Petro desactiva un paro de taxistas con la promesa de una rebaja a la gasolina
Los expertos alertan que la medida supone una fractura con las banderas ambientales del Ejecutivo y abre el camino al contrabando
El Gobierno de Gustavo Petro se enfrenta a un nuevo dilema. Hoy la cuesti¨®n oscila entre la necesidad de apaciguar los ¨¢nimos del poderoso y agraviado gremio de taxistas o mantener inalterado el incremento gradual del precio de la gasolina para todos los colombianos. La pol¨¦mica surgi¨® el viernes pasado tras las declaraciones del viceministro de Transporte, Eduardo Enr¨ªquez Caicedo, quien confirm¨® que ha tenido di¨¢logos con los representantes de dicho sector para estu...
El Gobierno de Gustavo Petro se enfrenta a un nuevo dilema. Hoy la cuesti¨®n oscila entre la necesidad de apaciguar los ¨¢nimos del poderoso y agraviado gremio de taxistas o mantener inalterado el incremento gradual del precio de la gasolina para todos los colombianos. La pol¨¦mica surgi¨® el viernes pasado tras las declaraciones del viceministro de Transporte, Eduardo Enr¨ªquez Caicedo, quien confirm¨® que ha tenido di¨¢logos con los representantes de dicho sector para estudiar la posibilidad de confeccionar una tarifa diferencial en el precio del carburante para los taxis. La noticia surti¨® efecto y el mismo d¨ªa varios l¨ªderes taxistas desconvocaron el paro previsto para esta semana.
El anuncio, adem¨¢s, rompi¨® el consenso de numerosos expertos econ¨®micos que aplaud¨ªan la pol¨ªtica de Petro sobre el precio de los combustibles. Subir las tarifas es una medida macroecon¨®mica impopular, sin duda, pero en sinton¨ªa con las pol¨ªticas ambientales y las urgencias fiscales del Ejecutivo de izquierdas, sosten¨ªan. El precio del gal¨®n ha subido para los colombianos desde el pasado octubre unos 4.300 pesos, hasta alcanzar los 13.735 actuales. La intenci¨®n del Gobierno es llegar a los 16.000 antes de fin de a?o.
Para muchos economistas se trata de un ejercicio de sensatez econ¨®mica a pesar de comportar ciertos riesgos debido al peso que la gasolina ha ejercido en los ¨²ltimos meses sobre la inflaci¨®n. La medida buscaba, adem¨¢s, disuadir del uso de energ¨ªas contaminantes y coser el millonario agujero fiscal causado por un subsidio a la gasolina que, desde administraciones anteriores, ven¨ªa funcionando como ayuda contra la escalada en los precios internacionales del petr¨®leo.
Este instrumento fiscal, sin embargo, ha recibido cr¨ªticas de voces autorizadas como el presidente del Autoregulador del Mercado de Valores de Colombia, Michel Janna, quien lo califica como ¡°inconsistente¡±. ¡°En el fondo se le est¨¢ dando un subsidio a los taxistas. Algo absurdo y riesgoso. No se me ocurre un peor destino para el impuesto de los colombianos que un grupo econ¨®mico particular como este¡±. El acad¨¦mico de la universidad EAFIT Mario Chac¨®n sostiene por su parte que lo l¨®gico habr¨ªa sido ¡°subir la tarifa del servicio¡± que cobran los conductores para equilibrar el incremento del 40% en los costos de funcionamiento de los taxis. Pero al parecer, a?ade, la f¨®rmula que mide el costo de cada trayecto en unidades ha resultado inamovible desde hace un tiempo.
El viceministro de Transporte, un funcionario de origen conservador empotrado en el actual Gobierno progresista, explic¨® a EL PA?S que, de hacerse efectiva, la ayuda no ser¨¢ entregada directamente a los conductores. Tampoco habr¨¢ transferencias en las estaciones. La idea se centra en congelar la tarifa del gal¨®n de gasolina corriente en unos 13.564 pesos. Por eso rechaza de tajo la posibilidad de hablar de ¡°subsidios¡±. En todo caso tiene claro que constituye un desaf¨ªo fiscal gigante cuyo mayor peso recaer¨¢ sobre los ya de por s¨ª menguados recursos del fondo de los combustibles con costos que ascender¨ªan hasta los 23.000 millones de pesos, seg¨²n declaraciones del viceministro a una cadena radial.
