Accesos con barreras
Las asociaciones de discapacitados insisten en reclamar la aplicaci¨®n de la normativa de accesibilidad en edificios y equipamientos p¨²blicos
"Nosotros no hablamos de discapacitados, sino de personas de movilidad reducida, y eso lo somos todos irremediablemente en alg¨²n momento de nuestra vida: cuando somos muy peque?os o muy mayores", explica Juan Carlos Sola, director de la Federaci¨®n coordinadora de Personas con Discapacidad F¨ªsica de Vizcaya (Fekoor), que cuenta con m¨¢s de 6.000 socios. Calcula Sola que en Euskadi habr¨¢ unas 150.000 personas discapacitadas, con una proporci¨®n "de 3, 2 y 1" en Vizcaya, Guip¨²zcoa y ?lava, respectivamente. Cada provincia tiene su organizaci¨®n y todas juntas forman Elkartea, aunque la federaci¨®n como tal no tiene sede. En Guip¨²zcoa trabaja Elkartu y en ?lava, Eginaren Eginez.
"Las ciudades", prosigue el director de Fekoo, "no se han planificado para esas etapas de la vida, aunque eso est¨¢ cambiando y parece que las instituciones est¨¢n entendiendo que la accesibilidad no es un problema de las personas discapacitadas sino de toda la ciudadan¨ªa". Sola insiste en que, por consiguiente, la demanda para que la ciudad y sus edificios sean accesibles no afecta exclusivamente al colectivo que representa, sino "a todos". Y pide que las actuaciones urban¨ªsticas no se queden en meros retoques, lo que incidir¨ªa en la discriminaci¨®n, sino que sean "significativas".
"Todo el mundo, en alg¨²n momento de su vida, ve reducida su movilidad: de peque?os y en la vejez"
"Lo m¨¢s complicado es hacer completamente accesible un edificio hist¨®rico, pero se puede si hay voluntad"
Juan Carlos Sola (Bilbao, 1955) se desplaza en silla de ruedas desde que ten¨ªa 28 a?os. Un accidente de tr¨¢fico hizo que tenga ahora dos cumplea?os para celebrar, el de su nacimiento y el de ese d¨ªa en el que no se mat¨® con el coche, "el 23 de marzo de 1984". Una lesi¨®n medular le dej¨® parapl¨¦jico. "Despu¨¦s del accidente no le ve¨ªa sentido a la vida. Hasta que no pasaron tres o cuatro a?os no volv¨ª a desear vivir otra vez", recuerda. Y fue gracias a la asociaci¨®n, a la que se apunt¨® para "colaborar de verdad". All¨ª aprendi¨® que, antes de educar a los dem¨¢s para tratar con la discapacidad, uno tiene que "educarse a s¨ª mismo". Entre otras cosas, sentir que tiene derecho a lo mismo que los dem¨¢s, que no debe disculparse por exigir poder ir a ver una obra de teatro o a cenar a un restaurante, por ejemplo. A partir de ah¨ª, la energ¨ªa de Sola se volc¨® profesionalmente en Fekoor.
En mayo, del 24 al 26, se celebrar¨¢ en el Palacio Euskalduna de Bilbao el primer Congreso sobre personas con discapacidad f¨ªsica, con la participaci¨®n de expertos nacionales e internacionales. Sin embargo, Sola afirma que el Euskalduna es un edificio de los que se denominan "practicables", pero no accesibles. Entre las dificultades, se?ala las rampas de acceso, con inclinaciones poco adecuadas, y el que los escenarios (excepto uno al que recientemente han instalado un elevador) no sean utilizables por personas en silla de ruedas. "No podemos actuar como ponentes", dice. Para el congreso, tendr¨¢n que quitar "un mont¨®n" de butacas y colocar una rampa que les permita subir al escenario.
