Entre el cielo y la locura
A la esposa de B¨¢rcenas la asalt¨® en su propia casa un caballero desquiciado vestido de cura. La noticia corri¨® por los m¨®viles con suficiente velocidad como para que no la interceptase Obama

Rosal¨ªa de Castro era hija natural de un cura. A Rosal¨ªa Iglesias, esposa legitima de Luis B¨¢rcenas, la asalt¨® y maniat¨® en su propia casa un caballero desquiciado vestido de cura. La noticia corri¨® por los m¨®viles con suficiente velocidad como para que no la interceptase Obama pero si le diera el tiempo justo a Merkel de leerla y exclamar: ¡°Espa?a se ha vuelto loca¡±.
¡°Te dicen que es una pel¨ªcula y te lo crees¡±, comentaba una atribulada vecina de la calle Pr¨ªncipe de Vergara, donde sucedi¨® todo. El hombre, de 64 a?os, se hizo pasar por empleado de prisiones, que tristemente son los ¨²nicos que acuden a visitar la casa en estos d¨ªas. La empleada dom¨¦stica lo dej¨® entrar tras ver por la mirilla, muy a lo ¡°T¨ªa Tula¡±, que llevaba alzacuellos. Una vez dentro el hombre reuni¨® a todos los presentes: el joven B¨¢rcenas, un escolta, la empleada dom¨¦stica y Rosal¨ªa y les maniat¨® amenaz¨¢ndoles con un revolver falso, exigi¨¦ndoles: ¡°Quiero los pen drive y los discos duros¡±. Como en un spaguetti western, los varones se desataron, redujeron al intruso mientras la empleada dom¨¦stica se hac¨ªa con el rev¨®lver y acud¨ªa a una cafeter¨ªa pr¨®xima a pedir auxilio. ?Rosal¨ªa, no le toques el sobre del sueldo a esta empleada!. La Se?ora sali¨® al balc¨®n gritando un muy castizo y femenino ¡°?Socorro, socorro!¡± ante el asombro de los peatones. ¡°Es que ni en Homeland¡± sintetiz¨® In¨¦s, una sorprendida viandante. El hombre, tal vez con problemas de litio, deb¨ªa estar m¨¢s descentrado que Carrie, la protagonista de la serie sobre la C.I.A, porque todos sabemos que esos pen drive estar¨¢n bien enterrados en alg¨²n lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme o borrados definitivamente de la memoria de la calle G¨¦nova.
¡°Quer¨ªa solucionar los problemas que sufre Espa?a¡±, manifest¨® el bienintencionado atacante tras ser interrogado. Un deseo que puede llevarte a la locura. Su disfraz de cura, ?era una alusi¨®n al obispo megal¨®mano de Limburgo, que se gasto 30 millones en su propia casa?. Tebartz van Elst, el prelado, abandonar¨¢ esa lujosa mansi¨®n (a costa de los impuestos para las arcas cat¨®licas) para cumplir condena de austeridad en un monasterio b¨¢varo. Los alemanes criticaron la lentitud vaticana para enjuiciar al cura, que viajaba en primera clase para visitar chabolas en la India, porque ellos con sus imputados de alto nivel no tienen misericordia. Recordemos que fulminaron un alto cargo por copiarse un examen. ?Dios m¨ªo, lo qu¨¦ deben de pensar de nosotros! Pero entre el obispo de Limburgo y el falso cura de los B¨¢rcenas, constatamos que la vida de los acusados por corrupci¨®n es azarosa ?Qui¨¦n puede imaginar que un hombre va a hacer un viaje desde Cuenca para maniatarte y exigirte unos pen drive que no tienes?
Ni siquiera la mism¨ªsima princesa Corinna Zu Sayn, que tiene una intuici¨®n de varios quilates. Corinna en cuanto se dio cuenta que en este reino era persona non grata dej¨® Madrid por el principado de M¨®naco. ?Y, ahora de qui¨¦n es amiga entra?able? De la princesa Charlene, ?bingo! . Su amistad con la esposa del pr¨ªncipe monegasco no ha despertado ning¨²n recelo y ha demostrado que la alemana mantiene intacta su punter¨ªa, de hecho la ha trasladado de la portada del Hola a las p¨¢ginas de moda. Corinna percibe que en los para¨ªsos fiscales hay que ser, m¨¢s que discreta, seren¨ªsima. Charlene necesita de mucha asesor¨ªa, tambi¨¦n tiene aire de necesitar litio y de divorciarse. El verdadero reality que necesitamos es uno titulado: ¡°De mayor quiero ser Corinna¡±.
La protagonista del flechazo econ¨®mico de la semana fue Esther Koplowitz que al fin encontraba su pr¨ªncipe azul en Bill Gates . Esther, bravo y gracias. La mayor de las Koplowitz siempre ha tenido querencia por las noticias a lo grande. Recordemos aquel asalto a su residencia en el 2001 donde se sustrajeron goyas que estaban en el suelo mientras repintaban las paredes, luego rescatados en una operaci¨®n policial impecable. O su boda con el marques de Cubas. La noticia del Koplowitzgate recupero a la Bolsa y la sospecha de que Bot¨ªn se ol¨ªa que Bill iba a enamorarse de FCC cuando anunci¨® que ven¨ªan inversiones millonarias. ?Qu¨¦ bien se nos queda todo cuando los millonarios se emparejan!
Pilar Rubio y Sergio Ramos tambi¨¦n son ricos, aunque no tanto, pero muy salados y enamorados. Ramos sorprendi¨® a su novia en El Hormiguero con guitarra y voz flamencas, declarando que tiene un ¡°diamante en casa¡±. Como dir¨ªa Ernesto M¨¦ndez: No hay nada m¨¢s chulo que un novio que hace locuras por ti. Otro cantante millonario, Silvio Berlusconi, ha conseguido reducir la mensualidad que debe pagar a su exesposa, Ver¨®nica Lario a 1,4 millones de euros, un recuerdito de que el ritmo bunga bunga le sali¨® car¨ªsimo aunque tambi¨¦n le dio una impagable publicidad. Un millonario jam¨¢s desafina.
Otra pareja, Michael Douglas y Catherine Zeta Jones podr¨ªan estar revisando su relaci¨®n y los supuestos peligros del sexo oral. Douglas ha declarado: ¡° Un descanso no significa que sea el final¡±. Pero la investigaci¨®n m¨¦dica podr¨ªa darle la raz¨®n con respecto a la participaci¨®n del sexo oral en el c¨¢ncer de garganta. Al final el pr¨®ximo cura que entre en nuestras casas nos advertir¨¢ de que muerte y mamada te llevan al cielo igual.
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