?Cu¨¢ndo se acaba una democracia?
La ¡°contrarrevoluci¨®n¡± ideol¨®gica lanzada en Hungr¨ªa y Polonia pone en evidencia la impotencia de Europa para atajar desmanes y excesos pol¨ªticos que desaf¨ªan al sistema
La democracia es la expresi¨®n m¨¢s fidedigna de la voluntad de un pueblo. Elecciones, imperio de la ley y separaci¨®n de poderes, tres pilares pensados para garantizar el equilibrio de un sistema en tensi¨®n constante. Pero, ?qu¨¦ pasa cuando la mayor¨ªa de los ciudadanos apoya a dirigentes que van contra esos valores democr¨¢ticos? ?Qu¨¦ sucede cuando un Gobierno elegido leg¨ªtimamente en las urnas limita las atribuciones del poder judicial, cambia la ley electoral para su beneficio y convierte sin disimulo los medios de comunicaci¨®n en un arma propagand¨ªstica? Aunque convoque comicios cada cierto tiempo, ?sigue siendo democr¨¢tico un pa¨ªs que refuerza sistem¨¢ticamente su influencia sobre los resortes del poder?
Establecer el momento exacto en que una democracia deja de serlo no resulta f¨¢cil. El punto de inflexi¨®n est¨¢ claro cuando hay una s¨²bita inundaci¨®n, un tsunami como un golpe de Estado o una guerra que precipite los acontecimientos, o cuando se encarcela a disidentes. Detectar el peligroso cambio cuando el agua cae gota a gota es m¨¢s complicado: sin destruir violentamente el sistema la reducci¨®n de libertades se produce paulatinamente, y los cambios no tienen por qu¨¦ apreciarse de forma inmediata.
La democracia se deteriora en el siglo XXI, no solo en ?frica o Asia, sino tambi¨¦n en EE UU y Europa. El a?o pasado fue el 11? consecutivo de retroceso de las libertades, seg¨²n un ¨ªndice de Freedom House, que mide el nivel de transparencia de los procesos electorales, el pluralismo pol¨ªtico, la libertad de expresi¨®n y la independencia judicial, entre otros factores. Esta semana la organizaci¨®n public¨® un informe en el que denuncia en particular ¡°una espectacular erosi¨®n de la democracia¡± en Hungr¨ªa y Polonia, que atribuye al auge del populismo y el nacionalismo.
El sistema democr¨¢tico representativo predominante en Occidente ¡ªbasado en los principios de libertad individual, defensa de los derechos humanos, separaci¨®n de poderes, Estado de derecho y econom¨ªa de mercado¡ª atraviesa una ¨¦poca turbulenta en el Este de Europa. ¡°Vivimos en un contexto general de transformaci¨®n pol¨ªtica que cuestiona el modelo liberal y la globalizaci¨®n, y se rebela contra las ¨¦lites¡±, destaca en su despacho de la ciudad vieja de Varsovia el polit¨®logo Aleksander Smolar, presidente de la Fundaci¨®n Batory, un grupo de estudios que defiende la democracia en Polonia. ¡°Entonces surgen reg¨ªmenes que, ante el temor que producen los r¨¢pidos cambios que vivimos, explotan el sue?o nost¨¢lgico del pasado¡±, a?ade. Cita a Mark Lilla, de la Universidad de Columbia, que en The Shipwrecked Mind (2016) analiza las razones detr¨¢s de ¡°esta era reaccionaria¡±.
En esta corriente se engloba la ¡°contrarrevoluci¨®n cultural¡± que propugnan los Gobiernos de V¨ªktor Orb¨¢n en Hungr¨ªa y Beata Szydlo en Polonia (dirigido en la sombra por el ex primer ministro Jaroslaw Kaczynski). Su apuesta ideol¨®gica, con una fuerte carga nacionalista y populista, defiende la recuperaci¨®n de un pasado idealizado y glorioso (como la exaltaci¨®n de la Gran Hungr¨ªa), una vuelta a la soberan¨ªa nacional por encima de la UE. Estos mandatarios son enemigos declarados del liberalismo, una doctrina que, tras caer el fascismo y el comunismo, se impuso como la norma en 1989 (unas veces m¨¢s liberal; otras m¨¢s socialdem¨®crata).
