Alcorc¨®n de gala
Sentado en el mismo banquillo del estadio de Santo Domingo donde presenci¨® la goleada de su equipo al Real Madrid el pasado 27 de octubre, Juan Antonio Anquela, entrenador de la Agrupaci¨®n Deportiva de Alcorc¨®n, dirige la mirada hacia el c¨¦sped que el melillense Ibrahim recorta con mimo cada ma?ana y reflexiona en voz alta: "Uno nunca debe olvidar qui¨¦n es, ni mucho menos de d¨®nde viene".
El m¨ªster est¨¢ preocupado. Es mediod¨ªa del s¨¢bado 15 de noviembre. Sus jugadores caminan hacia las duchas despu¨¦s de una suave sesi¨®n de entrenamiento. Ma?ana tienen una cita muy importante para el porvenir del club en la Liga de Segunda B. Partido contra el Real Sporting B. El semblante de Anquela, de 52 a?os, recuerda al de los viejos navegantes que regresan de arduas traves¨ªas. La barba cerrada e incipiente, el cabello humedecido por el sudor, las piernas al aire, vellosas y recias, y las manos metidas en los bolsillos de un chaquet¨®n rojo acent¨²an el aire de lobo de mar. Parece reci¨¦n desembarcado tras doblar el cabo de Hornos. No en vano, cuatro d¨ªas antes logr¨® toda una haza?a al timonear la eliminaci¨®n del Real Madrid en la vuelta de los dieciseisavos de la Copa del Rey celebrada en el Bernab¨¦u. Una gesta labrada por sus muchachos desde la humildad y el esfuerzo de un club de Segunda B con un presupuesto de 1,35 millones de euros, frente a los 400 millones del Madrid de las estrellas. Una victoria que ha puesto en el punto de mira de medios de comunicaci¨®n nacionales e internacionales, desde Bogot¨¢ hasta Finlandia, a esta localidad del suroeste de Madrid.
"Quiero que alcorc¨®n sea para madrid lo que la def¨¦nse es en par¨ªs", dice el alcalde
"Para jugar en el alcorc¨®n hay que tener hambre", afirma el director deportivo
"Durante el partido en el bernab¨¦u pens¨¦ en los seis meses que estuve 'parao"
"Tenemos a 20.000 j¨®venes demandando una vivienda", asegura el alcalde
"Jugar contra el real madrid fue como sentirse gal¨¢ctico por un d¨ªa"
?Pero qu¨¦ es Alcorc¨®n? "Yo puedo decirte lo que era hace cuarenta a?os", responde Antonio Sabadete, sexagenario y socio de Los Amigos, una de las peluquer¨ªas m¨¢s antiguas del casco urbano. Sabadete rememora entre afeites, navajas y clientes: "Cuando yo llegu¨¦ aqu¨ª, en 1967, desde Fuente del Rey, provincia de Ja¨¦n, Alcorc¨®n era barro. Junto al Ayuntamiento hab¨ªa una fuente rodeada de tierra. Eso era Alcorc¨®n: tierra y barro. Y los que ven¨ªamos de todas partes". Calles sin asfaltar y un peque?o pueblo de aluvi¨®n con or¨ªgenes alfareros.
