al explicarlo de forma demasiado simplista y forzada. Al incriminar al 10% de la poblaci¨®n francesa de origen magreb¨ª trasplanta, sin raz¨®n, el esquema de las intifadas a una oleada antijud¨ªa no menos peligrosa, pero m¨¢s europea y, por tanto, m¨¢s contagiosa de lo que imagina.
1. El 10% de los franceses nacidos de padres o abuelos musulmanes no significa que haya un 10% de islamistas que arden en deseos de llegar a las manos, y se sienten solidarios con las bombas humanas de Hamas. Los predicadores y los gamberros que pretenden importar la intifada y atacar todo lo jud¨ªo son totalmente minoritarios en ese famoso 10% -cosa que resulta tranquilizadora-, pero se al¨ªan con otras corrientes antisemitas, y eso es inquietante.
2. En las universidades francesas (y europeas, y norteamericanas) se extiende un antisemitismo de izquierdas que, disfrazado de antisionismo, erige a los palestinos como figuras emblem¨¢ticas, sustitutas del proletariado de otros tiempos: portavoces de todos los oprimidos del planeta, punta de lanza de la lucha contra el imperialismo, el capitalismo y la opresi¨®n... Para los rebeldes modernos, Arafat=Che Guevara. Y, en el otro lado, Sharon=Hitler. De ah¨ª la deslegitimaci¨®n creciente de un Estado que se deja dirigir por un nazi. El derecho de Israel a la existencia es discutible para ense?antes, militantes ecologistas, altermundialistas o, sencillamente, los paleomarxistas y revolucionarios hu¨¦rfanos de revoluci¨®n.
3. Est¨¢ alzando la cabeza con disimulo un antisemitismo cl¨¢sico, vergonzoso y en silencio desde Vichy, P¨¦tain y el colaboracionismo (1940-1945). Especialmente en los entornos de la vieja Francia y los conservadores. Varios patinazos revelan que una biblia del Quai d'Orsay considera Israel como una espina clavada en el coraz¨®n del "mundo ¨¢rabe". Recu¨¦rdese la frase de un embajador franc¨¦s en Londres sobre "shitty little country... Why should the world be in danger of World War III because of those people" ["esa mierdecilla de pa¨ªs... Por qu¨¦ tiene que correr el mundo el peligro de una Tercera Guerra Mundial por culpa de esa gente"]. El embajador, antiguo portavoz oficial de un ministro de Asuntos Exteriores del presidente Mitterrand, fue denunciado en la prensa inglesa, pero no se disculp¨® en absoluto. Sus declaraciones sobre "la mierdecilla de pa¨ªs" no se consideraron "inadmisibles", como hoy las de Sharon. Acab¨® su carrera como embajador de Francia en Argelia, un puesto envidiado y decisivo.
Cuando Silvio Berlusconi propuso, de pronto, ampliar Europa a Rusia, Turqu¨ªa e Israel, los franceses le respondieron: ?por qu¨¦ Israel? "No hay ning¨²n v¨ªnculo geogr¨¢fico" (es verdad), "hist¨®rico ni cultural entre Israel y Europa" (explicaci¨®n que es el colmo del analfabetismo voluntario). Un chiste popular: "?Ma?ana matamos a los jud¨ªos y los peluqueros! ?Por qu¨¦ a los peluqueros?". La desaparici¨®n de Israel provocar¨ªa pocas l¨¢grimas en Par¨ªs si no fuera por la dificultad de esa soluci¨®n, vista la alianza entre Washington y Jerusal¨¦n. El antisemitismo, la denuncia de la p¨¦rfida Albi¨®n y el antiamericanismo no han esperado a Blair, Bush ni Sharon.
Por desgracia, la actualidad conjuga las tres maneras de marginar a los jud¨ªos y prepara c¨®cteles peligrosos:
1+2: Los islamistas reciben una c¨¢lida acogida por parte de las buenas gentes altermundialistas. Es como si los contestatarios pol¨ªticamente correctos hubieran encontrado en los luchadores de la intifada de los barrios pobres una nueva "base de masas", a imagen y semejanza de los obreros a los que jam¨¢s reclutar¨¢n. Por su parte, las bandas de las barriadas agradecen el paraguas jur¨ªdico y medi¨¢tico que les proporcionan los bienpensantes ex defensores del Tercer Mundo.
1+2+3: Desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, toda la Francia pol¨ªtica -militantes de base, diputados, sindicalistas, ministros y jefe del Estado- tron¨® contra la intervenci¨®n en Irak: "Bush=Sharon=asesinos", dice la calle. "Sharon=Bush=des-precio a las leyes internacionales", aseguran las tertulias. El ascenso del antisemitismo no es, ni mucho menos, una simple consecuencia de la intifada, sino que va unida a la oleada de antiamericanismo que recorre Europa desde el 11-S y la ha sumergido desde la guerra de Irak. Y la diplomacia francesa ha decidido encabezar la cruzada antiamericana. Dado que la Francia pol¨ªtica, de forma casi un¨¢nime, considera fuera de la ley a los dirigentes estadounidenses e israel¨ªes, no es extra?o que los imitadores de los m¨¢rtires de Hamas naden como peces en un pa¨ªs para el que sus dos grandes enemigos son Bush y Sharon.
?No cree falsos p¨¢nicos, se?or Sharon! No ha llegado el momento de que los franceses de origen jud¨ªo hagan las maletas "en cuanto puedan", inmediatamente, para huir a Israel. Francia no vive una Noche de los cristales rotos, sufre una marea de estupidez airada y pretenciosa. En una democracia, eso ocurre de vez en cuando. La ola llega tambi¨¦n a otras orillas, y a todo ciudadano con sentido com¨²n, sea jud¨ªo o no, le corresponde curar en su pa¨ªs una enfermedad mental transmisible.
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