Endeudados hasta las cejas
Empez¨® dedicando sus fines de semana a ir al centro comercial. Luego necesitaba comprar a diario. Hasta que se sorprendi¨® a s¨ª misma escapando del trabajo para realizar peque?as adquisiciones. Tirando de tarjeta de cr¨¦dito, daba rienda suelta al creciente frenes¨ª comprador. Pidi¨® cr¨¦ditos r¨¢pidos. Y de ah¨ª a un endeudamiento "gigantesco" del que no quiere recordar las cifras, pues va contra su terapia de olvido.
Susana tiene 37 a?os y es una ex adicta al consumo. Le echa en gran parte la culpa de su drama al mundo en que vivimos. Javier Garc¨¦s, psic¨®logo y presidente de la Asociaci¨®n de Estudios Psicol¨®gicos y Sociales, dice que casos como el de Susana son la punta del iceberg. Casos muy extremos, sin duda, pero reveladores de una sociedad cada vez m¨¢s consumista. Y cada vez m¨¢s endeudada.
S¨®lo el 7% de los que utilizaron la financiaci¨®n dicen que no volver¨ªan a recurrir a ella. De no haberlo hecho, habr¨ªan gastado la mitad
A los adictos a las compras, un 3% de los europeos, les hacen salir a darse una vuelta al centro comercial. En diez minutos, el deseo se apaga
"En el momento en que te planteas pedir un cr¨¦dito para irte de vacaciones est¨¢s viviendo por encima de tus posibilidades", dice Juan
"La gente se endeuda porque puede; depende de la seguridad que tienes en el futuro", dice Gregorio Mayayo, de la Asociaci¨®n Hipotecaria Espa?ola
"La subida de tipos ser¨¢ suave y gradual", asegura Carmen Hern¨¢n Sanz, del BBVA. "El Euribor a un a?o no ir¨¢ m¨¢s all¨¢ del 3,70%"
Y lleg¨® el d¨ªa fat¨ªdico para Juan: ese en que se presentaron para embargar la casa de su novia (y avalista) para saldar la deuda
Ricardo Montoro no est¨¢ de acuerdo. "No soy de los alarmistas sociales", dice este ex director del CIS. "Espa?a es consumista, s¨ª, pero como la mayor¨ªa de las sociedades desarrolladas. El dinero est¨¢ barato, hay empleo y los consumidores son bastante m¨¢s racionales de lo que piensan los economistas". Gregorio Mayayo, presidente de la Asociaci¨®n Hipotecaria Espa?ola, a?ade: "S¨®lo a trav¨¦s del cr¨¦dito se puede crecer en nuestras econom¨ªas. La gente se endeuda porque puede. Es algo que est¨¢ en funci¨®n de la seguridad que uno tiene en el futuro".
Cr¨¦ditos r¨¢pidos, hipotecas a 50 a?os, reunificaciones de deudas... Proliferan las nuevas f¨®rmulas de financiaci¨®n. Jaime Caruana, gobernador del Banco de Espa?a, alertaba la semana pasada de los peligros de las hipotecas creativas, al tiempo que calificaba la situaci¨®n de las familias espa?olas de "s¨®lida". El endeudamiento de las familias espa?olas se ha triplicado en los ¨²ltimos ocho a?os.
"El problema es que hemos pasado de la cultura del ahorro a la cultura del cr¨¦dito", se?ala Fernando Herrero, vicepresidente de Adicae, asociaci¨®n de usuarios de banca. "Ha sido un cambio muy r¨¢pido, y la cultura financiera de muchos consumidores espa?oles no est¨¢ preparada para esas campa?as agresivas que les dirigen".
La espiral de Juan
Juan entra en el bar situado frente a la casa de su madre apoyado en dos muletas. Tiene 35 a?os y trabaja de comercial en Huelva. Las ojeras despu¨¦s de su tratamiento contra la depresi¨®n ya van remitiendo. ?ste es un patr¨®n que se repite en muchos de los casos de endeudamiento severo: un accidente imprevisto, en el origen, y un tratamiento contra problemas psicol¨®gicos, al final del proceso.
