El arte de consolar
Apoyar y escuchar a quien sufre, sin juzgar ni atosigar, es tremendamente curativo. No hay recetas m¨¢gicas, pero se puede aprender a hacerlo. Tenemos un cerebro social y para sobrevivir nos necesitamos los unos a los otros
Si ha perdido el trabajo o a una persona amada o ha sufrido una injusticia, la p¨¦rdida suele estar acompa?ada de sentimientos de aislamiento, soledad y vac¨ªo interior. Amortiguar los golpes de la vida puede ser m¨¢s complejo de lo que parece, pero menos dif¨ªcil si alguien nos consuela. Este b¨¢lsamo para el alma que tienen los seres humanos tranquiliza y reanima y ayuda a recuperar la confianza en el futuro.
Saber consolarnos y consolar a los dem¨¢s tendr¨¢ cada vez mayor importancia: "En nuestro tiempo, la mayor¨ªa de la gente est¨¢ muy sola, vivimos en una sociedad excesivamente individualista", dice la psicoterapeuta y musicoterapeuta Irmtraud Tarr. "Tenemos un cerebro social, y para sobrevivir nos necesitamos los unos a los otros". La gente se ha perdido en el autismo social, a?ade, y la era de Internet empeora, en su opini¨®n, este panorama. "Las m¨¢quinas y las nuevas tecnolog¨ªas no proporcionan el calor humano, son sustitutos fr¨ªos".
Se deben evitar frases como "no est¨¦s triste" o?"no llores"
De continuar este desequilibrio social, asegura esta especialista, el cerebro humano puede ver reducido su n¨²mero de neuronas espejo (seg¨²n los neurocient¨ªficos, estas neuronas est¨¢n ¨ªntimamente ligadas a las capacidades cognitivas relacionadas con la vida social, como la empat¨ªa). "Compartiendo los estados emocionales de otras personas nos sentimos directamente concernidos y se despiertan en nosotros la simpat¨ªa y la compasi¨®n, que nos mueven a la acci¨®n", dice Tarr.
No hay recetas exactas para el consuelo, pero se puede aprender. En primer lugar, es importante escuchar al otro, prestarle atenci¨®n sin juzgarle. Familia o amigos. "Muchas veces, el mejor consuelo que podemos dar a una persona afligida es decirle que nos importa mucho, que queremos lo mejor para ella o que nos preocupamos de ella", dice la psicoterapeuta. Pero nunca debe sustituir las funciones de un terapeuta. Muchas personas no saben c¨®mo comportarse ante el sufrimiento de los dem¨¢s. Por ello, Tarr recomienda evitar los consejos del tipo "no llores", "no est¨¦s triste" o frases del tipo "?c¨®mo te va?", que pueden incomodar a la persona que atraviesa una situaci¨®n dif¨ªcil. Adem¨¢s, el llanto, cuando llega, tiene siempre un efecto beneficioso y permite fluir al dolor.
"Lo que se dice con buena intenci¨®n puede sonar a desafortunado, y tambi¨¦n es importante tomarse en serio el sufrimiento del otro". Mejor plantearle preguntas matizadas, situadas en el aqu¨ª y ahora: "?c¨®mo te sientes ahora?", "?qu¨¦ crees que podr¨ªa aliviarte?". El hecho de estar ah¨ª, de mostrar inter¨¦s sincero, ya es de gran ayuda. Tambi¨¦n es positivo ponerse en lugar del otro y pensar en qu¨¦ podemos ayudarle sin que nos lo tenga que pedir, "pero sin atosigarle". Eso le demuestra al amigo, al compa?ero, "que no est¨¢ solo en su situaci¨®n".
Cuando la vida nos trata mal, el contacto f¨ªsico, los gestos, ayudan a establecer un v¨ªnculo y pueden dar tanta o mayor sensaci¨®n de cercan¨ªa y de seguridad que las palabras. En todo caso, se debe tener en cuenta que la propia historia de consuelo puede contaminar la acci¨®n de consolar.
Para afrontar las p¨¦rdidas, en las psicoterapias se acostumbra a utilizar el mecanismo del luto, "pero con las neurociencias sabemos que este trabajo es un poco peligroso, porque si se utiliza demasiado tiempo esta herramienta, las huellas que produce son cada vez m¨¢s profundas y se convierte en luto patol¨®gico. Es necesario construir un camino diferente, que es el consuelo, la certitud de que se tiene otra persona a tu lado que te apoya, que no est¨¢s solo", a?ade.
No es lo mismo consolar a un adulto que a un ni?o. En los menores, la acci¨®n de consolar puede ser m¨¢s sencilla "porque basta tocarlo, es un trabajo m¨¢s corporal"; entonces se sincronizan ambos cerebros. Esta sincronizaci¨®n emocional no se da cuando un peque?o se encuentra siempre solo. Con la terapia vive una experiencia diferente, y el ni?o buscar¨¢ repetirla; "si no puede ser con los padres, lo har¨¢ con amigos o con vecinos", afirma Irmtraud Tarr. En los adultos, el consuelo es diferente porque no est¨¢n acostumbrados al arte del contacto, se necesita prudencia, sensibilidad y respeto a los l¨ªmites del cuerpo.
Hay momentos en la vida que desafortunadamente hemos de atravesar solos. ?Qu¨¦ hacer cuando estamos hu¨¦rfanos de apoyo? El t¨®pico de "quererse a uno mismo" cobra aqu¨ª el mayor de los sentidos. Se puede aprender a ser amigo de uno mismo. "Un fil¨®sofo muy antiguo dec¨ªa: primero ba?arse, despu¨¦s llorar y luego rezar: el agua es muy agradable y refleja el contacto con otro; llorar es la expresi¨®n de los sentimientos, es la desinfecci¨®n del alma y del cuerpo, y rezar es el sustituto del contacto humano", a?ade Tarr. La lectura, la naturaleza, la m¨²sica, la creaci¨®n art¨ªstica, los animales dom¨¦sticos..., todo vale para masajear la propia alma, son medios para activar el puente roto con los otros. De hecho, Tarr es organista y concertista y utiliza instrumentos musicales junto con sus pacientes en sus terapias. "Las cantatas y oratorios de Bach son pura consolaci¨®n". El consuelo no es algo transitorio, sino una herramienta para toda la vida. "Si se tiene la capacidad de consolar, se es una persona muy rica", asegura la psicoterapeuta.
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