Alcorc¨®n es hoy una localidad de casi 180.000 habitantes que supera en poblaci¨®n a ciudades como Salamanca, Logro?o o Huelva. Un cruce de muchos caminos a s¨®lo trece kil¨®metros de la capital, rodeado por carretera a trav¨¦s de la A-5, la M-40, M?50, M-45, M-501 y M-511. Con tres paradas de trenes de cercan¨ªas de Renfe, por las que transitan cada d¨ªa alrededor de 24.000 usuarios de la l¨ªnea C-5, y otras tantas estaciones de Metrosur (Alcorc¨®n Central, Parque de Lisboa y Parque del Oeste, con 15.108, 8.928 y 8.034 viajeros diarios, respectivamente), adem¨¢s del enlace a la l¨ªnea 10 de Metro en Puerta del Sur (46.931 pasajeros al d¨ªa). Es la sede del campus de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos, vinculada al hospital Universitario Fundaci¨®n de Alcorc¨®n, de la Universidad San Pablo CEU y de la UNED. Es una poblaci¨®n en constante crecimiento, con una tasa del 12,8% de inmigraci¨®n, en la que destacan las nacionalidades de Marruecos, Rumania y Ecuador. Hablar de Alcorc¨®n es hablar de viviendas, de muchas viviendas, con un precio medio que ha descendido de los 3.281 euros el metro cuadrado en 2007 hasta los 2.379 euros. O hablar de una renta media en torno a 15.000 euros. Y de una red de 20 colegios p¨²blicos, 10 concertados de ense?anza obligatoria e infantil y dos privados, Escuela Oficial de Idiomas, Conservatorio de Grado Medio y Escuela Municipal Manuel de Falla, adem¨¢s de las escuelas de danza V¨ªctor Ullate y Antonio Canales, circo, m¨²sica, teatro y cine, esta ¨²ltima dirigida por Cristina Rota? Es tambi¨¦n hablar de las obras del Centro de Creaci¨®n de las Artes de Alcorc¨®n (CREAA), con m¨¢s de 100 millones de euros de inversi¨®n. O de una administraci¨®n local con 2.122 trabajadores, de los que 273 son polic¨ªas municipales, 220 polic¨ªas nacionales, 82 agentes del servicio de extinci¨®n de incendios y 36 voluntarios de protecci¨®n civil para una tasa de 55 delitos por cada 1.000 habitantes, nueve puntos por debajo de la media regional. Alcorc¨®n son 11.501 empresas registradas, pol¨ªgonos industriales como Urtinsa o zonas comerciales como el Parque del Oeste, con sus exuberantes Ikea, Burger King, McDonald's, Media Markt, Leroy Merlin? "Alcorc¨®n es el norte del sur de Madrid", proclama en un alarde de s¨ªntesis su alcalde, Enrique Cascallana.
Este socialista, que fue comunista antes que alcalde, recibe en su amplio despacho del Ayuntamiento, decorado en tonos blancos y con fotograf¨ªas, entre otros, de Pierre Gonnord y Ouka Leele. Cascallana tiene 56 a?os y lleva seis al frente del consistorio de Alcorc¨®n. "Llegu¨¦ en 1974 de Entrev¨ªas, Vallecas, con 21 a?os. Acababa de casarme y compr¨¦ un piso por 594.000 pesetas muy cerca de aqu¨ª. Estaba todo por hacer, calles sin asfaltar, zonas sin agua, transporte deficiente? Aquello s¨ª que era una ciudad dormitorio. Muchos, con esto de situar a Alcorc¨®n tras la derrota del Madrid, pensar¨¢n que se trata de una localidad del extrarradio, de los pobres, pero los datos econ¨®micos confirman que somos la regi¨®n de la zona que menos empleo destruye en la actualidad: en la Comunidad de Madrid, el aumento del n¨²mero de desempleados asciende al 40,20%, mientras que en esta ciudad es del 30,95%. La apuesta de las empresas locales y de esta alcald¨ªa va en la l¨ªnea de convertirse en un ¨¢rea de oportunidad econ¨®mica. Quiero que Alcorc¨®n sea para Madrid lo que La D¨¦fense significa para Par¨ªs".
Y ahora m¨¢s que nunca, Alcorc¨®n tambi¨¦n significa f¨²tbol. El 70% de los 1.350.000 euros de presupuesto de la Agrupaci¨®n Deportiva de Alcorc¨®n para la temporada 2009-2010 est¨¢ financiado por el Ayuntamiento. El resto lo aporta la taquilla, las cuotas de los socios, las subvenciones de la Federaci¨®n Espa?ola de F¨²tbol y la publicidad, que representa entre un 5% y un 6% en un equipo como ¨¦ste. El carn¨¦ de abonado general cuesta 120 euros. "Hoy tenemos en torno a 1.000 socios. Deber¨ªamos llegar a los 1.500", suspira Juli¨¢n Villena, de 52 a?os, vicepresidente de la Agrupaci¨®n. "Hemos acordado con el Ayuntamiento doblar la capacidad del estadio hasta 6.000 personas". Tras la aprobaci¨®n de la junta de gobierno, este convenio supondr¨¢ un desembolso municipal de tres millones de euros en una primera fase y otros 2,9 en otra segunda. Atr¨¢s quedan los a?os de penurias econ¨®micas de la historia de este club fundado en 1971. "Cuando llegamos, m¨¢s que un club esto era un equipo de f¨²tbol. De la mano de Esteban nos empe?amos en darle la estructura que tiene hoy".