La nueva ley que fuerza el cierre de la Universidad Centroeuropea fundada en Budapest por Soros muestra la perversi¨®n legal tan habitual
Pa¨ªses clave en el establecimiento de la democracia en el Este, Polonia y Hungr¨ªa est¨¢n hoy en el ojo del hurac¨¢n por su deriva autoritaria. La crisis ha puesto en evidencia las limitaciones de la UE para velar por los est¨¢ndares democr¨¢ticos entre sus miembros. ¡°No es que Kaczynski y Orb¨¢n no sean dem¨®cratas, sino que m¨¢s bien son unos jacobinos. Todav¨ªa faltan elementos para emitir un juicio, hay muchos riesgos a la vista, pero soy optimista porque, en el caso de Polonia al menos, la sociedad civil se ha levantado¡±, opina Smolar.
Representan una nueva forma de gobernar que, seg¨²n se?alaba la historiadora Anne Applebaum en una reciente columna en The Washington Post, ¡°no encaja con lo que entendemos como democracia liberal, pero tampoco puede decirse que sea una dictadura, aunque puede ciertamente acabar ah¨ª, como ha pasado en Turqu¨ªa o Rusia¡±.
Que los valores democr¨¢ticos sean vapuleados en Mosc¨², Ankara o Caracas no sorprende tanto como que se cuestionen dentro de la UE, por muy j¨®venes y fr¨¢giles que sean las instituciones polacas y h¨²ngaras, por mucho que estos pa¨ªses no hayan vivido en el pasado largos periodos democr¨¢ticos. Desde que iniciaron esta etapa actual en el poder (Orb¨¢n en 2010 y Kaczynski en 2015), Hungr¨ªa y Polonia han lanzado controvertidas reformas de las leyes, han atacado a los medios de comunicaci¨®n y a las ONG extranjeras (el poder las percibe como una injerencia). Estas medidas, seg¨²n la mayor¨ªa de los expertos consultados, han hecho mella en los controles y equilibrios propios de una democracia.
?Son pa¨ªses pre-Trump? ?Kaczynski y Orb¨¢n son la avanzadilla, los primeros integrantes de un nuevo club que est¨¢ redefiniendo la democracia desde el poder y cuestiona el consenso liberal? ¡°Es una corriente similar a la que ha llevado a Donald Trump a la Casa Blanca o que ha hecho posible el Brexit¡±, opina Jacek Kucharczyk, presidente del Instituto de Asuntos P¨²blicos, un think tank independiente de Varsovia. ¡°A diario leo cosas que est¨¢n sucediendo en EE UU que me recuerdan a algo que ya ha pasado aqu¨ª hace medio a?o, un a?o¡¡±, afirma. Los Gobiernos coinciden en su proteccionismo y en presentarse como los enemigos de un establishment corrupto representante de un sistema que ha dejado de lado a la gente corriente.
Uno de sus objetivos son las ¨¦lites disidentes. Sentado frente a su almuerzo en la cafeter¨ªa de la Universidad Centroeuropea (CEU, en ingl¨¦s) de Budapest donde da clases, Andr¨¢s Bozoki se?ala que la democracia h¨²ngara empez¨® a convertirse en ¡°una autocracia moderna¡± en 2014, en el inicio de la segunda legislatura de Orb¨¢n. ¡°Tuvimos unas elecciones libres entonces, pero injustas. No hay una prensa libre de verdad, ni un juego pol¨ªtico justo¡±, explica. Pocos d¨ªas despu¨¦s de esta entrevista la pervivencia de la CEU qued¨® en suspenso: el martes pasado el Parlamento aprob¨® una ley que obliga a las universidades extranjeras a tener un campus en su pa¨ªs de origen, lo que en principio condena al cierre a la CEU, que no tiene sede en EE UU. El Gobierno por su parte trata de dar visos de legalidad a esta iniciativa que, en realidad, parece hecha a medida para zafarse de la CEU, ¨²nico centro extranjero en esta situaci¨®n. El controvertido episodio es una muestra de la perversi¨®n legal tan habitual en Hungr¨ªa.
