La fuente de la eterna juventud
Yo asfixiada por correr unos pocos metros cuando se me escapa ¡°la blasa¡± y ellos, con bastantes m¨¢s a?os, divinos
Son Iron Man e Iron Woman. Eso es lo que me da por pensar cada vez que paso por delante de ellos. Se concentran en los parques y las plazas ¡ªen las periferias, por suerte, tenemos unas cuantas¡ª y es com¨²n encontrarles apostados sobre estructuras de hierro. A veces, en solitario y otras tantas, en grupos nutridos. Lo sorprendente es que nunca paran, no les frena ni el sol del verano ni el riguroso fr¨ªo del invierno. Que no les enga?en los tonos coloridos de las m¨¢quinas de las que se sirven para mantener su tono muscular, ah¨ª no hay fiesta, solo esfuerzo y la recompensa de la longevidad.
Me refiero, quiz¨¢ ya lo hayan adivinado, al comando jubilado deportista, a los que utilizan los columpios, esos con los que se ponen en forma, que est¨¢n diseminados por todo mi municipio. Da gloria verlos. Yo asfixiada por correr unos pocos metros cuando se me escapa ¡°la blasa¡± (el autob¨²s) y ellos con bastantes m¨¢s a?os, divinos. En mi barrio ya casi no saben lo que significa tener alto el az¨²car y si aparece en alg¨²n an¨¢lisis, acaban con ¨¦l de un plumazo, tras unas cuantas sesiones en los gimnasios gratuitos al aire libre y algo de dieta.
Juventud eterna, gracias al deporte, es la que parece tener Manuela Mart¨ªn Sosa, que, con ochenta a?os, est¨¢ nueva. No tiene ni una arruga, pero s¨ª mucha energ¨ªa, incluso a la hora de hablar y de re¨ªrse. Comenz¨® a bajar al parque hace m¨¢s de una d¨¦cada porque sent¨ªa que hab¨ªa perdido agilidad y no quer¨ªa oxidarse. Ahora, se tira una hora y media en los aparatos, sin despeinarse y eso que no tiene un pasado deportivo debido a que, seg¨²n dice, ¡°antes, no dispon¨ªa de tiempo¡± de lo contrario, habr¨ªa que verla.
Combate el colesterol, que algo le ha salido en las ¨²ltimas pruebas, haciendo una especie de yincana, en la que utiliza todas las m¨¢quinas, ¡°ya que son f¨¢ciles y las instrucciones est¨¢n muy bien explicadas¡±, aunque su favorita es la bicicleta, puesto que le sirve ¡°para mover todo el cuerpo¡±. Pero quiz¨¢, lo que m¨¢s me sorprende de Manuela, adem¨¢s de su vitalidad, es que tras noventa minutos de actividad incesante, est¨¢ impecable y tambi¨¦n que no lleva ropa deportiva. ¡°En invierno, s¨ª me pongo ch¨¢ndal y en verano, camiseta y pantal¨®n corto, sea como sea, siempre voy bien porque yo no he salido sin arreglar ni de joven ni de soltera ni de casada ni nunca¡±. Ole ella. Su compa?era, Soledad P¨ªriz, en cambio, s¨ª tiene un pasado deportista. Antes de jubilarse iba al trabajo en bicicleta, de modo que no quiso bajar el ritmo, una vez concluy¨® su vida laboral. Lleva una bolsa de pl¨¢stico en el brazo mientras se ejercita y cuando le pregunto que por qu¨¦ lo hace, me cuenta que viene del mercadillo y que ha enganchado la compra con la gimnasia.
Excelente ritual. Cuando me refiero a ella como su compa?era lo hago porque solo en esta zona suele haber unas veinte personas fijas a diario. Veinte nada menos y yo no ganar¨ªa en un pulso a ni una.
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