M¨¢s memoria hist¨®rica
Bajo la desatenta mirada de los viejos pr¨®ceres del saber que duermen el sue?o de los injustos en los lienzos que adornan su sal¨®n de actos, se present¨® el mi¨¦rcoles en el Ateneo la antolog¨ªa po¨¦tica En voz alta. Mar¨ªa, Julia, Aurora, Angelina, Mar¨ªa de los Reyes, Mar¨ªa Elvira, Pino, Cristina, Dionisia, Francisca, Elena, Mar¨ªa Victoria, Mar¨ªa Teresa, Carmen, Pilar, Ana Mar¨ªa, Rosaura, Ana Mar¨ªa, Blanca, Clara, Elsa, Paloma, Mar¨ªa Victoria, Juana, Pureza, Rosa, Mar¨ªa Cinta, Noni, Ana Mar¨ªa, Cecilia, Fanny, Rosa, Amparo. ?Qu¨¦ se dir¨ªa que tienen en com¨²n estos 33 nombres? Que son nombres de mujer. Correcto. ?Algo m¨¢s? Que son poetas de las generaciones de los cincuenta y los setenta. ?Ah, s¨ª; qui¨¦n lo dir¨ªa? La ant¨®loga y autora del profuso y acertado estudio preliminar, Sharon Keefe Ugalde. La profesora en la Texas State University que ha elevado la voz baja de los nombres de pila con los apellidos que completan su voz: Beneyto, Uceda, Albornoz, Gatell, Fuentes, Lacaci, Betancor, Lacasa, Garc¨ªa, Aguirre, Andr¨¦s, Atencia, Cervantes, Gonz¨¢lez Mas, Paz Pasamar, Fagundo, ?lvarez, Navales, Sar¨¢sua, Jan¨¦s, L¨®pez, Palao, Reyz¨¢bal, Castro, Canelo, D¨ªaz, Montagut, Benegas, Moix, Dom¨ªnguez Luis, Rubio, Romojaro y Amor¨®s. Es un acto de justicia esta tediosa relaci¨®n de nombres y apellidos. Alguna vez ten¨ªa que ser y as¨ª se escribe la historia. ?Qu¨¦ era, si no, hasta hoy la generaci¨®n po¨¦tica de los cincuenta? Jos¨¦ ?ngel, Claudio, Antonio, ?ngel, Jos¨¦ Agust¨ªn, Jaime, Francisco, Jos¨¦ Manuel. Pero bien alto; o sea, Valente, Rodr¨ªguez, Gamoneda, Gonz¨¢lez, Goytisolo, Gil de Biedma, Brines, Caballero Bonald. Ah, s¨ª. Y otros tantos, que para no aburrir nos ahorraremos (con perd¨®n de Leopoldo Mar¨ªa Panero -por poner de muestra un bot¨®n-) los de la generaci¨®n de los setenta, aquellos que se antologaron como nov¨ªsimos y entre los que s¨®lo aparec¨ªa una mujer. As¨ª se escribe la historia, con nombres y apellidos, o no.
Entre los de la generaci¨®n de los setenta, aquellos que se antologaron como nov¨ªsimos, s¨®lo aparec¨ªa una mujer
Resulta que exist¨ªan mujeres poetas, ya ves t¨², qu¨¦ despiste tan grande el de todos los ant¨®logos que hab¨ªan sido
Miguel Losada, incombustible agitador de polvorientas conciencias, destac¨® la importancia de que el acto se celebrara precisamente all¨ª, en el Ateneo de la calle del Prado por cuya puerta principal ya entraron una ilustrada Pardo Baz¨¢n, atene¨ªsta ilustre, o una Clara Campoamor que pele¨® con los se?ores de ¨®leo por su voto y su voz de carne y hueso. Que antes no, record¨® Losada: al viejo Ateneo de la calle de la Montera las mujeres no entraban por la puerta principal. Si es que entraban: ellas ten¨ªan vetada la asistencia a ciertos debates. Eso en el XIX. En el XX, las susodichas historias de la poes¨ªa espa?ola. Y as¨ª. Hasta que llega Jes¨²s Mun¨¢rriz (que al Ateneo lleg¨® corriendo pero lleg¨®) con su editorial Hiperi¨®n. Y publica en 1985, de la mano de Ram¨®n Buenaventura, una antolog¨ªa de la joven poes¨ªa espa?ola escrita por mujeres: Las diosas blancas. Fue emblem¨¢tica, claro. Y discutida, m¨¢s claro a¨²n. Pero la m¨¢quina de la memoria hist¨®rica hab¨ªa empezado a funcionar. Era de ley. As¨ª que unos a?os despu¨¦s, en 1998, lleg¨® la siguiente antolog¨ªa, Ellas tienen la palabra. Esta vez no ya de la mano sino del abrazo de Noni Benegas. Recog¨ªa la poes¨ªa escrita por mujeres nacidas a partir del 50. Y ya iban dos. Resulta que exist¨ªan mujeres poetas, ya ves t¨², qu¨¦ despiste tan grande el de todos los ant¨®logos que aqu¨ª hab¨ªan sido. Para hacerles un retrato al ¨®leo.
El caso es que cuando la m¨¢quina de la memoria se pone a funcionar hay que dar marcha atr¨¢s y reescribir la historia oculta y falseada. Es de rigor. Por eso Hiperi¨®n publica ahora En voz alta; por eso sigue una cronolog¨ªa inversa a la antolog¨ªa anterior, y por eso el punto de vista aplicado es de g¨¦nero, de l¨®gica feminista. Viene de la mano de Sharon Keefe Ugalde y bajo la sombra luminosa del impulso, una vez m¨¢s, de Noni Benegas, gran poeta del siglo XXI. Para completar el panorama de la poes¨ªa espa?ola del siglo XX. Para devolver a las poetas el sitio que les ha sido hurtado en las p¨¢ginas escritas por el machismo. Para recompensar a las ninguneadas restituy¨¦ndoles sus nombres y apellidos. En reivindicaci¨®n de las voces silenciadas. En memoria de las ausentes. Para que la vida y la obra de las mujeres no quede enterrada en las cunetas de la historia, amontonada y desconocida en la fosa com¨²n del desprecio y la ignorancia. El editor Mun¨¢rriz aludi¨® a cierta prensa que ha criticado con argumentos supuestamente cualitativos esta l¨ªnea de recuperaci¨®n cuantitativa. Parece que a esos cr¨ªticos les parec¨ªan muchas. Pero lo cierto es que la historia machista est¨¢ repleta de mediocres. Y ah¨ª est¨¢n. Y algunos son malos de cojones. Aqu¨ª ya no me caben sus nombres.
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