Fundada en 1991 con el nacimiento de la democracia por el financiero y fil¨¢ntropo de origen h¨²ngaro George Soros, la CEU es un s¨ªmbolo de la educaci¨®n liberal-progresista que el Gobierno desprecia. ¡°Las organizaciones de Soros que operan en Hungr¨ªa y en todo el mundo son esp¨ªas pseudo-civiles, y nos hemos comprometido a eliminar este tipo de actividad¡±, proclam¨® antes de aprobar la pol¨¦mica medida el ministro de Recursos Humanos, Zolt¨¢n Balog. El rector de la CEU, el historiador canadiense Michael Ignatieff, ha anunciado una campa?a internacional para convencer a Orb¨¢n de que debe rectificar. Miembros de la Euroc¨¢mara han pedido que se retire la ley, que tampoco ha gustado en principio a la Comisi¨®n Europea.
Lo cierto es que el capital extranjero produce recelo tanto en Hungr¨ªa como en Polonia. En este ¨²ltimo pa¨ªs se prepara una ley para limitar el porcentaje de propiedad de accionistas extranjeros en los medios de comunicaci¨®n privados (en los p¨²blicos el Gobierno polaco ya puede nombrar y destituir a los presidentes de la radio y la televisi¨®n). En Hungr¨ªa, la prensa es solo ¡°parcialmente libre¡±, seg¨²n Freedom House, que coloca en el mismo escalaf¨®n a Italia, Ruman¨ªa o Grecia.
¡®Revoluci¨®n iliberal¡¯
Los principios. El primer ministro de Hungr¨ªa, V¨ªktor Orb¨¢n, dijo en 2014 que est¨¢ construyendo un "Estado iliberal" que tiene "un acercamiento diferente, especial, nacional", basado en el principio de reciprocidad ¡ªno hagas a los dem¨¢s lo que no quieres que te hagan¡ª en lugar de en la libertad individual. El objetivo es asegurar "la competitividad" en un mercado global, como hacen China y Rusia.
Definici¨®n. Aunque para Orb¨¢n la 'revoluci¨®n iliberal' tiene una connotaci¨®n positiva ¡ªque tambi¨¦n se escucha en Polonia¡ª el t¨¦rmino fue acu?ado en los noventa por el periodista Fareed Zakaria para describir democracias de baja calidad, sistemas d¨¦biles en los que el ejecutivo acapara poder.
El principal objeto de acoso ha sido el poder judicial. En Polonia se ha puesto en marcha una reforma en el Tribunal Constitucional que eleva los requisitos para dictar sentencias y ralentiza los procesos, y tambi¨¦n se ha cuestionado la legalidad en el nombramiento de tres jueces. ¡°El Constitucional estuvo paralizado el a?o pasado, y a¨²n no funciona adecuadamente. Esto significa que la mayor¨ªa parlamentaria puede aprobar leyes que infringen la Constituci¨®n polaca¡±, aclara Ewa Letowska, primera Defensora del Pueblo de la historia de Polonia (1988-1992) y magistrada del Constitucional (2002-2011). En la UE comparten esta misma opini¨®n: la Comisi¨®n de Venecia, ¨®rgano consultivo del Consejo de Europa, advirti¨® el a?o pasado que esas reformas vulneran los est¨¢ndares democr¨¢ticos europeos o no se ajustan a la Constituci¨®n polaca (el Gobierno no puede reformarla porque carece de la mayor¨ªa suficiente).
