"?Quiricocho!"
El conjuro del ayudante de Pellegrini pierde su efecto m¨¢gico
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Desde los matem¨¢ticos babilonios, la ciencia tuvo un anverso m¨¢gico. La contraparte del pensamiento t¨¦cnico del ingeniero Manuel Pellegrini est¨¢ presente en el banquillo del Madrid en la figura de su inseparable ayudante, el enigm¨¢tico Rub¨¦n Osvaldo Cousillas.
Hace dos semanas, Cousillas asisti¨® al Alcorc¨®n-Atl¨¦tico B en el estadio de Santo Domingo. Iba en calidad de esp¨ªa, para estudiar al rival que enfrentar¨ªa en la Copa. Lo que vio fue un anticipo. Un Alcorc¨®n din¨¢mico y preciso que pas¨® por encima de su adversario hasta el descanso. El Atl¨¦tico B alcanz¨® el intermedio como un n¨¢ufrago que atrapa un madero. El partido iba 0-0 cuando los equipos volvieron al campo. Entonces entr¨® en el partido Ibrahima Balde, un corpulento delantero senegal¨¦s de 19 a?os que atravesaba una ¨¦poca complicada. Balde hab¨ªa recurrido al tratamiento de un brujo en ?frica para recuperar el toque y afinar el instinto definidor. En el Atl¨¦tico B era suplente. Llevaba nueve meses sin cobrar. Cuando salt¨® contra el Alcorc¨®n estaba desesperado. Pero a los cuatro minutos, marc¨® un gol y el Alcorc¨®n no pudo recuperarse del embate de este chico arrebatador. El Atl¨¦tico gan¨® 1-2.
Cousillas asisti¨® al espect¨¢culo ignorante de las circunstancias sobrenaturales que envolvieron la actuaci¨®n de Balde. De todas maneras, hay cosas que son imposibles de transmitir. Balde enfrent¨® al Alcorc¨®n armado de la bendici¨®n del brujo y de la ambici¨®n que da el hambre. Dos semanas despu¨¦s, los jugadores del Madrid llegaron a Santo Domingo molestos despu¨¦s de pasar una noche concentrados en un hotel de cinco estrellas.
Cousillas, ex portero de River y San Lorenzo, es de pocas palabras. Pocos saben que supo hacerle unas cuantas paradas a Maradona, cuando el Pelusa se enfundaba la camiseta de Boca. En el vestuario, es menos conocido por su pasado glorioso en el campeonato argentino que por los extra?os sonidos que emite durante los partidos. Normalmente, lo hace cuando el equipo contrario ataca. Entonces formula el conjuro defensivo. La palabra m¨¢gica resuena en todo el campo: "?Quiricocho!". Los jugadores de ambos equipos se miran incr¨¦dulos. "?Qu¨¦ fue eso?".
El martes, el quiricocho pudo menos que otros factores. Pudo menos que el hambre.
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