Esteban es Esteban M¨¢rquez. El presi. Un constructor nacido hace 72 a?os en Tomelloso (Ciudad Real). Recuerda su pasado como ciclista y alba?il sosteniendo un cigarro puro en el modest¨ªsimo despacho de presidente. Su empresa Soncar patrocina las camisetas amarillas del Alcorc¨®n desde la temporada 1997-1998, cuando acept¨® hacerse cargo del club. Entonces se encontr¨® con 800.000 pesetas de deuda en facturas impagadas, seis millones de pesetas pendientes de abono en la Seguridad Social y una orden de embargo de Hacienda por impago de un mill¨®n y medio de pesetas. Males comunes todav¨ªa hoy a muchos equipos de las categor¨ªas medias e inferiores del f¨²tbol espa?ol. "Solventamos las deudas y ascendimos de Regional Preferente a Tercera. Al a?o siguiente subimos a Segunda B, donde hemos permanecido hasta hoy. Nuestro empe?o ha sido en estos a?os luchar por que las n¨®minas se paguen cada mes", asegura el presi.
Seriedad y compromiso son las palabras m¨¢s repetidas por los jugadores del Alcorc¨®n al hablar sobre el funcionamiento del club. "Yo tuve mis reservas antes de fichar", reconoce Juanma, de 29 a?os, portero titular. "Otros equipos ofrecen m¨¢s dinero, pero lo que termin¨® de convencerme es que si aqu¨ª te dicen que cobras tanto, a final de mes tienes ese tanto asegurado". Juanma sabe lo que es el paro. En 2008 estuvo seis meses sin jugar. Nadie quiso contar con ¨¦l. Hoy tiene una ficha que coincide con la media de sus compa?eros, en torno a 30.000 euros anuales, est¨¢ casado con su novia de toda la vida y espera que dentro de dos meses nazca Lucas, su primer hijo. "El tiempo que pas¨¦ sin jugar me sirvi¨® como lecci¨®n de humildad. Recuper¨¦ el hambre que hace falta para conseguir cosas importantes. Durante el partido de vuelta de la Copa del Rey contra el Madrid en el Bernab¨¦u sab¨ªa que gran parte de la responsabilidad de lo que pasara estaba en mis manos, pero pens¨¦ en los seis meses que estuve parao. Y en mi mujer, y en Lucas, y en la posibilidad de reivindicarme ante mucha gente".
"Es que para jugar en el Alcorc¨®n hay que tener hambre", a?ade Nicol¨¢s Rodr¨ªguez, director deportivo del equipo desde hace dos a?os y medio. "Hambre de f¨²tbol y de ganas de hacer cosas grandes". Bajo su batuta se han incorporado los nuevos jugadores que hoy visten la camiseta amarilla. Tambi¨¦n fue el encargado de convencer al cuerpo directivo, en febrero de 2008, de traer al m¨ªster, a ese linarense currante del f¨²tbol llamado Juan Antonio Anquela. Ese patr¨®n al que todo marinero necesita mirar cuando la mar embravece y se espera lo peor. Si a un equipo modesto le dicen que le ha tocado medirse ante el Real Madrid, piensa en un vendaval, en olas descomunales y una tripulaci¨®n temblorosa. Y ah¨ª est¨¢ Anquela para tararear a sus hombres en el vestuario Hoy puede ser un gran d¨ªa, de Serrat. Para contarles el cuento de La Cenicienta: "Vais a salir a bailar con el pr¨ªncipe, pero a las doce todo habr¨¢ terminado. Disfrutad mientras pod¨¢is". ?Vaya que si lo hicieron! Ganaron cuatro a cero.