Una carga tachada de ¡°inviable¡± por el director del centro de pensamiento Fedesarrollo, Luis Fernando Mej¨ªa: ¡°La raz¨®n de fondo es que una tarifa diferencial genera unos incentivos enormes al contrabando: comprar al precio subsidiado para vender por encima de ese valor, pero por debajo del precio no subsidiado¡±. Para el antiguo director de Planeaci¨®n Nacional, no bastan los controles para atajar el problema que se avecina. ¡°Esto implica que el costo fiscal va a ser m¨¢s grande que el que estima el Gobierno en el caso de los cupos de la gasolina para los taxistas¡±.
La reacci¨®n de otros gremios transportistas al anuncio, como los conductores de carga pesada o los motociclistas, estuvo marcada por algunos paros, bloqueos en v¨ªas principales y manifestaciones contra una iniciativa que cobijar¨¢ al 1,4% de los 18 millones de veh¨ªculos en total que hay registrados en Colombia.
Y es que todo lo relacionado con el alza en el precio de los combustibles suele alcanzar nervios sensibles en un pa¨ªs cuyo comercio es muy dependiente del transporte por carreteras. De hecho, el gremio de transportistas de carga, que en su gran mayor¨ªa usa motores di¨¦sel, no ha sido afectado por los aumentos. El Gobierno, consciente del poder de los transportistas, se ha mostrado prudente y ha optado por congelar el precio del ACPM o gas¨®leo.
¡°En su momento tomamos esa decisi¨®n¡±, explica el viceministro Enr¨ªquez, ¡°porque, ya sea en el transporte p¨²blico o privado las decisiones en este sentido tienen un reflejo directo en la canasta b¨¢sica familiar o en el bolsillo de los colombianos¡±. Por eso traza paralelos con el caso de los taxis y asegura que la f¨®rmula m¨¢s f¨¢cil habr¨ªa sido trabajar en el aumento del coste del servicio y de esa forma recostar una parte sobre el usuario: ¡°Pero eso tambi¨¦n tiene repercusiones. La gente en Colombia cree que los estratos m¨¢s altos son los ¨²nicos que tienen disposici¨®n para pagar un taxi¡±.
De acuerdo con Enr¨ªquez hay una franja m¨¢s amplia de la ciudadan¨ªa que tambi¨¦n utiliza ese medio de transporte y el ¡°Gobierno no puede ser ajeno a la realidad¡±. Pero el economista Michel Janna hila m¨¢s fino y recuerda que, a pesar de que el Gobierno lo ven¨ªa haciendo bien al disminuir los subsidios a la gasolina, con el proyecto de los taxistas transita en contrav¨ªa de cualquier plan que aspire a una sociedad m¨¢s justa y equitativa: ¡°Estos son grupos de inter¨¦s muy fuertes. Y me preocupa porque su poder de negociaci¨®n es tan grande que revertir esa medida ser¨¢ imposible¡±.
En caso de que se materializara la normativa, a¨²n sujeta a la coordinaci¨®n entre los conductores de los diferentes municipios del pa¨ªs, el sector de los taxis sumar¨ªa un tercer subsidio dentro del men¨² de beneficios fiscales. Los due?os de estos veh¨ªculos hoy pagan la mitad de la tarifa del seguro obligatorio de accidentes de tr¨¢fico, conocido en Colombia como Soat, y desde enero el costo de los peajes para los que transitan por carretera ha quedado congelado en 5.000 pesos.
Dos ventajas que, seg¨²n cifras publicadas por el diario El Tiempo, se traducir¨¢n en una disminuci¨®n de 1,4 billones de pesos en el recaudo de Hacienda. ¡°En muchos sentidos es contradictorio¡±, finaliza el economista Mario Chac¨®n, ¡°el precio del di¨¦sel, que es el que m¨¢s contamina y m¨¢s pesa en el d¨¦ficit, no lo tocaron. Yo en realidad no veo mucho inter¨¦s en desestimular el uso de la gasolina por ning¨²n lado¡±.
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