Falacias sobre matem¨¢ticos
Un amigo, presidente de una sociedad de profesores de matem¨¢ticas, me confesaba hace poco: 'Me temo que las palabras matem¨¢ticas y esquizofrenia van a estar vinculadas en la mente de nuestros j¨®venes durante unos cuantos meses'. Se trata de una de las falacias que deterioran injustamente la imagen social del matem¨¢tico y que pretendo refutar en estas l¨ªneas.
1. La locura es el motor de arranque de los matem¨¢ticos. Aunque ciertos escritores y cineastas hayan difundido una imagen positiva de los matem¨¢ticos -recu¨¦rdense las novelas Samarcanda de Maaluf o Playa de Brazzaville y Armadillo, de Boyd, as¨ª como los filmes El Indomable Will Hunting o Cube-, casi todos los matem¨¢ticos de ficci¨®n piden a gritos psicoterapia. As¨ª, los matem¨¢ticos habitantes de Liliput (Los viajes de Gulliver, Swift), son extravagantes y carecen de sentido pr¨¢ctico; el joven Dai (El plan infinito, Isabel Allende) est¨¢ enfermo de arrogancia y misantrop¨ªa; el pitag¨®rico Max Cohen, personaje central del claustrof¨®bico film de Afanoski , es hipocondr¨ªaco y paranoico; los aparentemente inofensivos protagonistas de Perros de paja (Peckinpah) y de Presunto inocente (Pakula) resultan ser psic¨®patas peligrosos; loco de vanidad muere, en fin, el padre de la protagonista de La prueba, (Auburn, premio Pulitzer 2000). ?Se trata de la constataci¨®n de un fen¨®meno real o de una reacci¨®n ante la proverbial arrogancia de los matem¨¢ticos? Se cuenta que Lagrange, preguntado por Napole¨®n sobre el papel desempe?ado por Dios en su mec¨¢nica anal¨ªtica, dijo: 'Sire, yo no necesito esa hip¨®tesis'. En Argentina o¨ª decir que la forma preferida de suicidarse de los matem¨¢ticos consiste en lanzarse al vac¨ªo desde lo alto de su ego.
Una mente maravillosa ha echado le?a al fuego, dando pie a comentarios como ¨¦ste: 'El caso de John Nash nos ense?a una inteligencia extraordinaria que no se content¨® con la realidad cotidiana de nuestra (?aburrida?) conciencia, sino que quiso penetrar ese campo misterioso de la 'otra' realidad (...), que nos abre los ojos a conocimientos de acceso dif¨ªcil en condiciones normales' (Rubia, EL PA?S 17/04/02). En palabras de Nash, 'no me atrever¨ªa a afirmar que exista una relaci¨®n directa, ni siquiera que el camino de la l¨®gica conduzca o devenga del estudio o de la teorizaci¨®n matem¨¢tica, pero no cabe duda de que grandes matem¨¢ticos han padecido caracter¨ªsticas man¨ªacas, delirios y s¨ªntomas de esquizofrenia'.
Vamos con la refutaci¨®n. Para empezar, no son tantos, ni tan grandes, los matem¨¢ticos que han sido diagnosticados como enfermos mentales. La apreciaci¨®n de Nash podr¨ªa haber sido provocada por la alta concentraci¨®n de casos en Princenton (como el paranoico G?del, que muri¨® de inanici¨®n por temor a morir envenenado, o el esquizofr¨¦nico Church). Por lo que se refiere a la obra de Nash, su teor¨ªa del equilibrio, publicada en 1950, es una de las claves de la actual teor¨ªa econ¨®mica, pero no es sostenible que se trate de un resultado fundamental en matem¨¢ticas. En cuanto a su productividad cient¨ªfica, la base de datos Zentralblatt Math s¨®lo documenta cinco trabajos suyos posteriores a dicha fecha, dos de los cuales son simples autobiograf¨ªas. Es m¨¢s, cuantos han coincidido con Nash en coloquios y congresos afirman que no puede consider¨¢rsele un matem¨¢tico en activo y que, de hecho, sus argumentos son ininteligibles. Otros casos conocidos son los de Emil Post, quien olvid¨® totalmente las matem¨¢ticas, y Theodore Kaczynski, alias Unabomber, tristemente famoso por haber enviado una carta bomba al a?o a empresarios o acad¨¦micos entre 1980 y 1997, pero que jam¨¢s escribi¨® un art¨ªculo. Se qued¨® corto el psiquiatra A. Fuster al afirmar que ' no es l¨®gico pensar que el matem¨¢tico necesite la locura como motor de arranque': no hay freno m¨¢s eficaz.
2. Los matem¨¢ticos tiene la cabeza cuadrada. Creo haberlo le¨ªdo en La familia de Le¨®n Roch, de P¨ªo Baroja, en referencia a nuestra incapacidad para adaptanos a situaciones ajenas al estudio, la docencia o la investigaci¨®n. Pues bien, hay ejemplos notorios de matem¨¢ticos de formaci¨®n que destacaron en campos tan alejados de las matem¨¢ticas como la econom¨ªa (Keynes), la filosof¨ªa (Husserl), la literatura (los ensayistas George Steiner y Javier Echeverr¨ªa, as¨ª como los novelistas Jos¨¦ Cardoso, Rafel Dieste y Apostolos Dioxadis), la m¨²sica (Garfunkel), los derechos civiles (Ira Glasser, sempiterno director ejecutivo de la American Civil Liberties Union) e incluso los deportes (Ottmar Hitzfeld, entrenador del Bayern). Por el contrario, como bien saben los responsables de personal de las grandes empresas, los matem¨¢ticos son los mejor entrenados para resolver nuevos problemas.
3. Los matem¨¢ticos no tienen buenas salidas profesionales. Esto declar¨®, entrevistado por un diario catal¨¢n, el ganador de la ¨²ltima Olimpiada Matem¨¢tica Espa?ola, a?adiendo su intenci¨®n de estudiar Telecomunicaciones. Contrariamente a lo que cree mucha gente, las tasas de ocupaci¨®n de los licenciados en Matem¨¢ticas son de las m¨¢s altas. De hecho, seg¨²n la Fundaci¨®n Universidad-Empresa y el Instituto Nacional de Estad¨ªstica, Matem¨¢ticas figura entre las diez titulaciones m¨¢s demandadas por las empresas que operan en Espa?a en 1999, 2000 y 2001, dato altamente significativo teniendo en cuenta que hay menos titulados que en otras disciplinas. Pero es que, adem¨¢s, el estudiante capacitado puede completar su licenciatura en Matem¨¢ticas con otro t¨ªtulo de alta demanda (Telecomunicaciones en la Polit¨¦cnica de Catalu?a, Econ¨®micas en Alicante, Inform¨¢tica en Baleares, etc), a costa de prologar un m¨¢ximo de dos a?os la duraci¨®n de los estudios.
En conclusi¨®n, sobran t¨®picos y falta informaci¨®n.
Miguel ?ngel Goberna es profesor del departamento de Estad¨ªstica e Investigaci¨®n Operativa de la Universidad de Alicante.
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