Ri?a a ¡°garrotazos¡±
Tanto trasiego de cargos no es lo m¨¢s deseable para la estabilidad de la Agencia Tributaria
Las palabras del ministro de Hacienda, Crist¨®bal Montoro, afirmando que la c¨²pula de la Unidad de Grandes Contribuyentes de la Agencia Tributaria (AEAT) estaba llena de socialistas, y achac¨¢ndola a los relevos a ello, recuerda a la obra de Goya Duelo a garrotazos,que refleja las dos Espa?as, incapaces de entenderse, a trav¨¦s de dos hombres que se est¨¢n matando a palos con las piernas enterradas.
El ministro sugiere que un inspector de Hacienda, por ser socialista, va a dejar?de ser objetivo en su trabajo. La mera sospecha de que una persona es destituida o nombrada por su credo pol¨ªtico supondr¨ªa politizar la AEAT, y suscitar¨ªa dudas sobre la objetividad de los funcionarios que trabajan con gran profesionalidad e independencia. Resurgen las dos Espa?as, y se est¨¢ usando Hacienda como garrote: el ¡°esc¨¢ndalo Cemex¡±, las insinuaciones de arbitrariedad y de torticero cambio de criterio en los informes judiciales del caso de la Infanta, y las recientes destituciones de directivos de la AEAT han sido malinterpretados en clave pol¨ªtica, con el consiguiente malestar interno entre los profesionales del ente, y tambi¨¦n en la opini¨®n p¨²blica que duda de la independencia de Hacienda. Gobierno y oposici¨®n han utilizado estas noticias para atacarse mutuamente. El resultado es el descr¨¦dito de la instituci¨®n.
Se ha explicado que los ¡°relevos¡± en la Delegaci¨®n de Grandes Contribuyentes se deben a la p¨¦rdida de la confianza de la direcci¨®n en los criterios t¨¦cnicos de los funcionarios salientes, pero me pregunto por qu¨¦ se provee un puesto exclusivamente t¨¦cnico por un procedimiento en el que se prima la confianza sobre la profesionalidad.
El p¨¦simo momento elegido para la en¨¦sima remodelaci¨®n de la AEAT ha generado en la opini¨®n p¨²blica la impresi¨®n de que los cambios se produc¨ªan en respuesta al revuelo provocado por ciertos expedientes, lo que, entiendo, no ha sido as¨ª. El director general actual ha realizado dos remodelaciones en cinco meses. Tanto trasiego de cargos no es lo m¨¢s deseable para la estabilidad de la AEAT.
Estas sustituciones en la c¨²pula traer¨¢n otra cascada de cambios en los puestos de segundo nivel, ya que aproximadamente la mitad de los inspectores de Hacienda ocupan puestos de libre designaci¨®n, pese a que la mayor¨ªa realizamos funciones t¨¦cnicas. Este exagerado n¨²mero de puestos de confianza provoca que cada nuevo director de la Agencia cese a cientos de funcionarios para dar paso a otros, en lo que se asemeja a una reedici¨®n de las cesant¨ªas de la Restauraci¨®n, con las que tanto el partido Conservador como el Liberal situaban en los cargos de la Administraci¨®n a personas adictas, independientemente de una supuesta idoneidad para el cargo.
Por su parte, el caso de la Infanta ha sido el cl¨ªmax en un asunto en el que la AEAT se ha limitado a realizar un auxilio judicial, por lo que de haber tacha, el ¨²nico responsable de ello ser¨ªa el magistrado instructor, quien es el que fija los criterios.
Para garantizar la independencia de la AEAT y evitar reproducir el decimon¨®nico sistema de las cesant¨ªas es necesario que solo, y exclusivamente, los altos directivos sean de libre designaci¨®n, y los puestos t¨¦cnicos, de concurso. Los inspectores de Hacienda estamos habituados a mantenernos firmes ante presiones, pero necesitamos que no se nos pueda destituir libremente.
Es necesario reforzar la independencia y la estabilidad temporal del director general, cuyo nombramiento deber¨ªa recaer en el Parlamento y por un periodo superior a la legislatura.
Las dudas sobre politizaci¨®n en la AEAT solo contribuyen a crear desconfianza en la opini¨®n p¨²blica, que a¨²n no se ha recuperado de los perniciosos efectos de la amnist¨ªa fiscal. Por aquello de que ¡°la mujer del c¨¦sar no solo debe ser honrada, sino parecerlo¡±, configuremos una AEAT independiente.
Rans¨¦s P¨¦rez Boga es presidente de Inspectores de Hacienda del Estado.
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