Otra de las demandas, m¨¢s all¨¢ de la accesibilidad de edificios y ciudades, es la de "potenciar m¨¢s la independencia y la vida activa" entre ese colectivo, apunta Sola. "Los modelos asistenciales no promueven personas activas", critica. Para eso son muy ¨²tiles las ayudas t¨¦cnicas, pero muchas son a¨²n "art¨ªculos de lujo". Sola reclama que la Administraci¨®n financie estos aparatos necesarios para incrementar la movilidad de estas personas. Y se pone a s¨ª mismo como ejemplo: "Yo no ser¨ªa independiente si no fuera por esta silla de ruedas muy ligera que me permite entrar en el coche y salir sin ayuda". Pero la mayor parte de lo que vale esa silla la ha tenido que costear de su bolsillo.
En realidad, las peticiones de los colectivos de discapacitados ya est¨¢n reflejadas en los distintos planes de accesibilidad que las administraciones han elaborado. "La norma est¨¢ hecha, pero no est¨¢ aplicada. Lo que reclamamos es que se cumpla la ley", subraya Sola. Tambi¨¦n, que ese criterio de accesibilidad "se incluya en los planes generales de forma transversal".
Norma Andrade, t¨¦cnica del ¨¢rea de accesibilidad de la asociaci¨®n guipuzcoana Elkartu, reconoce que en ese territorio "casi todos los ayuntamientos grandes" han hecho planes de accesibilidad. "Pero no se han puesto en marcha", dice. Los edificios de los ayuntamientos son los que m¨¢s "suspenden" en un hipot¨¦tico examen de accesibilidad en los tres territorios. La Ley vasca para la Promoci¨®n de la Accesibilidad, de 1997, establece que las asministraciones p¨²blicas garantizar¨¢n y promover¨¢n la accesibilidad de los entornos urbanos, espacios p¨²blicos, edificios, transportes y sistemas de informaci¨®n, elaborando programas para su adaptaci¨®n progresiva.
"Hay mucha reticencia a la normativa y a la ley", opina Andrade. "Para que se cumplan otras no hay tantos problemas, por ejemplo, contra incendios: si hay que poner una escalera de una anchura determinada para facilitar la evacuaci¨®n, nadie la pone de la mitad. Pues con las normas de accesibilidad deber¨ªa ser igual. Es algo que hay que cumplir y ya est¨¢", reclama.
No obstante, tanto Andrade como Sola destacan el gran cambio que se ha experimentado en diez o quince a?os. "En Guip¨²zcoa se ha notado que se ha hecho un esfuerzo grande. Desde Elkartu hemos peleado bastante y se nos ha escuchado. Pero a¨²n queda mucho por hacer", afirma la t¨¦cnica de accesibilidad.
Considera que en las nuevas edificaciones e infraestructuras urbanas se suelen cumplir las normas de accesibilidad. Para las asociaciones de discapacitados, lo m¨¢s complicado es hacer accesible un edificio hist¨®rico, que suelen quedar, como mucho, practicables. "Pero se puede hacer totalmente accesible si hay voluntad", insiste Andrade.
La lista de impedimientos para que las personas con movilidad reducida puedan acudir libremente a donde les plazca es larga. De eso saben tambi¨¦n bastante quienes se enfrentan a la ciudad y a sus edificios con un carrito de beb¨¦. "La accesibilidad", recuerda Sola, "es buena para todo el mundo".
Desde Fekoor se han interpuesto decenas de denuncias en los juzgados contra edificios y equipamientos p¨²blicos que no cumplen las normas de accesibilidad. Pero, aunque les den la raz¨®n, que es lo que suele suceder, al final se tiene que retirar esa denuncia. "?Qu¨¦ vamos a hacer, tirar el edificio o el puente?", se pregunta Sola.
[A finales de febrero, el pleno del Parlamento vasco aprob¨® por unanimidad una enmienda en la que se insta a todas las instituciones a que establezcan "los mecanismos oportunos" para garantizar "respuestas efectivas en materia de accesibilidad"].
