Sacando los colores al Che
Medio siglo despu¨¦s, la fot¨®grafa Nicola Seyd 'rescata' con fotos in¨¦ditas la versi¨®n m¨¢s desenfadada del l¨ªder revolucionario, alejada del tradicional hero¨ªsmo en blanco y negro
Una fracci¨®n de segundo. Tal vez menos tiempo que el que requiere la lectura de las primeras cuatro palabras de este texto, basta para modificar el sentido de una vida. Y para crear la leyenda. Una mirada retra¨ªda durante un acto p¨²blico convierte a Ernesto Che Guevara (1928-1967) en emblema de causas de lo m¨¢s bizarras. Un gesto de ausencia que la c¨¢mara de Alberto D¨ªaz Guti¨¦rrez (Korda) intercepta mientras el personaje permanece atrapado en la enso?aci¨®n. Una fugacidad impresa en blanco y negro destinada a una apoteosis sin antecedentes. Pero el mito, tan admirado como defenestrado, era un hombre que sonre¨ªa y escuchaba con atenci¨®n a sus interlocutores, seg¨²n la brit¨¢nica Nicola Seyd, que hace 49 a?os fotografi¨® a Guevara en un centro educativo cubano. Sus negativos, relegados al olvido en una caja que ella recuper¨® recientemente por casualidad, constituyen una rareza: dos de los escas¨ªsimos retratos en color que se conservan del guerrillero argentino vivo. A diferencia del cl¨¢sico enfoque rom¨¢ntico e idealista, Seyd tiene la convicci¨®n de que sus im¨¢genes muestran "la impresionante faceta humana" del Che Guevara.
Las im¨¢genes estuvieron a?os en un caj¨®n con otros recuerdos del viaje
Apenas se conserva testimonio visual en color del guerrillero argentino
La cooperante refleja con autenticidad el clima que hab¨ªa en el pa¨ªs
Desde 1960, las fotograf¨ªas del Che han generado r¨¦ditos m¨¢s y m¨¢s copiosos
Nadie quer¨ªa perderse la euforia posrevolucionaria de la Cuba de 1960. Cinco meses despu¨¦s de que Korda capturase su c¨¦lebre Guerrillero heroico ("El primer plano m¨¢s reproducido de todos los tiempos", seg¨²n el Centro Internacional de Fotograf¨ªa de Nueva York), Seyd aterriz¨® en La Habana para trabajar como voluntaria de la ONG londinense Cuba Solidarity Campaign. La cooperante ten¨ªa, entonces, 24 a?os: "No era una fot¨®grafa profesional, pero en aquel tiempo no hab¨ªa c¨¢maras autom¨¢ticas. No quedaba m¨¢s opci¨®n que conocer la t¨¦cnica, enfocar y medir la luz a mano", explica Seyd por tel¨¦fono desde Londres. Esos rudimentos y limitaciones eran, sin embargo, suficientes para una muchacha que se conformaba con documentar un viaje inici¨¢tico a la isla. All¨ª, sin embargo, le esperaban desaf¨ªos fotogr¨¢ficos mucho m¨¢s excitantes.
Del veloz e inesperado encuentro con Guevara, en la escuela Camilo Cienfuegos, Seyd recuerda a un Che rodeado de ciudadanos que reclamaban su atenci¨®n.
En medio de esa multitud, el ex comandante se las arregla para no desilusionar a ning¨²n tertuliano. El disparo de Seyd congela la tensi¨®n de ese di¨¢logo emp¨¢tico. Y la relajaci¨®n de un paseo por la calle: el presidente del Banco Nacional de Cuba hace y recibe bromas, sin quitarse el habano de la boca. Seyd rebusca en su memoria y de ella extrae la descripci¨®n de un entorno festivo que vibra con el carisma cadencioso de Guevara. Ella, sin embargo, no sab¨ªa a ciencia cierta qui¨¦n era ese personaje vestido de militar. Desde luego, tampoco pod¨ªa prever su posterior sacralizaci¨®n. La cooperante disparaba por acto reflejo, porque las escenas eran frescas y reflejaban con autenticidad el clima que hab¨ªa en el pa¨ªs.
Las fotograf¨ªas in¨¦ditas de Seyd, que revelan una perspectiva desenfadada del temperamental m¨¦dico argentino, sobrevivieron a un largo olvido confinadas en una caja de cart¨®n con otros recuerdos de ese viaje a Cuba. Inmensa fue la sorpresa para la ex voluntaria brit¨¢nica, una se?ora de 73 a?os todav¨ªa ligada a Cuba Solidarity Campaign, cuando, este a?o, al abrir el recipiente, aparecieron los originales. El tiempo hab¨ªa pasado, qu¨¦ duda cab¨ªa, aunque sin alterar la escala crom¨¢tica ni deteriorar el material.
