¡°Parec¨ªa un campo de batalla¡±
Los vecinos de Robledo, Valdemaqueda y Santa Mar¨ªa de la Alameda intentaron hacer frente al fuego que ha destruido sus viviendas y el monte


Indignaci¨®n, impotencia y p¨¢nico. Esos eran los sentimientos que marcaban el estado de ¨¢nimo ayer de los habitantes de Robledo de Chavela, Valdemaqueda y Santa Mar¨ªa de la Alameda, despu¨¦s de que un pir¨®mano destruyera el monte con un incendio que provoc¨® serios destrozos en chal¨¦s de estas localidades. Algunos ped¨ªan medidas urgentes contra los criminales, mientras los bomberos, las brigadas y los retenes forestales se afanaban en extinguir un incendio que camp¨® por sus fueros durante gran parte del d¨ªa.
Uno de los primeros en darse cuenta de la gravedad del incendio fue Rafael Barral, un empleado del hotel Los Cinco Enebros (21 habitaciones y una veintena de trabajadores). Uno de estos vio c¨®mo, desde un coche blanco, un hombre empez¨® a arrojar objetos. No pudieron distinguir muy bien de qu¨¦ se trataba, pero s¨ª constataron que, poco despu¨¦s, se inici¨® un fuego. ¡°Intentamos apagarlo con nuestros medios, con extintores y con mangueras, pero era imposible. Cada vez iba a m¨¢s, por lo que avisamos a los bomberos, que han tardado muy poco en venir¡±, relat¨® Barral. ¡°Lo que se siente en esos momentos es una mezcla de tensi¨®n, de p¨¢nico, de impotencia y de mucha tensi¨®n. Ver todo lo que se pierde en cuesti¨®n de momentos...¡±, relat¨® el empleado. La due?a, con el susto todav¨ªa en el cuerpo, no era capaz de articular ni una palabra.
El incendio fue a mayores, mientras la mayor¨ªa de los vecinos permanec¨ªa ajeno a lo que estaba ocurriendo. En cuesti¨®n de minutos, la columna de humo fue visible desde kil¨®metros y kil¨®metros de distancia. Muchos vecinos intentaron quedarse en sus viviendas. Pero la Guardia Civil les oblig¨® a que las abandonaran. En sus rostros, cuando llegaban al pueblo, eran visibles las l¨¢grimas y la angustia al dejar detr¨¢s los recuerdos y las pertenencias de a?os.
Algunos, como Sergio Vaquero, director comercial de una empresa de recambios de autom¨®viles, de 30 a?os, se quedaron en las dos principales urbanizaciones afectadas por los fuegos en Robledo (R¨ªo Cofio y La Suiza Espa?ola). ¡°Es un verdadero infierno. Hemos visto saltar por los aires dep¨®sitos de gas¨®leo y de propano. Con los helic¨®pteros por el aire, con tanto humo y con tanta explosi¨®n parec¨ªa un campo de batalla¡±, relataba con emoci¨®n en la mirada este vecino de Robledo. ¡°Hemos intentado apagar el incendio de un chal¨¦ en el que se estaba quemando el techo, pero al final lo hemos tenido que dejar. Hab¨ªa muchas casas afectadas y creo que las p¨¦rdidas ser¨¢n muchas¡±, a?ad¨ªa Vaquero.
Uno de los puntos neur¨¢lgicos de esta cat¨¢strofe fue el pabell¨®n deportivo de Robledo, donde tuvieron que refugiarse los ancianos de dos residencias de mayores de Robledo (Santa Rita y Las Golondrinas). All¨ª fueron atendidos por Cruz Roja, el Summa y diversas protecciones civiles de los municipios afectados y de los alrededores. Los mayores estaban visiblemente nerviosos y muchos tuvieron que recibir la asistencia del equipo psicosocial de la Cruz Roja.
Donde tambi¨¦n hubo desalojos y bastantes nervios fue en las urbanizaciones de Santa Mar¨ªa de la Alameda. Los vecinos fueron trasladados al colegio Sierra Oeste, donde se prepararon dos aulas para que pasaran la noche. La polic¨ªa acompa?¨® a los vecinos de estas zonas para que pudieran recoger objetos de primera necesidad como medicamentos. De fondo se ve¨ªa en el monte una treintena de peque?os focos que asolaban la sierra mientras el fuego se dirig¨ªa hacia la zona de ?vila. ¡°He visto que se estaba quemando el monte en televisi¨®n, he cogido el tren y me he venido a ver c¨®mo estaba mi casa¡±, explic¨® Manuel Vento D¨ªez, de 80 a?os y que lleva 38 en el municipio serrano.
La noche se perfilaba larga para los integrantes de la UME que estaban en el foco de Santa Mar¨ªa de la Alameda. Hasta el municipio se desplazaron grandes m¨¢quinas excavadoras para abrir cortafuegos y evitar que se reprodujera el fuego. ¡°Esperemos que no vuelva a soplar un aire muy fuerte y que no se reavive el fuego, porque ahora, por la noche, no hay medios a¨¦reos y ser¨ªa casi inatacable el fuego desde este punto, por lo escarpado del terreno¡±, coment¨® un integrante de la UME mientras miraba al monte. El fuego segu¨ªa a sus anchas.
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