"Oye, no te olvides de que en Alcorc¨®n no todo es f¨²tbol", insiste Rodrigo Mu?oz tras el mostrador de su puesto de venta de carne en el mercado Col¨®n, en el centro de la ciudad. "A m¨ª el f¨²tbol m¨¢s bien me desagrada. Tengo 42 a?os y vivo aqu¨ª desde los siete, cuando mis padres llegaron de C¨®rdoba. ?sta es una ciudad muy tranquila. Hay mucha inmigraci¨®n y no hay problemas de convivencia. En cambio, la ¨²nica vez que hemos salido en las noticias fue por aquella pelea en enero de 2007". El hecho en cuesti¨®n consisti¨® en una reyerta entre j¨®venes latinoamericanos y espa?oles que se sald¨® con siete heridos y nueve detenidos. "Por lo menos ahora salimos en los telediarios por algo bueno", dice Rodrigo mientras descuartiza una falda de ternera. "Aqu¨ª se vive bien y en paz. Cuando mis hijos crezcan tendr¨¢n una universidad cerca y las oportunidades de la capital a tiro de piedra".
Pedro Gonz¨¢lez-Trevijano, rector de la Rey Juan Carlos, de titularidad p¨²blica, est¨¢ convencido de que "cuando pasen 25 a?os, esta Universidad habr¨¢ cambiado el perfil social y cultural de estas localidades del sur de Madrid". Calcula que un alto porcentaje de los 26.000 alumnos que cursan en la Rey Juan Carlos viven en los municipios del sur de la capital. Zaida Carrasco, de 18 a?os, engrosa esa cifra. Cursa primero de Ingenier¨ªa de Software en el campus de M¨®stoles. "Pens¨¦ en ir a la Universidad de Alcal¨¢, pero me decant¨¦ por la cercan¨ªa". Lo mismo le pas¨® a su compa?ero de clase Cristian Mateos, habitante de Alcorc¨®n que tiene las aulas a un par de estaciones de metro de casa de sus padres. "Creo que la mayor parte de los 90 alumnos de mi clase vivimos entre Getafe, Legan¨¦s, Alcorc¨®n y el resto de pueblos del cintur¨®n sur de Madrid".
-?Qu¨¦ destacar¨ªas de tu ciudad?
-Pues que es tranquila? ?Ah! Y los graffiti.
Y decir graffiti es decir rap. Uno de sus m¨¢ximos exponentes en Alcorc¨®n es Juan Gonz¨¢lez Moreno, m¨¢s conocido como Z¨¦nit en la escena musical del hip-hop en espa?ol. Criado en las rimas callejeras que nac¨ªan en el parque de San Pedro Bautista, hoy tiene 32 a?os y vive con su novia en Moratalaz. Se muestra contrario al crecimiento urban¨ªstico que Alcorc¨®n est¨¢ experimentando con planes de desarrollo como el del Ensanche Sur, donde se han entregado m¨¢s de 1.600 viviendas de un total de 6.000 que tiene previsto construir la Empresa Municipal de Gesti¨®n Inmobiliaria de Alcorc¨®n (EMGIASA) y otras 1.000 que pondr¨¢ en marcha la Comunidad de Madrid. El alcalde justifica este planeamiento de vivienda p¨²blica y el previsto para el Distrito Norte, ambos con la oposici¨®n de colectivos como Ecologistas En Acci¨®n, en base a que "existe una demanda de vivienda por parte de 20.000 j¨®venes de la ciudad". En cambio, para Z¨¦nit, "a pesar de todas las ventajas que se den para comprar pisos con protecci¨®n oficial, siempre hay unos pocos que ganan con todo esto y muchos que permanecen hipotecados". Z¨¦nit compagina hoy su trabajo en una tienda de deportes con los preparativos de su pr¨®ximo disco en solitario con la discogr¨¢fica Zona Bruta. "Nunca he podido vivir del todo de la m¨²sica. En cierto sentido me veo un poco como los jugadores del Alcorc¨®n, peleando duro por conseguir tus sue?os".
