?Qu¨¦ es ganar?
La OTAN "ganar¨¢ militar y pol¨ªticamente". La afirmaci¨®n del presidente Aznar ha sido contundente. Pero ?qu¨¦ es ganar? Aun sin entrar aqu¨ª en la diferencia entre el fin militar y el fin pol¨ªtico de esta guerra, la respuesta resulta compleja. Para empezar, porque los dos bandos, el de Milosevic y el de la OTAN, no s¨®lo tienen conceptos distintos sobre lo que es ganar, sino que sus objetivos parecen haber cambiado con el desarrollo de las operaciones y los acontecimientos, como suele ocurrir en muchas guerras: se inician por una raz¨®n y se terminan por otra. De una asimetr¨ªa inicial en los fines, se est¨¢ llegando a una simetr¨ªa centrada en la figura de Milosevic.Para ¨¦ste y su r¨¦gimen, ganar es, ante todo, parar el ataque de la OTAN y sobrevivir pol¨ªticamente a ¨¦l. Si de paso puede salvar algunos muebles (militares y policiales) y quedarse Serbia con un trozo de Kosovo, mejor, desde su punto de vista. Otro de sus objetivos -dividir a la OTAN- parece haber fracasado debido a la brutal limpieza ¨¦tnica y cat¨¢strofe humana que ha provocado, mientras que la ampliaci¨®n territorial del conflicto sigue siendo una posibilidad. Milosevic sigue teniendo la iniciativa pol¨ªtico-diplom¨¢tica. ?Hasta cu¨¢ndo? Es posible que si para la OTAN se plantea tener que elegir entre lo que el historiador brit¨¢nico Niall Ferguson llama perder o alargar la guerra (lost or long), elija esta ¨²ltima v¨ªa. Muchos indicios apuntan en esta direcci¨®n, incluso sin una costosa ofensiva por tierra.
La OTAN, que ha cometido varios fallos de bulto en su evaluaci¨®n inicial, no sobrevivir¨ªa a un fracaso, por lo que no puede dar marcha atr¨¢s. Pero para la Alianza hay una diferencia entre el corto y el medio o largo plazo en el concepto de "ganar". El primero ha quedado definido en las cinco condiciones puestas a Milosevic, que van bastante m¨¢s all¨¢ de lo exigido en Rambouillet. Equivalen a una rendici¨®n militar al menos en Kosovo: cese verificable de toda ofensiva y represi¨®n; retirada de todas las tropas militares, paramilitares y polic¨ªa; retorno de los refugiados y acceso sin paliativos para la ayuda humanitaria, es decir, invertir la limpieza ¨¦tnica; un marco pol¨ªtico para autogobierno del territorio (aunque quiz¨¢ resulte conveniente no definirlo a¨²n con demasiada precisi¨®n), y despliegue de una fuerza de seguridad internacional (con cautela, ya no se menciona a la OTAN como su centro). Tras estas condiciones hay otra impl¨ªcita: no extender la guerra.
Es en los objetivos a m¨¢s largo plazo que est¨¢n impl¨ªcitamente asumiendo la OTAN y sus miembros donde se complica m¨¢s el escenario. Pues crece el convencimiento de que condici¨®n necesaria, mas no suficiente, para la paz y la estabilidad en la zona es acabar con Milosevic y su r¨¦gimen, aunque hoy por hoy no haya una alternativa democr¨¢tica clara (como tampoco la ha habido en otras dictaduras con apoyo popular hasta ca¨ªdo el dictador), e incluso los ataques la hayan dificultado. Estos bombardeos est¨¢n desde un principio destinados no s¨®lo a reducir la capacidad log¨ªstica y militar del r¨¦gimen sino a provocar una reacci¨®n de las Fuerzas Armadas yugoslavas, o incluso una reacci¨®n popular, en su contra. De momento, y pese a su inmensa superioridad en medios, la OTAN no ha tenido el ¨¦xito esperado en este fin alcanzable, pero no garantizado.
Si la guerra se detiene porque Milosevic acepte las condiciones que le pide la OTAN en Kosovo, entonces tendr¨¢ que ponerse en marcha una estrategia para neutralizarlo, aislarlo y, pacientemente, actuar en su contra -?a la vez que se trata con ¨¦l?-, mientras se piensa en un reajuste b¨¢lc¨¢nico general, en el futuro de la federaci¨®n yugoslava y en el del propio Kosovo. No es descartable que la crisis pudiera entrar en un momento dado en un limbo m¨¢s o menos prolongado. Al cabo, ganar, lo que se dice ganar -y la victoria tambi¨¦n tendr¨¢ un precio-, implica acabar con Milosevic. ?Por qu¨¦ no lo admiten?
aortega@elpais
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