Rob Miller, director de la ONG, defiende el valor del hallazgo: "Nunca antes hab¨ªa visto un Guevara en color. Sabemos que existen im¨¢genes posteriores a 1960, como las tomadas en Rusia, pero no hay certeza sobre qui¨¦nes son sus autores o de si se conservan los negativos". Miller explica que nunca antes hab¨ªa pensado en un Che que no fuese en blanco y negro: "?Por qu¨¦ no hay m¨¢s im¨¢genes de ¨¦l en colores? Es una discusi¨®n pendiente. Quiz¨¢ ahora la gente comience a desempolvar sus archivos y aparezcan m¨¢s fotograf¨ªas. El color, sin duda, produce una sensaci¨®n distinta: lo fotografiado parece m¨¢s real".
A la rara y min¨²scula colecci¨®n de retratos policrom¨¢ticos de Guevara hay que a?adir el que tom¨® el reportero franc¨¦s Roger Pic, en 1963, apuntan el fot¨®grafo cubano Liborio Noval y Nelson Ram¨ªrez de Arellano, especialista principal de la Fototeca de La Habana. M¨¢s all¨¢ de ese trabajo, el cad¨¢ver de Ernesto Guevara, ejecutado en Bolivia, en 1967, qued¨® inmortalizado en colores. Tambi¨¦n circulan archivos de origen y autenticidad dudosos, muchos de ellos pintados y te?idos a partir de un original en blanco y negro.
Jos¨¦ Manuel Fors, colega de Noval, entiende que el color permite hacer una evaluaci¨®n diferente de los rasgos f¨ªsicos del revolucionario: "Aunque le reste profundidad y sombra, aparecen los tonos propios de la persona y de la ¨¦poca. En este caso, pueden ayudar a aclarar equ¨ªvocos: mucha gente cree que el Che era moreno, pero no, su piel era m¨¢s clara que la nuestra. No pod¨ªa negar que ven¨ªa de Argentina".
Pese a que los carretes en color aparecieron en el mercado entre 1935 y 1938, la fotograf¨ªa profesional permaneci¨® aferrada al blanco y negro cuatro o cinco d¨¦cadas m¨¢s. En Cuba fue y sigue siendo la ley, seg¨²n el reportero Enrique de la Uz. "Imit¨¢bamos a nuestros paradigmas, Robert Frank y Eugene Smith. ?Ni se nos ocurr¨ªa disparar en color! Adem¨¢s, el proceso de revelado era engorroso. Tampoco nos quedaba demasiado remedio: la prensa publicaba nuestro trabajo en blanco y negro", afirma De la Uz.
El ayudante de Korda, Jos¨¦ Alberto Figueroa, coincide: "Las frecuentes aberraciones crom¨¢ticas desanimaban a reporteros que deb¨ªan perseguir los colores de la realidad. Los resultados no pod¨ªan compararse a la magia del blanco y negro". Las condiciones del oficio empeoraron a partir del bloqueo comercial estadounidense, en 1961, cuando los fot¨®grafos cubanos se vieron obligados a reciclar los metros de pel¨ªcula que sobraban de los rollos para largometrajes.
Los profesionales extranjeros dispon¨ªan de otros recursos. El espa?ol Enrique Meneses, cuyo objetivo registr¨® los avatares de la guerrilla en Sierra Maestra, asegura que ¨¦l s¨ª hizo fotograf¨ªas en color, casi todas por encargo de Paris Match. "Pero, entonces, Guevara era un comandante m¨¢s, un asm¨¢tico que se mov¨ªa poco. Mi enfoque estaba dirigido a Fidel Castro".
Ese segundo plano iba a desvanecerse pronto: en agosto de 1960, una ilustraci¨®n del rostro del Che aparece en la portada de Time acompa?ado del titular "El cerebro de Castro". Desde entonces, las fotos del guerrillero han generado r¨¦ditos cada vez m¨¢s copiosos, advierte la cubana Cristina Vives, comisaria de Conocido / Desconocido, la ¨²ltima exposici¨®n de la obra de Korda. Vives anticipa que las fotograf¨ªas en color son, de por s¨ª, novedosas, pero que, para tener un sitio en la iconograf¨ªa de Guevara debe quedar demostrado su valor art¨ªstico y su unicidad. S¨®lo tras ese an¨¢lisis, las im¨¢genes multicrom¨¢ticas de Seyd podr¨¢n unirse a la mesa de fracciones de segundos inmortales del Che que encabeza la obturaci¨®n de Korda.

Cooperante y fot¨®grafa
- Nicola Seyd lleg¨® a Cuba de la mano de la ONG brit¨¢nica Cuba Solidarity Campaign en 1960.
- Ten¨ªa 24 a?os y no era fot¨®grafa profesional.
- Inmortaliz¨® a Ernesto Guevara sin conocer la importancia del personaje.
- Sus im¨¢genes se tomaron cinco meses despu¨¦s de la m¨¢s popular y simb¨®lica: el retrato de Alberto Korda.
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