Queda poco para el comienzo del partido del Alcorc¨®n contra el Real Sporting B. Vuelta a la cruda realidad para los de Anquela. La Segunda Divisi¨®n B. Como era de esperar, las calles de esta ciudad en domingo pierden el br¨ªo de los d¨ªas laborables. No hay rastro de las colas en la sede de la Direcci¨®n General de Tr¨¢fico para renovar permisos y presentar solicitudes. El taller El Extreme?o est¨¢ cerrado a cal y canto. Tampoco han abierto las tiendas de alimentaci¨®n general y rife?a. Ni se escucha el rugido de las rotaflex de los operarios que retocan las inmediaciones de la estatua dedicada a la libertad, a escasos metros del Ayuntamiento. La luz de la tarde oscurece los ladrillos rojos de los edificios y alguna que otra ropa tendida en los balcones. Alcorc¨®n no es precisamente bonito. Pero tiene vida, mucha vida. Abigarrada en el centro, residencial y espaciosa hacia fuera.
"?Atenci¨®n, por favor! Vamos a sortear la rifa de hoy. El n¨²mero 581 puede pasar por taquilla a recoger 70 euros y una caja de langostinos de los sucesores de Pescader¨ªa Gerardo. ?Repetimos! El ganador de hoy es el n¨²mero 581". Bienvenidos al estadio de Santo Domingo. Aforo rozando los 1.500 espectadores. Minuto 45 de la primera parte. Cinco y cuarenta y cinco de la tarde. Juan Antonio Anquela se desga?ita desde el banquillo local. "?Fernando, ojo! ???igo, cierra!". Los amarillos est¨¢n jugando mal. Y lo saben. "Yo no s¨¦ si es que est¨¢n atontaos con lo del Madrid o qu¨¦", se pregunta Ibrahim, el jardinero del campo. Cero a cero. Muchos balones por alto. Nadie domina el juego. Suena el pitido de descanso.
Borja G¨®mez, de 27 a?os, marc¨® dos goles en este mismo estadio aquella noche aciaga para el Real Madrid. Hoy no juega por culpa de unas dolencias musculares. Le quedan nueve asignaturas para licenciarse en Derecho por la Universidad Complutense. "Me gustar¨ªa dedicarme al derecho deportivo", explica vestido de calle. Madridista confeso, "hubiese preferido marcarle al Bar?a, aunque jugar contra ellos fue como sentirse gal¨¢ctico por un d¨ªa".
Borja milit¨® varios a?os en las categor¨ªas inferiores del Madrid. "Despu¨¦s fui al M¨®stoles, Legan¨¦s, Valladolid? El a?o pasado jugu¨¦ en Segunda A con el Alicante. S¨®lo cobr¨¦ cuatro mensualidades. Me romp¨ª la rodilla en noviembre de 2008 y estuve cuatro meses y medio sin jugar ni cobrar. Termin¨¦ el contrato y algunos compa?eros me hablaron de este club. De la estabilidad. De que se paga a fin de mes. Mi sue?o ahora es subir con el Alcorc¨®n a Segunda A".
Es la misma aspiraci¨®n del central ??igo L¨®pez. "Aqu¨ª es Dios", advierten desde los despachos del estadio. "Uno de los m¨¢s queridos, con m¨¢s carisma". Hijo de un comercial de la editorial Planeta y un ama de casa, ambos de Logro?o, lleg¨® a Madrid con seis a?os. De las categor¨ªas infantiles de Las Rozas pas¨® a los juveniles del Villarreal. Termin¨® COU y despu¨¦s se licenci¨® en Administraci¨®n y Direcci¨®n de Empresas. Hoy vive en Aravaca con su novia, Elena, en r¨¦gimen de alquiler. Aterriz¨® en el equipo hace dos a?os. "Soy un futbolista modesto. Gano unos 35.000 euros al a?o. Vivo bien de esto. Pero no es f¨¢cil. Se parece a trabajar en una empresa. Hay que asumir responsabilidad, capacidad de coordinaci¨®n. La constancia es muy importante".