Surge entonces la acuciante duda de qu¨¦ debe hacer la UE en caso de que sus miembros minen los valores fundacionales de la Uni¨®n, m¨¢s a¨²n cuando estos pa¨ªses reciben miles de millones de euros en fondos y disfrutan de la protecci¨®n de la OTAN. Ante la falta de mecanismos punitivos, la Comisi¨®n Europea ha intentado ser un poco m¨¢s creativa. En 2014 este ¨®rgano puso en marcha un mecanismo que permite, en diferentes fases, negociar con el pa¨ªs afectado antes de activar una sanci¨®n radical: el art¨ªculo 7 del Tratado que suspende el derecho de voto en el Consejo Europeo, m¨¢ximo ¨®rgano de decisi¨®n.
Este procedimiento se aplic¨® por primera vez en 2016 a Polonia a cuenta de sus reformas con el Constitucional. Sin embargo, su efectividad es dudosa. No ha habido sanciones hasta ahora, solo advertencias, y Varsovia se resiste a aceptar cambios. ¡°No creo que las instituciones comunitarias puedan conseguir mucho con acciones directas¡±, opina Letowska. ¡°No espero que activen la artiller¨ªa pesada, es decir, el art¨ªculo 7; lo que ser¨ªa deseable es que se apoye a la sociedad civil, ahora bajo presi¨®n¡±.
En cualquier caso las reglas establecen que solo se puede suspender el derecho de voto de un miembro de la UE por unanimidad de los Estados. ¡°Polonia y Hungr¨ªa se defender¨¢n el uno al otro ante cualquier presi¨®n exterior contra su contrarrevoluci¨®n cultural¡±, opina Adam Balcer, del think tank Wise Europa y autor del reciente estudio Beneath the surface of illiberalism. The recurring temptation of 'national democracy' in Poland and Hungary with lessons for Europe. ¡°Orb¨¢n est¨¢ poniendo en marcha en Hungr¨ªa una versi¨®n blanda del estilo de gobernanza de Rusia, adaptada en cierto grado a la UE, y Polonia est¨¢ importando el know-how h¨²ngaro¡±. Tambi¨¦n de Wise Europea, Pawel Zerka a?ade que, en cuanto a las instituciones extranjeras, ¡°intentan deslegitimar y poner l¨ªmites a su funcionamiento¡±.
?Kaczynski y Orb¨¢n son los primeros integrantes de un nuevo club, al que se ha sumado Trump, y que redefine la democracia desde el poder?
Y tambi¨¦n, evidentemente, hay voces defensoras de las reformas dentro esos mismos pa¨ªses. Para el polit¨®logo Jacek Czaputowicz, hasta hace poco profesor en la Universidad de Varsovia y ahora director de la Academia Diplom¨¢tica del Ministerio de Exteriores polaco, las medidas del Gobierno ¡°son una expresi¨®n de la democracia¡± y la UE no va a sancionar a Polonia porque ¡°no hay motivos para ello¡±. Piensa que la UE ¡°crea la atm¨®sfera de que la democracia est¨¢ en peligro por inter¨¦s pol¨ªtico¡± y a?ade que Bruselas se sent¨ªa m¨¢s c¨®moda con el anterior Ejecutivo, de la Plataforma C¨ªvica, el partido de Donald Tusk, el actual presidente del Consejo Europeo, que no es visto con buenos ojos por la formaci¨®n de Kaczynski. La crisis en el Constitucional, asegura, la abri¨® el anterior Gobierno al nombrar tambi¨¦n a jueces de forma irregular.
¡°?Qu¨¦ puede hacer la UE? No ha hecho realmente nada hasta ahora. Existen unas reglas pol¨ªticas, Orb¨¢n sabe c¨®mo funcionan y las usa en su propio beneficio. Vota con el PP europeo y este partido no quiere perder su apoyo¡±, opina Andr¨¢s Bozoki. Y el primer ministro h¨²ngaro, dicen, es famoso por criticar en casa lo que apoya en Bruselas. Un buen ejemplo: d¨ªas de despu¨¦s de celebrar, a finales de marzo, el 60? aniversario de la UE con los l¨ªderes comunitarios en Roma, acaba de lanzar entre los hogares h¨²ngaros la campa?a "?Paremos a Bruselas!".
