Bunge, el rey de la soja vive horas bajas
La multinacional dedicada al procesamiento de oleaginosas pone el foco en la producci¨®n de biodi¨¦sel. En Espa?a tiene una alianza con Repsol
Un grano de soja mide aproximadamente cinco mil¨ªmetros de di¨¢metro. Es peque?ito, de un color blanco amarillento, y tiene un alt¨ªsimo contenido en prote¨ªna. Quiz¨¢ en alg¨²n momento un granito de soja fue insignificante para la humanidad, pero definitivamente ya no lo es. El comercio mundial de soja se ha disparado en las ¨²ltimas d¨¦cadas, y supone un negocio de unos 150.000 millones de euros, seg¨²n el Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), que prev¨¦ que en 2031 llegue a casi 270.000 millones.
La soja se usa para la alimentaci¨®n humana, para extraer su aceite y, sobre todo, para la alimentaci¨®n animal. Su producci¨®n a gran escala, adem¨¢s de generar graves problemas medioambientales vinculados a la deforestaci¨®n, necesita intermediarios globales, aquellos que compran grandes cantidades a los productores y lo procesan y venden para diferentes tipos de consumo. Esta funci¨®n est¨¢ en manos de muy pocas grandes multinacionales, y una de ellas es Bunge, un gigante que tiene presencia en Espa?a y que se est¨¢ centrando en otro de los negocios relacionados con las semillas: la producci¨®n de biodi¨¦sel como un combustible renovable alternativo a la electrificaci¨®n.
Dedicada al procesamiento y el comercio de semillas oleaginosas, como las semillas de girasol o de colza, esta compa?¨ªa se centra especialmente en la soja. Con m¨¢s de 23.000 empleados en todo el mundo y presencia en 40 pa¨ªses, es una de las grandes multinacionales que controlan el negocio del grano, compitiendo con Cargill, ADM o Tyson Foods. En la pen¨ªnsula Ib¨¦rica, Bunge est¨¢ presente con f¨¢bricas e instalaciones en los puertos de A Coru?a, Barcelona, en la antigua planta de Acciona en Bilbao, en Cartagena y Lisboa.
En el puerto bilba¨ªno, la empresa cuenta con una planta de biodi¨¦sel, una actividad en la que Bunge ha puesto su atenci¨®n, y para ello tambi¨¦n ha empezado a tejer alianzas: en marzo del a?o pasado, Repsol adquiri¨® por 313 millones de euros el 40% de las instalaciones de Bunge en Bilbao, Cartagena y Barcelona, donde la petrolera tiene intereses industriales. A principios de febrero, la Comisi¨®n Europea dio su visto bueno al acuerdo, tras concluir que no plantear¨¢ problemas de competencia. El objetivo de Repsol no es otro que tener acceso a las materias primas para producir biocombustible, a lo que est¨¢ obligada por las directrices de la Uni¨®n Europea. Otra operaci¨®n de gran relevancia en la que est¨¢ inmersa Bunge, aunque todav¨ªa falta materializarse y obtener los permisos necesarios, es la compra de Viterra, uno de sus principales competidores.
Pero este negocio tan boyante no es inmune a las guerras comerciales, a los vaivenes geopol¨ªticos y a las incertidumbres sobre la regulaci¨®n. Bunge present¨® hace dos semanas sus resultados de 2024, y fueron peores de lo esperado. Los ingresos netos pasaron de casi 60.000 millones de d¨®lares en 2023 a 53.108 millones. El beneficio se redujo a la mitad, hasta los 1.137 millones. Esto se debe a que, aunque hayan aumentado las toneladas vendidas en su negocio principal, las ventas han ca¨ªdo, y tambi¨¦n el margen. Las ventas y beneficios descendieron menos en sus negocios de refinado y molienda, pero tambi¨¦n se redujeron, en parte por la falta de claridad sobre las pol¨ªticas acerca del biodi¨¦sel.