Segunda parte del partido. Queda poco para el pitido final. Gol de Diego Casc¨®n. El Alcorc¨®n mantendr¨¢ el cuarto puesto en la clasificaci¨®n de Segunda B. El m¨ªster concede un d¨ªa libre a sus hombres. Pero sabe que han jugado mal. Habr¨¢ que seguir trabajando. Habr¨¢ que echarle coraje a la vida. El estadio de Santo Domingo tarda poco en vaciarse. En su grader¨ªo multicolor retumba todav¨ªa el recuerdo de las palabras que Anquela dejaba escapar el d¨ªa anterior a este partido para quien quisiera anotarlas. "Si lo que hicimos ante el Madrid pudiera servir de algo, me gustar¨ªa que fuera para hacer ver que aunque la cosa est¨¦ mal, siempre hay que seguir luchando. ?ste es un pa¨ªs fuerte. No me gusta ver a tanta gente cabreada. Ahora estamos achuchaos, pero hay que apretar. No van a poder con nosotros".
Alcorc¨®n de gala
Borja P¨¦rez
Madrid, 1982
El verdugo del Madrid es un chaval
discreto y elegante que se ha empe?ado en aprobar seis de las ¨²ltimas nueve asignaturas que le quedan de Derecho en la Universidad Complutense. Les pidi¨® la camiseta a un par de sus rivales, pero no le hicieron caso. "Pensaron que era
un recogepelotas". En Santo Domingo marc¨® dos veces. Lo celebr¨® con ganas, a pesar de ser un madridista de toda
la vida, criado en la vieja cantera de la Castellana. El a?o pasado, en Alicante, s¨®lo cobr¨® cuatro n¨®minas por la crisis.
Rub¨¦n Sanz
Valladolid, 1980
Es el medio centro, el tim¨®n y el capit¨¢n. "Cuando sal¨ª del campo despu¨¦s del 4-0 y vi en las gradas a mis familiares y a mis amigos, y vi que ellos estaban m¨¢s contentos que yo, ¨¦se fue para m¨ª el momento m¨¢s feliz de la eliminatoria". Se licenci¨® en Magisterio de educaci¨®n f¨ªsica en Valladolid, pero se encamin¨® hacia el sur y pronto recal¨® en Alcorc¨®n.
Borja G¨®mez
Madrid, 1988
"Cuando vi el partido de ida por el v¨ªdeo me di cuenta de lo que hab¨ªa hecho", dice este central de ojos despiertos, gentil y buen conversador. Alquila piso en Carabanchel con su novia, pero es de Vallecas de toda la vida. Concentraci¨®n y anticipaci¨®n son las artes que mejor dominaba en la cantera del Madrid. "Fue un honor que nos ovacionara el Bernab¨¦u". Se qued¨® con una camiseta de Ra¨²l.
Diego Casc¨®n
Le¨®n, 1984
"Es el guaperas, el cachas, el de los tatuajes", murmuran de ¨¦l sus compa?eros, desternill¨¢ndose a sus espaldas. Por su juventud es uno de esos integrantes del equipo que aspiran subir de categor¨ªa. Mientras tanto, este goleador de gesto soberbio, corpulento y fr¨ªo, estudia INEF en la Universidad Europea. "Pepe no me dej¨® mucho respirar", comenta de su marcador; "acab¨¦ so?ando con ¨¦l. Pero me qued¨¦ con su camiseta".
Rub¨¦n Anuarbe
Madrid, 1981
Vecino de M¨®stoles de toda la vida, emigr¨® por los campos de Espa?a como tantos jornaleros del f¨²tbol. Incluso pas¨® por el Lanzarote. El a?o pasado, en el Portuense, cobr¨® s¨®lo una mensualidad. "Yo soy del Madrid y veo todos sus partidos por la tele", dice este lateral, compacto como un pist¨®n, "y cuando me encontr¨¦ con Van Nistelrooy frente a frente? ?Joder!". Se qued¨® con la camiseta de Kak¨¢.