?C¨®mo vas a renunciar a tomar unas cervezas cuando sales desesperado de la vida de trabajar, despu¨¦s de 14 horas currando? ?C¨®mo no vas invitar a tu novia a pasar su noche de cumplea?os en un parador? ?C¨®mo no te vas a comprar la misma PDA que tiene ese comercial de tu oficina que cambia cada dos meses de m¨®vil, si hace dos a?os que no actualizas el equipo? La suma de estas y otras tantas preguntas llevaron a Juan a meterse en una espiral del cr¨¦dito. Pidi¨® uno para el coche, otros tres cr¨¦ditos puente seg¨²n se acumulaban las deudas -"vas desnudando un santo para vestir a otro"- y finalmente un pr¨¦stamo de 36.000 euros para intentar taparlo todo. Cambi¨® de casa, el banco le empez¨® a mandar requerimientos al antiguo domicilio; ¨¦l sab¨ªa que los impagos se amontonaban, pero pensaba que ya se pondr¨ªa el banco en contacto con ¨¦l. Y lleg¨® el d¨ªa fat¨ªdico: ¨¦se en que se presentaron en casa de su novia (y avalista) para decir: "Hola, somos del juzgado, venimos a embargar la casa por una deuda impagada de Juan". Le quedaban 29.000 euros por cubrir de su espiral de deudas: si no pagaba 17.000, el banco no retiraba la demanda judicial.
"En el momento en que te planteas pedir un cr¨¦dito para irte de vacaciones est¨¢s viviendo por encima de tus posibilidades", asume. "Los cr¨¦ditos te permiten vivir sin ce?irte tanto a tu realidad. Yo no entend¨ªa el significado de lo que es un quiero y no puedo".
Juan sigue pagando su cr¨¦dito. Tuvo la suerte de que los amigos y la familia pudieran prestarle ayuda. Dej¨® el alquiler del apartamento de Huelva despu¨¦s de aquel resbal¨®n en accidente laboral. Vive en una habitaci¨®n llena de pel¨ªculas, pantallas de ordenador, gadgets y libros. En casa de su madre.
Vivimos d¨ªas de frivolidad con el cr¨¦dito, en particular entre los j¨®venes, sostiene Javier Garc¨¦s, que dirigi¨® el ¨²ltimo informe europeo sobre adicci¨®n a las compras. Para los j¨®venes, dice, el consumismo se ha transformado en una se?a de identidad. "La clave de la actitud del consumidor es que toma la decisi¨®n de compra impulsivamente, en el centro comercial: no sabe a qu¨¦ entra, pero acaba comprando. Alguno responde al impulso y se lleva un coche o un electrodom¨¦stico". Antes no se pod¨ªa; ahora, la tarjeta de cr¨¦dito opera el milagro, aunque no se disponga de fondos. A los adictos a las compras (un 3% de la poblaci¨®n europea) les hacen salir a darse una vuelta a la manzana del centro comercial cuando les entran las ganas de comprar. Y comprueban que, en 10 minutos, ese deseo imperioso se apaga. Lo ¨²ltimo que hay que comprar impulsivamente, avisa Garc¨¦s, es un cr¨¦dito: endeudarse es empobrecer el futuro.
S¨®lo un 7% de los que recurrieron a la financiaci¨®n dicen que no volver¨ªan a financiar sus compras. De no recurrir a esta f¨®rmula habr¨ªan hecho la mitad de compras. Lo dice la encuesta de cr¨¦dito al consumo realizada por la Asociaci¨®n Nacional de Establecimientos Financieros de Cr¨¦dito (Asnef) en febrero de 2005. Lo ¨²ltimo que hab¨ªan financiado los encuestados: el 22%, el coche; el 10%, la tele; otro 10%, el frigor¨ªfico.
