Viaje con mucha espuma
El Oktoberfest, la gran fiesta cervecera, invita a descubrir la capital b¨¢vara. Sus pinacotecas, el Museo BMW o el apacible Jard¨ªn Ingl¨¦s aguardan en M¨²nich, ciudad festiva, amable y peatonal
A pesar de ser una de las ciudades m¨¢s atractivas de Europa central, M¨²nich no suele ser un destino habitual para los turistas espa?oles. Ahora bien, la capital de Baviera nunca defrauda. Bellos paisajes, un rico patrimonio cultural, una deliciosa gastronom¨ªa y el car¨¢cter simp¨¢tico de sus habitantes la convierten en una grata experiencia. Y hasta el 5 de octubre, adem¨¢s, espera el jolgorio de su gran fiesta de la cerveza.
09.00 El carill¨®n de Marienplatz
Conviene madrugar en M¨²nich para asistir al diario espect¨¢culo del despertar de esta plaza de Mar¨ªa
(1) que simboliza el pulso de una ciudad con vocaci¨®n de mercado, de encrucijada de caminos a orillas del r¨ªo Isar y al pie de los Alpes. La plaza alberga el precioso edificio del viejo Ayuntamiento, de estilo neog¨®tico, con los balcones de su fachada cubiertos de flores y con un delicioso carill¨®n para disfrute y sorpresa de los visitantes. Junto a la sede municipal se halla un peque?o pero encantador Museo del Juguete (Marienplatz, 15. 0049 89 29 40 01. Todos los d¨ªas, de 10.00 a 17.30) con impagables objetos de hojalata o madera.
10.00 Las dos cebollas
La Frauenkirche
(2) (iglesia de nuestra se?ora) es el templo g¨®tico m¨¢s grande del sur de Alemania. Visibles desde todo M¨²nich, sus dos c¨²pulas que semejan unas cebollas o los pechos de una mujer representan la imagen m¨¢s difundida de la ciudad. La capilla del coro y algunos monumentos funerarios justifican una visita al interior de esta iglesia que fue construida en el siglo XV en apenas 20 a?os (1468-1488).
11.00 De Rubens a Manet
La relevancia de M¨²nich, capital de una Baviera que fue reino independiente durante siglos en diversos periodos, queda demostrada en sus magn¨ªficas colecciones de pinturas. Sin la fama de otras capitales muse¨ªsticas, sus centros de arte no tienen nada que envidiar a otras urbes culturales. Mientras en la Alte Pinakothek (3) (Vieja pinacoteca. Barerstrasse, 27. www.pinakothek.de/alte-pinakothek; 0049 89 23 80 52 16. De martes a s¨¢bado, de 10.00 a 18.00. Domingos, hasta las 20.00. Entrada, 3 euros) podemos encontrar obras maestras de Durero, de Rubens o de Van der Weyden, en la Neue Pinakothek (Nueva Pinacoteca. Barerstrasse, 29. www.pinakothek.de/neue-pinakothek; 0049 89 23 80 51 95. De lunes a s¨¢bado, de 10.00 a 18.00. Mi¨¦rcoles, hasta las 20.00. Entrada, 5,50 euros) podemos admirar cuadros de todo el siglo XIX, que van desde G¨¦ricault hasta impresionistas como Manet, pasando por Goya. S¨®lo estos dos museos, al margen de otros como el Nacional de Baviera (www.bayerisches-nationalmuseum.de), justifican la visita para los que deseen disfrutar de lo mejor de la pintura europea desde el Renacimiento.
13.00 Praderas y templetes
Ha llegado el momento de trazar una pausa despu¨¦s de tanto patrimonio cultural, y M¨²nich ofrece en pleno centro uno de los parques urbanos m¨¢s grandes del mundo: el Englischer Garten (4)(el Jard¨ªn Ingl¨¦s), un inmenso espacio que sirvi¨® como campo militar y que a principios del siglo XIX fue cedido a la ciudad. Praderas, arroyos y templetes en un ambiente pl¨¢cido componen un retrato fiel de la vida cotidiana en M¨²nich, una urbe de poco m¨¢s de un mill¨®n de habitantes pensada para desplazarse a pie o en sus soberbios transportes p¨²blicos. Durante el paseo se puede elegir alguno de los merenderos del Englischer Garten para tomar una cerveza y unas salchichas y pegar la hebra con alg¨²n muniqu¨¦s, siempre deseoso, como buen b¨¢varo, de cantar las excelencias de su tierra. Otra opci¨®n pasa por acercarse a la Torre China, una pagoda de madera de cinco plantas de altura construida a finales del siglo XVIII rodeada por una de las terrazas cerveceras m¨¢s famosas de M¨²nich.