Fernando B¨¦jar Dur¨¢
Novelda (Alicante), 1980
Es un extremo raro. Es decir, un tipo serio que se autodefine como "trabajador de a pie de calle". Hizo carrera pegado al Mediterr¨¢neo. Debut¨® en el H¨¦rcules, jug¨® en el Villajoyosa y en el Benidorm antes de emprender su aventura madrile?a. Es uno de esos chicos que pusieron al Madrid patas arriba con sus incursiones por la banda derecha. Guti y Ra¨²l le dieron sus camisetas. "?Una locura! Yo no les di ninguna, si no el domingo no tenemos para jugar".
Ernesto G¨®mez
Madrid, 1985
Con 12 a?os ingres¨® en la cantera del Madrid. Ven¨ªa de Alcal¨¢, morenito, tirillas, con chapa de galgo de buena zurda. Su timidez es pura retranca. Su debilidad es el cine gore y recomienda Saw VI, una pel¨ªcula que, para su indignaci¨®n, ha sido condenada por el Ministerio de Cultura a las salas X. De puro joven est¨¢ en el periodo m¨¢s po¨¦tico de su oficio. El marketing se la trae al pairo: "?Yo venderme? Interior con desborde, velocidad y centro".
??igo L¨®pez
Logro?o, 1982
Es la clase de central que juega como si monitorizara el espacio, atento al horizonte, sereno y riguroso. Licenciado en Administraci¨®n de Empresas, ahora oposita para controlador a¨¦reo. Despu¨¦s de cada entrenamiento estudia ingl¨¦s, geograf¨ªa y aerodin¨¢mica. Naci¨® en Logro?o, pero se cri¨® en Las Rozas. "So?¨¦ con alcanzar la ¨¦lite como todos nosotros. Pero con 27 a?os ya no me imaginaba que pudiese vivir algo as¨ª".
Juanma Barrero
Badajoz, 1980
Este flaco con pinta de bajista de banda punk es, en realidad, un hombre tranquilo de Don ?lvaro, pueblo de M¨¦rida. Adora los toros, el flamenco y el f¨²tbol. Es portero. Se siente orgulloso de la parada que le hizo a Van Nistelrooy en Santo Domingo. "Rec¨¦ un poco para poder tocar la pelota", recuerda. La roz¨® y dio en el palo. En el Bernab¨¦u se qued¨® perplejo: "Se me pas¨® toda la vida por la cabeza, y c¨®mo es el f¨²tbol, que un d¨ªa est¨¢s en la mierda y al siguiente
en la cima del mundo".
Sergio Mora
Madrid, 1979
Este torrejonero de aire incr¨¦dulo lleva diez a?os entre Primera y Segunda B, entre Vallecas y los clubes del Levante, busc¨¢ndose la vida. "En este mundo hemos visto muchos piratas", cuenta con una sonrisa generosa. Lo avala su experiencia. Su ¨ªdolo fue Zidane y, por lo visto en la Copa, aprendi¨® bien las dotes de conductor y metr¨®nomo. Por las ma?anas se entrena. Por las tardes lleva el papeleo de su empresa, una cl¨ªnica m¨¦dico-est¨¦tica en Torrej¨®n. Ofrece servicios de depilaci¨®n l¨¢ser, nutrici¨®n, adelgazamiento y fisioterapia. Le pidi¨® la camiseta a Gago, pero Gago estaba de mal humor y no se la dio.
Alberto G¨®mez, 'Nagore'
Madrid, 1980
No es dif¨ªcil adivinar por qu¨¦ le gritan lo que le gritan a este lateral zurdo nacido en M¨®stoles. "?Torero!", le dicen. ?l saca pecho. Sabe que tiene la estampa. A fuerza de afrontar dificultades, aprendi¨® a esquivarlas. Fue, como la mayor¨ªa en su gremio, v¨ªctima de la crisis econ¨®mica que golpe¨® a la Segunda B. Despu¨¦s de muchos meses de impagos en el Lorca, decidi¨® apostar sobre seguro: "Me vuelvo a casa. Aunque no firme el mejor contrato de mi vida, al menos voy a cobrar".
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