A sus 43 a?os, Laura dice que su caso es un aut¨¦ntico culebr¨®n. Empez¨® a endeudarse a los 20 a?os: con vistas a la boda, y "para arrancar", un cr¨¦dito personal al 21% de inter¨¦s; para comprar una casa en r¨¦gimen de cooperativa en San Sebasti¨¢n de los Reyes, a las afueras de Madrid, una hipoteca a 15 a?os. Ella es auxiliar administrativa; su marido, funcionario. Se la ten¨ªan que entregar en dos a?os. Tardaron siete. Siete largos a?os viviendo en casa de la suegra.
Durante ese tiempo, por distintos problemas en la cooperativa, la casa pasa de valer 36.000 euros a 60.000, para lo cual tiene que pedir otro pr¨¦stamo. Los ingresos familiares eran en ese momento de 1.100 euros (ella se dedicaba a cuidar de sus tres hijos y trabajaba s¨®lo por temporadas) y con 720 cubr¨ªan los cr¨¦ditos. "?bamos ajustados, pag¨¢bamos como pod¨ªamos", dice. Y les roban el coche. Las ni?as iban a un colegio en el centro de Madrid, el que estaba cerca de casa de la suegra (con la que empezaron las primeras tensiones), y necesitaban un coche; pero, en su situaci¨®n, ning¨²n banco les quer¨ªa dejar dinero. Y en eso les llega una carta a casa: le regalamos una semana de vacaciones si se une a nuestra fabulosa oferta de multipropiedad. Disfrutar¨¢ de una semana de vacaciones en la playa al a?o. Por s¨®lo 12.000 euros. Y la verdad es que ya ten¨ªan ganas de pasar una semana tomando el sol, despu¨¦s de tantos agobios para llegar a fin de mes. ?Resultado? Despu¨¦s de un intento frustrado de conseguir un cr¨¦dito de 18.000 euros que ayudara a matar dos p¨¢jaros de un tiro (coche y vacaciones), Laura se planta en el a?o 2000 con un nuevo cr¨¦dito abierto por valor de 300 euros al mes para pagar por la multipropiedad. Una vez descontados los pagos que tiene que hacer cada mes para cubrir deudas le quedan 180 euros para vivir. "A partir de entonces empez¨® el infierno".
Seis mensualidades sin pagar la letra de la casa en multipropiedad desencadenan que empiecen los primeros tr¨¢mites en el juzgado. El marido, que aval¨® a un compa?ero del trabajo, tiene parte de la n¨®mina embargada para pagar por su compa?ero, que se declara insolvente. Y a Laura le anuncian que le van a embargar su parte proporcional de una vivienda familiar que ha heredado. Los hermanos se enteran de todo, la cosa se convierte en un problema familiar. "Menos mal que me engendraron con sentido del humor, porque era para suicidarse".
Bueno, pues a eso le siguieron dos a?os para renegociar una nueva hipoteca sobre la vivienda de San Sebasti¨¢n de los Reyes. Los 30.000 euros que le quedaban por pagar en siete a?os se convirtieron en 54.000 a 15 a?os. Y con la venta de esa vivienda, vuelta a empezar. Adquieren un chal¨¦ de 200 metros cuadrados a 60 kil¨®metros de Madrid por 126.000 euros. Con la mala suerte de que, hace dos a?os, el marido sufre un accidente laboral que le supone una merma de sus ingresos en un 25%. Otros tres impagos. Entrada en los ficheros de morosos. Estr¨¦s, tratamiento por ansiedad. Nueva demanda en el juzgado. La casa a punto de salir a subasta. Y un d¨ªa antes de que esto se produzca, la venden. Con la premura rebajan el precio en 18.000 euros, 12.000 se les van en abogados y entre gastos y cancelaciones pierden en total 42.000 euros.
Espiral de deudas
Al final de todo les quedaron 18.000 euros. ?Y qu¨¦ han hecho? Meterse en otra hipoteca. A 30 a?os. Los ingresos son de 1.100 euros y destinan 700 a la compra de vivienda. Los expertos recomiendan no destinar m¨¢s de un tercio de la renta a estos fines.