Ca¨ªda en Bolsa
El valor en Bolsa de Bunge (9.400 millones) ha vuelto a los m¨ªnimos de finales de 2020, cuando el comercio mundial estaba azotado por la pandemia de coronavirus. ¡°Aunque no terminamos el a?o como esperamos y nuestro futuro est¨¢ limitado por el aumento de la incertidumbre geopol¨ªtica, confiamos en el trabajo que hemos hecho¡±, se?alaba en el comunicado de presentaci¨®n de las cuentas el consejero delegado de Bunge Global, Greg Heckman.
Con sede en Suiza y su centro de operaciones en Chesterfield (Misuri, Estados Unidos), cuenta con una larga historia, que discurre paralela a la de la globalizaci¨®n. Bunge se fund¨® en 1818 en ?msterdam, una de las capitales por entonces del negocio de la importaci¨®n y la exportaci¨®n. Los nietos del fundador, Johann Bunge, trasladaron a finales del siglo XIX la sede a B¨¦lgica y partieron hacia Argentina para comerciar con cereales. De ah¨ª, junto con la familia Born, se expandieron a Brasil y luego a Norteam¨¦rica, persiguiendo el negocio del grano y diversificando su producci¨®n industrial para dedicarse tambi¨¦n a producir pintura y textil. En los a?os noventa del siglo pasado decidieron reorientar su negocio, abandonar estas divisiones, centrarse en el sector agroindustrial y concentrar su actividad industrial cerca de las cosechas. En 1997 se convirti¨® en el mayor procesador de soja de Am¨¦rica del Sur con sus plantas en Brasil; en 2001 sali¨® a cotizar a la Bolsa de Nueva York y en esos a?os consolid¨® su presencia en Espa?a con la adquisici¨®n de Transcatalana de Comercio y de Cereal.
Desde la d¨¦cada pasada, Bunge ha decidido centrar su estrategia en los aceites y su uso para el consumo y para biodi¨¦sel, un negocio que espera hacer crecer en paralelo al de la alimentaci¨®n, y para el que prev¨¦ utilizar desde aceites usados hasta nuevas semillas, como la camelina o la canola. ¡°Hay una agenda muy importante en Europa para generar m¨¢s biocombustibles. Y ah¨ª el rol de Bunge es muy relevante en el desarrollo de materias primas bajas en carbono para la producci¨®n de combustibles renovables¡±, explica Rafael Olaso, el director general de Bunge en la pen¨ªnsula Ib¨¦rica.
Adem¨¢s de que las f¨¢bricas espa?olas son clave para este futuro, tambi¨¦n es un mercado importante. ¡°Es el principal productor de pienso en Europa. Queremos seguir abasteciendo ingredientes esenciales para la alimentaci¨®n humana y animal y a su vez generar nuevas materias primas para la transformaci¨®n del sector energ¨¦tico¡±, se?ala Olaso.
La compa?¨ªa se enfrenta a varios retos. El primero es el impacto en el medio ambiente, como atestiguan las protestas que hace un mes grupos ecologistas llevaron a cabo a las puertas de las instalaciones de Bunge en el puerto de Barcelona. Protestaban por la deforestaci¨®n de zonas boscosas en Brasil, donde se encuentran buena parte de los campos donde se produce la soja y otras semillas. La compa?¨ªa recuerda que no tiene tierras, sino que hace de intermediario, aunque apoya a los productores con financiaci¨®n y servicios. Con todo, la empresa afirma que puede acreditar que el 100% de los campos de cultivo no est¨¢n vinculados ni directa ni indirectamente con la deforestaci¨®n.
El otro gran reto es la pol¨ªtica arancelaria. Para ello, Olaso conf¨ªa en la historia de la empresa: ¡°Bunge tiene la capacidad de adaptarse de manera r¨¢pida y ¨¢gil a los cambios y acomodar las cadenas de valor. En los 200 a?os de historia hemos pasado por muchos tipos de disrupciones comerciales, eventos clim¨¢ticos y geopol¨ªticos¡±.