La ofensiva del M-23 en el este del Congo afianza el expolio de los minerales de sangre por parte de Ruanda
El avance del grupo armado apoyado por tropas ruandesas en la regi¨®n de Kivu ofrece a ese pa¨ªs un control directo de la explotaci¨®n de materias primas congole?as que Kigali exporta como propias

Ruanda export¨® oro por valor de 852 millones de euros a los Emiratos ?rabes Unidos en 2023, un 75% m¨¢s que los cinco a?os anteriores, seg¨²n datos de la ONU analizados por la agencia Reuters. El misterio de que un pa¨ªs m¨¢s peque?o que B¨¦lgica y sin grandes dep¨®sitos conocidos de ese mineral pudiera quintuplicar de repente esas exportaciones, sigui¨® a una secuencia temporal reveladora. En noviembre de 2021, en la vecina Rep¨²blica Democr¨¢tica del Congo (RDC), una vieja milicia apoyada por Ruanda, el M-23, inici¨® una ofensiva por la que se fue apoderando de gran parte de la regi¨®n hist¨®rica oriental de los Kivus y que culmin¨® el 16 de febrero con la toma de Bukavu, capital de Kivu del Sur, tres semanas despu¨¦s de que los rebeldes se hicieran tambi¨¦n con el control de Goma, capital de Kivu del Norte. El este de la RDC concentra el grueso de las enormes reservas minerales del pa¨ªs: cobalto, casiterita, diamantes, tungsteno, manganeso, colt¨¢n. Y oro, entre otros. Estas claves explican c¨®mo Ruanda, a trav¨¦s del M-23, se asegura un acceso directo a esos minerales definidos como ¡°de sangre¡± por su papel clave en la perpetuaci¨®n de la guerra en la RDC.
?Cu¨¢l es el origen del conflicto que afecta al Congo?
Entre 1996 y 2003, Congo vivi¨® dos guerras sucesivas. El origen del conflicto tuvo inicialmente tres causas principales, seg¨²n un an¨¢lisis de Jason Stearns, director del Grupo de Estudios sobre el Congo: el colapso de 32 a?os de dictadura de Mobutu Sese Seko; el contagio del genocidio de 1994 en Ruanda ¡ªcuando muchos de sus perpetradores, disimulados entre un mill¨®n de refugiados hutus, huyeron a la RDC¡ª, y conflictos locales por la tierra, la ciudadan¨ªa y el poder. Especialmente entre quienes se definen como ¡°aut¨®ctonos¡± y congole?os hutus y tutsis de origen y habla ruandesa, asentados en Congo desde hac¨ªa generaciones. Los sucesivos grupos armados tutsis apoyados por Ruanda en Congo, como el M-23, se presentan como defensores de esa comunidad discriminada, a cuyos miembros se conoce en la RDC como ¡°transplant¨¦s¡± (trasplantados). El presidente ruand¨¦s, el tutsi Paul Kagame, justifica la actual ofensiva del M-23 con ese argumento, aunque niega que su pa¨ªs est¨¦ detr¨¢s.
?C¨®mo empez¨® el saqueo?
La huida de genocidas al entonces Zaire provoc¨® que el Ej¨¦rcito Patri¨®tico Ruand¨¦s, liderado por Kagame, invadiera el Congo en 1996 so pretexto de darles caza y en apoyo de la rebeli¨®n de Laurent-D¨¦sir¨¦ Kabila, que derroc¨® a Mobutu. El expolio empez¨® con el saqueo de grandes cantidades de esta?o y oro almacenadas en el este de la RDC, pero fue en la segunda guerra de Congo (1998-2003) cuando se hizo sistem¨¢tico, algo que tuvo mucho que ver con el gran aumento a finales de esa d¨¦cada del precio de la columbita-tantalita o colt¨¢n, un mineral del que se calcula que el Congo tiene entre el 7% y el 8% de las reservas mundiales. El colt¨¢n posee propiedades superconductoras de la electricidad y se utiliza en m¨®viles y ordenadores, pero tambi¨¦n para fabricar armas de ¨²ltima generaci¨®n. Kigali empez¨® entonces a exportar ese mineral congole?o etiquet¨¢ndolo como ruand¨¦s.
Un informe de 2001 del grupo de expertos para el Congo de la ONU describ¨ªa c¨®mo los mismos camiones y aviones que llevaban armas y soldados desde Ruanda a la RDC volv¨ªan cargados de colt¨¢n, diamantes y oro. En un segundo informe, de 2022, se detallaban los v¨ªnculos del r¨¦gimen ruand¨¦s con organizaciones criminales internacionales como la del traficante de armas ruso Viktor Bout, y el uso de compa?¨ªas a¨¦reas vinculadas con el entorno de Kagame, como Jambo Safari, propiedad de Modeste Makabuza, un consejero del presidente. El director de la empresa Eagle Wings Resources International, que comerciaba con colt¨¢n congole?o, era Alfred Rwigema, cu?ado del mandatario.
