Espionaje Total
Hay quien ve cierta l¨®gica imperial en enterarse, por ejemplo, de qu¨¦ pie cojea el pollo en Am¨¦rica Latina
El mundo libre tiene un gran problema: nos est¨¢n chuleando la libertad. Cualquiera que sea el antro del Averno en que se encuentre, el cazabrujas senador McCarthy debe de estar desternill¨¢ndose de risa. Brindar¨¢ con toda la pandilla de espectros hist¨®ricos que antepusieron la seguridad del Estado, es decir, su propiedad privada, a la libertad, cuando sabemos que la inseguridad empieza justo cuando se violan las libertades. Orwell profetiz¨® que el nuevo autoritarismo llegar¨ªa ondeando la bandera liberal como se?uelo. Pero uno nunca acaba de creerse las grandes profec¨ªas, porque bastante castigo tiene con el tarot diario nacional. Vemos cu¨¢nta raz¨®n ten¨ªa el autor de 1984 cuando la Oreja que Todo lo Oye se ha interesado por el m¨®vil de Merkel y hasta por las conversaciones de Rajoy.
Los dirigentes franceses acusan a Estados Unidos de no respetar a sus aliados y no entender de otra cosa "que des cibles ou des vassaux". O punto de tiro o vasallos. Sobre lo primero, Amnist¨ªa Internacional ha denunciado la criminalidad celestial de los drones. En cuanto al espionaje total, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) podr¨ªa presentarlo como un triunfo definitivo de la globalizaci¨®n, equiparable a la expansi¨®n de transg¨¦nicos y pesticidas de Monsanto. Hay quien ve cierta l¨®gica imperial en enterarse, por ejemplo, de qu¨¦ pie cojea el pollo en Am¨¦rica Latina. Pero los imperios tambi¨¦n se aburren. Lo que tiene morbo es enterarse de los secretos del franc¨¦s, ese "cotilleo sublime" que inspir¨® a Proust. No digamos ya las conversaciones de Merkel, cont¨¢ndole al presidente griego lo de Hansel y Gretel.
Lo m¨¢s fascinante para la NSA tiene que ser la escucha del m¨®vil de Rajoy. Esos interminables silencios, con signos de puntuaci¨®n y faltas de ortograf¨ªa, que ni el m¨¢s avezado esp¨ªa consigue descifrar. Con todo, bien har¨ªa la NSA en concentrar su labor en territorio propio a ver si averiguan de una vez qui¨¦n demonios mat¨® a Kennedy.
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