Laura y su marido est¨¢n ahora pendientes de que un tribunal dilucide la situaci¨®n m¨¦dica del marido para establecer los t¨¦rminos de su jubilaci¨®n. Y tienen que tirar, cada mes un poquito, de los 18.000 euros que quedaron despu¨¦s de la debacle. ?Qu¨¦ han aprendido? Con infinita tranquilidad, Laura, abuela a sus 43 a?os, responde: "Estas cosas te sirven para tener una madurez, tu mente se vuelve m¨¢s ¨¢gil; tanto tener que mirar e inventar, tanto tener que hacer teatro en las sucursales, en la vida...". ?Hay una parte negativa? "Te queda el dolor, el desgaste mental y la sensaci¨®n de desamparo".
Las asociaciones de consumidores reclaman con urgencia una ley sobre endeudamiento que evite dejar en una situaci¨®n de quiebra a las familias. Medidas que eviten que alguien se pueda quedar en la calle, sin casa. Que la gente pueda suspender pagos como hacen las empresas y pueda renegociar su situaci¨®n.
El 41% de los espa?oles recurre a la tarjeta de cr¨¦dito para llegar a fin de mes, seg¨²n un informe de 2003 de la Confederaci¨®n Espa?ola de Organizaciones de Amas de casa, Consumidores y Usuarios.
A este mecanismo recurri¨® Santiago, sevillano, de 56 a?os, cuando le echaron de su empresa. Tras cuatro a?os en paro, cobrando 700 euros, empez¨® a contratar tarjetas de cr¨¦dito r¨¢pido. Pidi¨® un pr¨¦stamo personal. Las deudas empezaron a acumularse: 1.000 euros es lo que ten¨ªa que pagar cada mes. No le qued¨® m¨¢s salida que vender su piso. "Lo bueno de las tarjetas es que gastas s¨®lo lo que necesitas, gastas para hacer tus compras. Adem¨¢s, cuando no tienes dinero ni piso, nadie te da cr¨¦dito, pero tarjetas s¨ª que te dan". La ¨²ltima la pidi¨® a nombre de su esposa.
La deuda familiar se sit¨²a ahora por encima del 110% de la renta disponible; se gasta m¨¢s de lo que se gana. En 1998, la tasa de endeudamiento estaba en torno al 50%. Carmen Hern¨¢n Sanz, economista del BBVA, asegura que los tipos seguir¨¢n subiendo, "pero ser¨¢ una subida suave y gradual". "En los pr¨®ximos meses, el repunte del Euribor a un a?o no ir¨¢ m¨¢s all¨¢ del 3,70%".
Alberto tiene una carpeta azul con el¨¢sticos blancos que alberga su peque?o drama. Un drama peque?o para los dem¨¢s, que no para ¨¦l: el drama de los d¨ªas en que se sinti¨® enga?ado. Todas las facturas ordenadas cronol¨®gicamente, prendidas con clipes, con papelitos con anotaciones a bol¨ªgrafo: "Pagado. 19 mensualidades de 100". Saca las facturas y las despliega sobre el mantel descolorido, sin levantar la vista, las orejas gachas.
Mala suerte
Lo peor de todo es la verg¨¹enza que se pasa. ?sa que te impide comentarlo con los amigos en el bar. La que le llevaba a contar que ten¨ªa un amigo que hab¨ªa pedido un cr¨¦dito r¨¢pido y al que le hab¨ªa ido muy mal. Un amigo. La letra del coche del hijo, la del televisor, un cr¨¦dito por devolver para los muebles del sal¨®n. Y de repente, una fractura de tobillo. Cuando trabajas como jardinero y haciendo chapuzas que te ayudan a completar tu sueldo de 750 euros, la fractura de tobillo se convierte en algo m¨¢s que una mala noticia. Supone que los otros 750 euros que ganas, y con los que cuentas para saldar tus deudas, desaparecen. Hola, baja; adi¨®s, trabajillos extra; bienvenido, se?or problema. Las facturas que se acumulan. El banco que no te da m¨¢s dinero porque a¨²n no has terminado de pagar el pr¨¦stamo de los muebles. Y de pronto, un anuncio en la tele: 3.000 euros en 24 horas. Bingo.