Una fachada comercial
Tras los acuerdos de paz de 2002, Ruanda y Uganda retiraron sus tropas del Congo, pero ambos siguieron benefici¨¢ndose del contrabando de minerales. Kigali, que se aprovech¨® de la fragilidad del Estado congole?o y de la corrupci¨®n, estableci¨® una explotaci¨®n indirecta del colt¨¢n al utilizar ¡°mecanismos de control econ¨®micos¡± por los que reemplaz¨® a ¡°los directores congole?os de entidades paraestatales¡± con hombres de negocios ruandeses para dar a su actividad una fachada comercial, explica el informe de 2002. Otro mecanismo ha consistido en dar apoyo a sucesivos grupos armados que le han ofrecido acceso al man¨¢ minero.
Incluso antes de que el M-23 se apoderara el pasado abril de la mina de colt¨¢n m¨¢s grande de los Grandes Lagos ¡ªla de Rubaya (Kivu del Norte)¡ª, camiones con el mineral sal¨ªan de ella hacia Ruanda, explica bajo anonimato a este diario un congole?o tutsi. Congo export¨® 1.918 toneladas de colt¨¢n en 2023; Ruanda, 2.070 toneladas, seg¨²n datos oficiales recopilados por Ecofin. Ese a?o fue el quinto desde 2014 en que Kigali export¨® m¨¢s colt¨¢n que su vecino. En agosto, el propietario de la empresa que explotaba la mina de Rubaya, Bisunzu Mining Company, el diputado ?douard Mwangachuchu, fue condenado a muerte, conmutada a cadena perpetua, por traici¨®n por su complicidad con el M-23. Mwangachuchu es un tutsi con doble nacionalidad congole?a y ruandesa.

Territorio y riquezas
La regi¨®n hist¨®rica de Kivu es un espacio de confrontaci¨®n geopol¨ªtica por el territorio y sus riquezas entre la RDC, Ruanda y Uganda. Kigali la considera una zona de expansi¨®n natural para su econom¨ªa, su poblaci¨®n e incluso su ganado, que escapa del control del fr¨¢gil Estado congole?o. Antes de esta ofensiva del M-23, Ruanda hab¨ªa mostrado su irritaci¨®n por la decisi¨®n de Kinsasa de permitir operaciones militares conjuntas con tropas ugandesas en el este del Congo para luchar contra un grupo armado islamista de origen ugand¨¦s, las Fuerzas Democr¨¢ticas Aliadas. Ese temor a la influencia ugandesa tiene varios motivos, entre ellos el acceso al oro congole?o. Uganda tambi¨¦n exporta m¨¢s cantidad de ese metal precioso de la que produce.
La ofensiva del M-23 otorga a Ruanda ventaja sobre Uganda. Le asegura el control de sitios mineros cruciales y un corredor de transporte entre Kigali y las ciudades orientales de la RDC, claves en su objetivo de convertir a su capital en el centro regional de comercio y procesamiento de materias primas estrat¨¦gicas. Para ello est¨¢ construyendo varias plantas de refinado, entre ellas de colt¨¢n, lo que aumentar¨¢ su valor a?adido. Este plan depende en parte de ese ¡°acceso privilegiado a los recursos minerales congole?os¡± y la conversi¨®n de ¡°la frontera ruandesa en el principal punto de entrada y salida de las materias primas congole?as¡±, destaca la Iniciativa Mundial contra la Delincuencia Organizada Transnacional.
Desde que el M-23 controla minas como la de Rubaya, al menos 150 toneladas de colt¨¢n ¡°son exportadas de manera fraudulenta cada mes hacia Ruanda y mezcladas con la producci¨®n ruandesa¡±, seg¨²n el ¨²ltimo informe del grupo de expertos de la ONU. Los beneficios son de 800.000 d¨®lares mensuales (773.000 euros).
Una reacci¨®n tard¨ªa
Hasta el 40% del presupuesto ruand¨¦s procede de la ayuda internacional. En 2012, cuando el M-23 tom¨® tambi¨¦n Goma, la suspensi¨®n de 240 millones de d¨®lares para Ruanda de varios donantes por su respaldo a la guerrilla forz¨® la retirada de esta en una semana. Kigali apoya ahora al M-23 con hasta 4.000 soldados, seg¨²n la ONU, pero la reacci¨®n internacional ha tardado. El pasado jueves, Washington sancion¨® a James Kabarebe, ministro ruand¨¦s para la Integraci¨®n Regional y mano derecha de Kagame, y al portavoz del M-23 Lawrence Kanyuka. El viernes, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas conden¨® la ofensiva del grupo en Congo e inst¨® a Kigali a dejar de apoyarlo, y este lunes la UE anunci¨® futuras sanciones contra Ruanda, que condicion¨® a la ¡°evoluci¨®n sobre el terreno¡±. La jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, precis¨® que los Veintisiete no revocar¨¢n el pol¨¦mico memorando que Bruselas firm¨® con Ruanda en 2024 para facilitar la importaci¨®n de minerales como el colt¨¢n, sino que lo ¡°revisar¨¢n¡±.
Jason Stearns atribuye en otro an¨¢lisis esa actitud ante Ruanda, que puede considerarse tibia, al declive del multilateralismo o a la multiplicaci¨®n de crisis en el mundo, pero cita otra causa: el r¨¦gimen de Kagame ¡°ha sabido hacerse ¨²til¡± a Occidente. Por ejemplo, proporcionando casi 6.000 soldados a la ONU u ofreci¨¦ndose a acoger a migrantes expulsados del Reino Unido. En la guerra sin fin del este del Congo, al menos 7.000 personas han muerto solo desde enero, seg¨²n el Gobierno del pa¨ªs.
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