Del Zubi-zuri al Palacio Villasuso
La Ley de Accesibilidad establece que las personas discapacitadas y de movilidad reducida deben poder acceder a los edificios y lugares p¨²blicos por sus propios medios y por el mismo lugar que el resto de los ciudadanos. Las tres asociaciones vascas de discapacitados unidas en Elkartea se?alan varios edificios y lugares que les resultan inaccesibles, dif¨ªcilmente accesibles, o en los que han de usar medios t¨¦cnicos para llegar. Como dice Juan Carlos Sola: "Los medios t¨¦cnicos son una ayuda, pero si se estropean y no funcionan, necesitamos poder salir por nosotros mismos, como todo el mundo".
- Bilbao. Paseo de Abandoibarra. Desde el puente de Deusto hasta el del Ayuntamiento se ha construido una barrera arquitect¨®nica infranqueable.
-Museo Guggenheim. Entrada principal, inaccesible para las personas con movilidad reducida. Su acceso es por una puerta especial y luego un ascensor. Si ¨¦ste no funciona, el museo deja de ser accesible para todas sus plantas. Estos accesos, adem¨¢s, son los mismos para el parque, por lo que la zona queda vedada para las personas con movilidad reducida.
-Pasarela Zubi-zuri. La rampa tiene tramos de m¨¢s de 30 metros sin rellanos de descanso y una pendiente superior a lo permitido (6 % y 8%). El firme patina. Es intransitable en sillas de ruedas o con muletas.
-Pasarela del Padre Arrupe. Es inaccesible cuando el ascensor no funciona o est¨¢ estropeado. La rampa no tiene descansillos.
-Palacio Euskalduna. La zona de butacas est¨¢ unida por escaleras. Todos los estrados son inaccesibles.
-Puente de Deusto. S¨®lo se puede bajar a Abandoibarra en ascensor, que tiene un horario de funcionamiento.
-Jardines Bidarte, en Deusto. Se han instalado rampas recientemente que terminan en pelda?os.
-Aeropuerto de Loiu. El ¨²nico acceso a la terminal es con ascensor. El suelo suele ser deslizante.
-Palacio Foral de la Diputaci¨®n vizca¨ªna. La rampa de acceso met¨¢lica incumple la normativa en cuanto a desniveles.
-Estaci¨®n de Renfe en Zabalburu. Las rampas para discapacitados terminan en pelda?os.
-Ayuntamientos de Alonsotegi, Galdakao, Durango, Ondarroa, Basauri, Las Arenas. Inaccesibles.
-Puerto deportivo de Getxo. Los edificios se han instalado sobre una plataforma elevada, haciendo inaccesible toda la zona de restauraci¨®n. En algunos de los locales se han instalado posteriormente rampas de acceso.
- San Sebasti¨¢n. Museo San Telmo. S¨®lo es accesible la planta baja.
-Palacio Kursaal. Es practicable, no accesible.
-Ayuntamiento. No es accesible al completo.
-Koldo Mitxelena. Rampa lateral para discapacitados no normalizada.
-Arteleku. Practicable,pero no accesible.
-Oficinas de Hacienda de Oquendo, Sancho El Sabio y Secundino Esnaola. Sin accesibilidad.
-Local de Euskaltzaindia. Sin accesibilidad.
- Vitoria. Servicio vasco de empleo Egailan. Se encuentra en un primer piso y carece de ascensor.
-Oficinas del ¨¢rea de discapacidad de la Diputaci¨®n foral. Para accionar la plataforma de acceso se precisa ayuda y el ascensor es peque?o.
-Palacio Villasuso. Dispone de rampa movible, pero no est¨¢ siempre instalada. Pelda?o en la entrada.
-Ayuntamiento. Algunas dependencias.
-UPV. En la Facultad de Filolog¨ªa, al pabell¨®n anexo s¨®lo se puede entrar por el s¨®tano.
-Casa Etxanobe (ubicaci¨®n de los servicios municipales de Igualdad). Escal¨®n en la entrada, puerta muy pesada y carece de ascensor.
-Oficina del DNI. Rampa inclinada en exceso y plataforma que no aguanta el peso de todas las sillas de ruedas.
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