O no tanto. Despu¨¦s de dos a?os pagando 19 recibos de 100 euros y 10 de 85, Alberto llevaba abonados 2.750 euros. Y todav¨ªa segu¨ªa debiendo 2.139. El tipo de inter¨¦s era del 24,6%. "Mis canarios est¨¢n m¨¢s contentos que yo, no tienen facturas que pagar".
"Lo que se cobra por algunos cr¨¦ditos r¨¢pidos es lo que antes llamaban usura", clama Fernando Herrero, vicepresidente de Adicae. Gregorio Izquierdo, del Instituto de Estudios Econ¨®micos, matiza: "Desempe?an un papel importante. Al ser el importe bajo y el peligro de morosidad m¨¢s alto, es l¨®gico que tengan un inter¨¦s alto". El sector vive un aut¨¦ntico auge. Phillipe Santini, director del Banco Sygma, cuenta que hace tres a?os s¨®lo ten¨ªa tres competidores. Ahora son 10. La gran banca se ha lanzado a este mercado. El BBVA ha lanzado Dinero Express, una l¨ªnea especialmente dirigida a los inmigrantes, y espera conceder 25.000 cr¨¦ditos en nueve meses.
Entre tantas historias tristes de endeudados emerge la de Olga, que, como muchos espa?oles, est¨¢ feliz de la vida con su hipoteca. La acaba de ampliar, lo que le ha permitido conseguir un sue?o: un apartamento en Villajoyosa (Alicante). Llevaba 14 a?os veraneando all¨ª, en caravana, en el c¨¢mping H¨¦rcules. Pero este a?o la cosa ser¨¢ distinta, viendo el mar desde lo alto del acantilado en el que se ubica el estudio, comprado a medias con sus padres. Paga 850 euros al mes, incluyendo la hipoteca y la letra del coche. "No me paro a hacer c¨¢lculos porque, si no, no me compro nada", dice. "Pero no tengo la sensaci¨®n de vivir endeudada".

Gu¨ªa para no caer en el endeudamiento
LISTA DE CONSEJOS elaborados a partir de las recomendaciones de Adicae. Seg¨²n esta asociaci¨®n de usuarios de bancos, cajas de ahorro y seguros, un aumento de un punto en los tipos de inter¨¦s supondr¨ªa 50.000 familias con problemas.
1) Tarjetas de cr¨¦dito. Suelen cobrar intereses muy altos, hasta un 18%. Se recomienda agotar antes la v¨ªa del pr¨¦stamo personal del banco (en torno al 5% o el 6%).
2) Hipotecas. Buscar y comparar mucho. Del 3,25 al 4,5% hay un gran salto. No contratar al l¨ªmite de las posibilidades, mejor no destinar m¨¢s del 30% de los ingresos a la compra de vivienda. Y tener en cuenta que en muchas hipotecas a 50 a?os, se puede uno tirar 25 a?os pagando s¨®lo intereses. No hay que fijarse s¨®lo en la cuota, tambi¨¦n en el precio final.
3) Cr¨¦ditos r¨¢pidos. Valorar su necesidad, tienen tipos muy altos. Algunos llegan incluso al 25,6%. Pueden suponer pagar un 33% m¨¢s del importe contratado.
4) Reunificaciones de deudas. Se paga una sola cuota. Pero es una forma de convertir deudas a corto plazo en deudas a largo. Es preciso tener en cuenta que pueden suponer costes de tramitaci¨®n, formalizaci¨®n y cancelaci¨®n. Los gastos de algunas empresas de refinanciaci¨®n a veces son superiores a los 3.000 euros.
5) Planificar ingresos y gastos. Contar con las vacaciones, las navidades, los seguros, las matr¨ªculas y con los imprevistos: aver¨ªas, dentista...
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