15.30 Una ciudad tr¨¢gicamente ol¨ªmpica
Sede de los Juegos Ol¨ªmpicos de 1972, M¨²nich qued¨® marcada por el atentado de un grupo de palestinos contra unos atletas israel¨ªes, que cost¨® la vida a 17 personas. Sin embargo, la ciudad fue capaz de superar la tragedia, y el recuerdo de aquellos Juegos queda fijado en el c¨®modo y funcional metro o en el estadio Ol¨ªmpico
(5), que alberg¨® los partidos del Bayern M¨¹nchen hasta que se construy¨® el Allianz Arena (www.allianzarena.com), obra de los suizos Herzog y De Meuron. El complejo ol¨ªmpico, coronado por el famoso toldo del estadio, incluye piscinas, un centro de deportes de invierno y la torre de la televisi¨®n - F, de unos 300 metros de altura. De cualquier forma, el evento transform¨® la capital b¨¢vara y dise?¨® su urbanismo para las d¨¦cadas venideras.
17.00 Un templo del motor
Muy cerca del complejo ol¨ªmpico, al otro lado de una autopista, los responsables de Bayerische Motoren Werke (BMW), los Talleres de Motores B¨¢varos en espa?ol, construyeron un edificio en consonancia con el estilo arquitect¨®nico de las instalaciones ol¨ªmpicas. De este modo, el arquitecto vien¨¦s Karl Schanzer levant¨® un rascacielos de 19 plantas que evoca los cuatro cilindros de un motor. Delante del rascacielos se encuentra el edificio que acoge el Museo de BMW (7)(www.bmw-museum.de. De martes a viernes, de 9.00 a 18.00. S¨¢bados y domingos, de 10.00 a 20.00), donde los aficionados a los coches alucinan con la impresionante evoluci¨®n de una marca desde las primeras d¨¦cadas del siglo pasado hasta la actualidad. Prototipos, coches de carreras y modelos de autom¨®viles y de motos se muestran en uno de los santuarios mundiales del motor.
20.00 Hasta el 5 de octubre
En cada esquina, el viajero se tropieza con cervecer¨ªas en M¨²nich. Convertida en una se?a de identidad de Baviera, como puedan ser los pantalones de cuero o los castillos de Luis II, la Oktoberfest (www.oktoberfest.de) homenajea esta bebida cada a?o a principios del oto?o (este a?o, desde el 20 de septiembre al 5 de octubre) en una fiesta que re¨²ne a seis millones de visitantes en la pradera de Mar¨ªa Teresa (8). Son muchos los locales que se pueden recomendar para degustar una cerveza, pero uno de los m¨¢s castizos es la Weisses Br?uhaus
(9) (Im Tal, 7. 0049 892 90 13 80), donde pueden probarse tambi¨¦n las ricas carnes b¨¢varas. Otro restaurante-cervecer¨ªa con solera se sit¨²a en la zona universitaria y lleva por nombre Leopold
(10) (Leopoldstrasse, 50), un local de los a?os veinte. Al salir de la cena, siempre y cuando sea primavera o verano y no sople el helado viento de los cercanos Alpes, el forastero debe perderse por la amplia zona peatonal (11). Varios locales de jazz, tabernas y patios con m¨²sica tradicional y cerveza aguardan en el centro hist¨®rico durante la noche en la ciudad que se precia de ser la m¨¢s festiva de Alemania, una M¨²nich que afirma su personalidad liberal y tolerante como isla en una Baviera cat¨®lica y conservadora, una urbe castigada por los t¨®picos, que brinda una singular oferta cultural.
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