¡°Los valores de la UE est¨¢n en contradicci¨®n con los intereses pol¨ªticos de Polonia y Hungr¨ªa¡±, dice B¨¢lint Magyar, l¨ªder opositor durante el comunismo y despu¨¦s ministro socialista. Y no se trata solo de la exclusi¨®n de las minor¨ªas y el endurecimiento de la pol¨ªtica de asilo, sino tambi¨¦n de la reinterpretaci¨®n de la historia. B¨¢lint considera que Bruselas transige con Hungr¨ªa porque ¡°es el caballo de Troya de Vlad¨ªmir Putin en la UE¡± y no interesa que aumente su influencia. Budapest, dice, es el mejor aliado de Mosc¨² en la Uni¨®n y Putin ha visitado varias veces Budapest.
Orb¨¢n gan¨® las elecciones en 2010 con una mayor¨ªa absoluta que le permiti¨® ajustar la Carta Magna a su medida (cinco veces la reform¨® en un a?o y medio). Esto le ha permitido, seg¨²n sus cr¨ªticos, dar una apariencia de legalidad a muchas de sus iniciativas. Budapest ha mermado las competencias del Constitucional: ha prohibido al tribunal pronunciarse sobre sobre las leyes relacionadas con el Presupuesto y ha limitado los casos en que los ciudadanos pueden recurrir al organismo.
En Budapest, desde el Centro para los Derechos Fundamentales, vinculado al partido del primer ministro, Mikl¨®s Sz¨¢nth¨®, su director, intenta rebatir las cr¨ªticas al Gobierno: ¡°Se afirma que se ha reducido la proporcionalidad del sistema electoral, pero el coraz¨®n del sistema apenas ha cambiado¡±. Las restricciones al Constitucional, argumenta, son temporales y necesarias tras el colapso financiero de 2008. ¡°Hay que poner l¨ªmites al fundamentalismo en los derechos humanos¡±, remata en defensa de las duras pol¨ªticas migratorias que ha impuesto Hungr¨ªa.
Resulta dif¨ªcil encontrar parcelas de la vida de los h¨²ngaros y de los polacos que no hayan sido modificadas o vayan a serlo. ¡°Desde el punto de vista de la democracia entendida como la expresi¨®n de la voluntad de la mayor¨ªa de los votantes, los dos pa¨ªses lo son porque hay elecciones¡±, afirma el fil¨®sofo Ferenc H?rcher, de la Academia H¨²ngara de las Ciencias. ¡°En cuanto a la separaci¨®n de poderes y el Estado de derecho, hay defectos. E incluso donde formalmente existen, no siempre se cumple el esp¨ªritu de la ley, porque este esp¨ªritu requiere automoderaci¨®n¡±.
La democracia tiene muchas caras. Hay consenso entre los expertos en que Polonia y Hungr¨ªa han empezado a ser otra cosa, con elementos autoritarios. No se vislumbra el desenlace, pero es inevitable echar la vista atr¨¢s en busca de precedentes y respuestas. En el mundo acad¨¦mico se calienta el debate sobre los paralelismos entre el momento presente y el periodo de entreguerras, algo que Smolar considera exagerado.
Pero hay similitudes: ¡°Estamos ante una tendencia comparable¡±, advert¨ªa recientemente Adam Michnik, editor jefe del peri¨®dico polaco Gazeta Wyborcza, en Madrid invitado por la Fundaci¨®n Carlos de Amberes. ¡°Resurge el nacionalismo y el odio hacia el otro; estos son sentimientos muy claros, mientras que la democracia es gris, porque es de todos, de listos y tontos, de fuertes y de d¨¦biles. El ¨²nico sistema que tolera a sus enemigos¡±. Ah¨ª radican su fuerza y su debilidad.
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